Aun así, el sistema actual no es perfecto: algunos plaguicidas aprobados siguen causando daños. Pero ese es un fallo que se corrige aplicando mejor la ley, no una excusa para debilitarla.

Publicado Agosto 2026
¿Legalizar más plaguicidas tóxicos en nuestra comida? La UE lo está decidiendo ahora
La UE está a punto de facilitar el uso de plaguicidas peligrosos en los cultivos alimentarios. El año pasado, la Comisión Europea presentó el Ómnibus de Alimentos y Piensos (Food and Feed Omnibus), una propuesta única que modifica varias leyes alimentarias y agrícolas en un solo paquete. Según ellos, esto «simplificaría» la legislación sobre plaguicidas para facilitar el acceso al mercado de los productos de control biológico (control de plagas basado en organismos vivos o sustancias naturales en lugar de químicos sintéticos). En realidad, la propuesta debilita las normas que protegen los alimentos, el agua y el medio ambiente de Europa frente a todo tipo de plaguicidas, incluidos los sintéticos nocivos.
Sin embargo, necesitamos movernos en la dirección contraria: más protección frente a los plaguicidas, no normas más débiles. Científicos y médicos también han dado la voz de alarma.
Mientras tanto, quienes toman las decisiones políticas en la UE están a punto de aprobar una propuesta terrible, que no sigue ni las advertencias de la comunidad científica ni las peticiones de la ciudadanía. Al contrario, se parece mucho a la lista de deseos de la industria química para debilitar la normativa sobre plaguicidas. La propuesta original de la Comisión ya incorporaba varias de las exigencias de la industria, pero la del Parlamento Europeo va aún más lejos. Ciertos políticos, de la mayoría conservadora del Parlamento, están presionando para debilitar aún más las normas de protección frente a los plaguicidas. Se espera que el Parlamento vote la propuesta próximamente (la fecha se aplazó recientemente y aún no se ha fijado una nueva), así que es el momento de que la ciudadanía alce la voz contra este retroceso. Puedes ayudar a cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde.
Haz oír tu voz
¿Qué es el Ómnibus Alimentario?
Hasta ahora, en la UE, los plaguicidas deben superar evaluaciones de riesgo y seguridad independientes y basadas en la ciencia antes de ser aprobados, para garantizar que su uso no cause daños. Cada aprobación debe revisarse cada 10 a 15 años, a medida que surgen nuevas pruebas científicas, para reevaluar su seguridad.
Este sistema existe por una buena razón: los plaguicidas están diseñados para matar organismos vivos. Aunque su objetivo son las plagas, también pueden dañar a las abejas, la fauna silvestre, la vida del suelo, los ecosistemas acuáticos e incluso la salud humana. Como el conocimiento científico avanza, plaguicidas que antes se consideraban seguros han sido prohibidos al descubrirse nuevas pruebas de su toxicidad. Las revisiones periódicas obligan a las empresas a seguir demostrando que sus productos son seguros.


Y ahí es precisamente donde falla la propuesta del Ómnibus. Facilita que los plaguicidas nocivos sigan en el mercado, al conceder a sus sustancias activas (el componente de un plaguicida que realmente elimina la plaga objetivo) aprobaciones ilimitadas (sin fecha de caducidad) y dejar de lado las pruebas científicas más recientes a la hora de decidir si un plaguicida puede permanecer o entrar en el mercado. Las autoridades públicas podrán activar una revisión cuando surjan pruebas de daño, lo que traslada la carga de identificar sustancias peligrosas de la industria a las autoridades públicas y los investigadores. Esto invierte la carga de la prueba en la dirección equivocada.
La historia, desde los neonicotinoides que matan abejas hasta el clorpirifós, tóxico para el cerebro, y el flufenacet, que altera el sistema endocrino, demuestra por qué los plaguicidas necesitan un control regular y basado en la evidencia. Si el Ómnibus sale adelante, sí, la industria se ahorrará costes, pero el precio lo pagarán los agricultores y la ciudadanía. Los productos tóxicos permanecerán en el mercado más tiempo, incluso indefinidamente, exponiéndonos a un deterioro de nuestra salud y de la biodiversidad. [1]
Científicos que dan la voz de alarma
El sector científico y sanitario europeo ha dado la voz de alarma sobre la propuesta del Ómnibus. En una carta, más de 500 científicos pidieron que se pause el debate político hasta que se realice una evaluación exhaustiva e independiente de sus impactos. [2]
Además, la preocupación es generalizada a nivel nacional. Las mutuas francesas (aseguradoras de salud sin ánimo de lucro, propiedad de sus miembros) han condenado el retroceso de la UE en materia de plaguicidas, mientras que médicos y pediatras italianos han instado a los eurodiputados y a las autoridades nacionales a oponerse al debilitamiento de las protecciones en nombre de la «simplificación». Han subrayado los peligros que plantean las sustancias que alteran el sistema endocrino, capaces de interferir en el sistema hormonal incluso a niveles de exposición bajos propios de la vida real, y que afectan especialmente a niños y adolescentes. [3] [4] Además, declaraciones de endocrinólogos y epidemiólogos de toda la UE también han instado a los responsables políticos a rechazar partes del Ómnibus. [5] [6]
Otros expertos comparten esta preocupación. Expertos de la ONU advierten de que estos planes para debilitar la legislación europea sobre plaguicidas amenazan los derechos humanos. [7] Una evaluación independiente encargada por el Parlamento neerlandés concluyó que, pese a presentarse como una simplificación, la propuesta no reducirá la carga administrativa ni acelerará las autorizaciones. Un análisis publicado en Science añadió que la propuesta aumentaría los riesgos para la salud y el medio ambiente, a la vez que reduciría los incentivos para buscar alternativas más seguras de control de plagas. Cada vez más investigadores y universidades están dando la voz de alarma en países como Alemania o los Países Bajos. [8] Incluso autoridades como la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que evalúa estos riesgos para la UE, han propuesto soluciones alternativas, como contratar más personal para reducir el retraso acumulado. [9]
Estado de la cuestión
Los Estados miembros de la UE, reunidos en el Consejo Europeo, ya expresaron su apoyo a la propuesta a finales de septiembre. En una postura conjunta acordada por todos los Estados miembros, solo introdujeron una mejora muy limitada a la propuesta de la Comisión: las aprobaciones sin límite de tiempo solo se aplicarían a los plaguicidas de bajo riesgo. [10]
Sin embargo, desde Pesticide Action Network condenamos esta decisión, ya que amplía los periodos de revisión del resto de plaguicidas entre cinco y diez años, llegando a un total de entre 15 y 25 años para su revisión. Además, respalda otros elementos problemáticos de la propuesta de la Comisión, como ampliar el periodo de gracia (el tiempo durante el cual un plaguicida prohibido se puede seguir vendiendo y usando tras la decisión de prohibición) para sustancias nocivas hasta tres años después de la decisión de prohibición, o aprobarlas excepcionalmente durante cinco años si se consideran necesarias para la producción de cultivos y no pueden sustituirse. ¿Por qué deberíamos aceptar que un plaguicida prohibido se siga usando durante varios años más cuando se ha confirmado que es muy peligroso?


Sobre todo cuando sabemos que los plaguicidas no son imprescindibles para la producción de alimentos, y existen métodos alternativos más seguros, como la gestión integrada de plagas (vigilancia, prevención y enemigos naturales, dejando los productos químicos solo como último recurso) y la agroecología.
Un nuevo informe de investigación de Corporate Europe Observatory, una organización que vigila el lobby corporativo en Bruselas, destapa cómo la industria de los plaguicidas y sus aliados intentan debilitar la normativa sobre plaguicidas y rebajar el nivel de protección de las personas y el medio ambiente. Los eurodiputados italianos Herbert Dorfmann (PPE) y Michele Picaro (ECR) han incluido en la propuesta otras exigencias de la industria, como autorizaciones nacionales ilimitadas de productos o incluso excepciones más amplias, las derogaciones que permiten a un país seguir usando un plaguicida prohibido en la UE en casos concretos. [11]
Ahora el Parlamento Europeo, la cámara que representa a la ciudadanía de todos los países, tendrá que votar esta propuesta impulsada por la industria. Después tendrán lugar las negociaciones finales entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo. Por eso, es importante que ahora hagamos llegar a nuestros representantes, los eurodiputados, la petición de que se posicionen en contra del Ómnibus.
Pasa a la acción


En resumen, estamos luchando contra una propuesta que ninguna persona ciudadana ha pedido, que solo sirve a los intereses de la industria química. Y las pruebas demuestran que la industria la ha ido moldeando desde el principio. [12]
La agricultura europea merece algo mejor. Es hora de ir en la dirección contraria: apostar por una agricultura sostenible y libre de plaguicidas que proteja nuestro suelo, el agua y la biodiversidad, así como la salud de quienes cultivan nuestros alimentos, viven en zonas agrícolas y los consumen. Esta transición es urgente si queremos garantizar un futuro saludable y seguro.
Todavía queda tiempo. Aún puedes hacer oír tu voz. Contacta hoy mismo con tus eurodiputados y diles cuál es tu postura.
Notas:
[1] Prohibir los plaguicidas: por la salud, las abejas y los agricultores
[9] Carta a la Comisión sobre las necesidades de la EFSA
[10] Los Estados miembros de la UE respaldan el debilitamiento de la seguridad sobre plaguicidas
[11] Nuevo informe: ¿El Ómnibus de Alimentos y Piensos, escrito por el lobby de los plaguicidas? por CEO
[12] Los lobbistas agroquímicos defienden un modelo tóxico de agricultura abocado al colapso
Escrito por Dr. Angeliki Lysimachou (PAN Europe)
She is an Environmental Scientist and holds a PhD in Environmental Science and Toxicology. She has worked in scientific research on the impact of endocrine disruptors on the environment. Today, as the Head of Science and Policy, she oversees Pesticide Action Network Europe’s scientific and policy work.



