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Publicado Marzo 2026

Protestas de los agricultores: Desentrañando las raíces de las reivindicaciones


Los agricultores llevan semanas protestando en toda Europa. Aunque ya hemos escrito artículos sobre las protestas de los agricultores alemanes y franceses, respectivamente, aquí en CrowdFarming, pensamos que era importante exponer algunos puntos clave para aclarar nuestra opinión sobre estas protestas. 

A medida que avanzan, nos preocupa que las «soluciones» que están surgiendo reduzcan o eliminen ciertas medidas del Green Deal de la UE o de la estrategia Farm to Fork. Estamos en total desacuerdo con esto. La UE ya está sugiriendo un plan para descartar la propuesta de reducir a la mitad el uso de pesticidas para 2030, y los gobiernos parecen estar dando marcha atrás en otras iniciativas verdes como la asignación de tierras en barbecho, los límites al uso de fertilizantes, etc. 

A pesar de ello, los agricultores están protestando contra un sinfín de luchas, no sólo contra la regulación verde. Por ejemplo, la caída de los precios de venta, el aumento de los costes, la pesada regulación, los minoristas poderosos y dominantes, el aumento de la deuda y la dificultad de competir con importaciones extranjeras más baratas. Todo ello mientras se enfrentan a un clima cambiante. 

Una lucha provocada por la injusticia en la cadena de suministro corre el peligro de ser secuestrada por quienes presionan para que se relajen las normas medioambientales. Lo que no ven es que, si nos echamos atrás ahora en las políticas ecológicas, sólo estamos posponiendo el problema y haciéndolo más grande para el futuro. 



¿Por qué protestan los agricultores?

Aumento de los costes y caída de los precios

Los agricultores gastan más y cobran menos. Los precios que reciben los agricultores europeos por sus productos bajaron más de un 9% entre 2022 y 2023, mientras que los precios de los insumos para los agricultores de la UE subieron un 11%. Además, los agricultores empiezan a sufrir pérdidas de cosechas y reducciones de rendimiento debido a los cambios medioambientales. Esto está sometiendo a los agricultores a una gran presión financiera, lo que hace casi imposible que inviertan en prácticas nuevas o más sostenibles. 

Las prácticas ecológicas y regenerativas -además de demostrar ser más resistentes a fenómenos meteorológicos extremos- dependen menos de insumos externos como los agroquímicos, por lo que podrían hacer a los agricultores menos vulnerables a las variaciones de costes. Sin embargo, dependen en gran medida del trabajo manual, lo que significa que habría que atraer a nuevas generaciones a la agricultura para aumentar los recursos humanos y resolver los problemas de despoblación a los que se enfrenta el sector. Para atraer mano de obra joven a la agricultura, hay que ganarse la vida decentemente, lo que nos lleva de nuevo a la necesidad de precios justos.

¿Cuál es nuestra opinión al respecto? 

Para que los agricultores alcancen la estabilidad financiera y la agricultura sea un sector atractivo para las nuevas generaciones, debemos pasar a un sistema que dependa menos de insumos externos como los agroquímicos y sus variaciones de precio y se centre en mejorar la fertilidad del suelo y la resistencia de los ecosistemas. 

Bajos ingresos y el poder de supermercados e intermediarios

En la Unión Europea, sólo diez supermercados acaparan más de la mitad de las ventas minoristas de alimentos.  En el Reino Unido, cuatro supermercados controlan el 67% de la cuota de mercado de comestibles, mientras que en los Países Bajos, sólo cinco controlan aproximadamente el 77%. Esto significa que los supermercados tienen demasiado poder sobre los precios de los productos. Imponen precios injustos a los agricultores y forman parte de una cadena de suministro larga e insostenible. 

Las economías de escala de los supermercados pueden conseguirse por dos métodos: aprovechando su enorme poder adquisitivo para negociar precios más bajos con los agricultores, u optimizando la eficiencia logística a lo largo de la cadena de suministro. Mientras que lo segundo beneficia a todos (al planeta, a los agricultores y a la economía), lo primero es perverso.

Además, crean un sistema que engaña a los consumidores y fomenta el despilfarro de alimentos al aceptar únicamente productos que se ajustan a sus normas estéticas. Para ser más eficientes, necesitan procesos racionalizados que no son compatibles con el ritmo y los cambios de la naturaleza. Por tanto, los agricultores pierden una parte adicional de sus cosechas debido a las normas estéticas, lo que significa que están desperdiciando alimentos y ganando menos. Las estrictas normas de los supermercados y sus agresivas prácticas comerciales son gran parte del problema.

En Alemania, el gobierno quiere que se examine el poder de mercado de los supermercados y la industria alimentaria, culpando a su poder de fijación de precios de la mala situación económica de muchas explotaciones. De hecho, para seguir siendo competitivos, los agricultores tienen que suministrar en grandes volúmenes. Los pequeños agricultores, con escasas economías de escala, menor capacidad de negociación y limitadas inversiones en insumos o infraestructuras, se ven a menudo excluidos. La inmensa mayoría de las explotaciones agrícolas del mundo son pequeñas y familiares y, sin embargo, el 1% de las explotaciones del mundo que tienen más de 50 hectáreas controlan el 65% de la superficie agrícola mundial. 

La sociedad necesita reevaluar el verdadero valor de los alimentos y, a través de sus compras, decidir el sistema que quiere apoyar.  Para ello, es necesario que exista un sistema diferente, en el que los agricultores reciban un precio justo por sus productos y no se vean presionados por los precios impuestos por los minoristas. 

¿Cuál es nuestra opinión al respecto? 

Todas las partes interesadas de la cadena de suministro deben unirse para concienciar sobre el verdadero coste de los alimentos e incentivar la demanda de opciones sostenibles y regionales y precios justos.

Importaciones baratas y acuerdos comerciales fuera de la UE 

Muchos de los agricultores que protestan también están descontentos con los acuerdos comerciales internacionales que se están llevando a cabo. En concreto, la nueva propuesta de acuerdo con Mercosur, que facilitaría la importación de productos de países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Estos productos no se enfrentan a las mismas regulaciones que los agricultores de la UE, y existe la sensación de que los agricultores regionales (europeos) no podrán competir con estos productos más baratos y menos regulados. 

Aquí es esencial destacar que todos los países de la UE están bajo las mismas o similares regulaciones en muchos aspectos, por ejemplo, las certificaciones orgánicas. Desde CrowdFarming creemos en un enfoque multilocal para crear un sistema alimentario europeo sólido, y todos los productos de la UE deberían tener prioridad sobre los de otros continentes.

Este nuevo acuerdo con Mercosur se enfrenta actualmente a la dura oposición de algunos Estados miembros de la UE, en particular Francia e Irlanda. Sus críticas se centran en las cantidades de importaciones agrícolas que se prevé que lleguen a la UE cada año: 99.000 toneladas de carne de vacuno, 25.000 toneladas de carne de porcino y 180.000 toneladas de aves de corral.

Los agricultores piden que se revise el acuerdo para asegurarse de que los productos importados siguen también las mismas normas de seguridad alimentaria y medioambiental que las explotaciones agrarias de la UE. No podemos imponer reglamentos y normas a nuestros agricultores de la UE para luego importar y consumir productos de otros continentes con normas diferentes. Toda la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en los agricultores, toda la cadena de suministro debe formar parte del cambio. 

¿Cuál es nuestra opinión al respecto? 


Debemos dar prioridad a lo que se puede producir en la región, para apoyar nuestra economía local y una cadena de suministro agroalimentaria sostenible. 

Normativa ecológica y pagos de la PAC 

Los agricultores también se sienten culpables del cambio climático y se ven presionados para reducir sus emisiones sin dejar de producir lo mismo, si no más. Para satisfacer la creciente demanda del mercado, las explotaciones han crecido en tamaño, se han vuelto más dependientes de los pesticidas y fertilizantes, han arrancado setos y abandonado las rotaciones. Y ahora esos mismos agricultores se enfrentan a normativas sobre el uso de productos químicos y al barbecho forzoso, sin que el sistema alimentario centrado en la producción al que se han visto abocados les dé tregua.  En este sentido, es comprensible que los agricultores también protesten contra las normativas ecológicas que se están imponiendo, ya que no disponen de la estructura ni de la estabilidad financiera necesarias para aplicar prácticas más sostenibles dentro de este sistema actual. 

¿Cuál es nuestra opinión al respecto? 

Creemos firmemente en la necesidad de una transición hacia un sistema más sostenible. También creemos en una normativa que empiece por incentivar y sólo recurra a la prohibición cuando se enfrente a un riesgo extremo. Para algunos, lo primero es la convicción; para otros, son los incentivos financieros los que hacen el truco, y luego la convicción suele venir cuando los beneficios empiezan a notarse. Con la prohibición, sin embargo, es complicado inspirar un verdadero cambio de convicciones. Las subvenciones deben orientarse hacia una transición, y no hacia un sistema que dependa de ella. La pregunta principal es: ¿qué se está consiguiendo con estas subvenciones? Si es sólo la supervivencia del sector, creemos que debe cambiar.

¿Cuál es nuestra posición? 

A menudo, el debate en torno a la sostenibilidad en la industria agroalimentaria puede resultar algo repetitivo. Para verlo desde una nueva perspectiva, imaginemos una marca de ropa europea que fabrica camisetas garantizando salarios justos a sus trabajadores. Ahora imaginemos la llamada del mercado a la sostenibilidad: se insta a la marca a adoptar prácticas ecológicas, como utilizar materiales orgánicos o reciclados y reducir el consumo de agua. Objetivos admirables, sin duda, pero estos cambios requieren una inversión significativa por parte de la marca. Sin embargo, simultáneamente, el mercado también exige precios más bajos para seguir siendo competitivo frente a marcas extranjeras con normas más laxas. Además, un asombroso 14% de las prendas producidas se desechan por razones triviales, como un color que no está de moda o pequeñas imperfecciones causadas por el transporte. Este escenario no sólo carga toda la responsabilidad sobre un segmento de la cadena de suministro, sino que también ilustra un enfoque insostenible que se aplica a la industria alimentaria. Todos podemos distinguir entre una marca barata de moda rápida y una marca de ropa sostenible, pero no siempre es tan sencillo con los alimentos.

Los problemas del espacio agrícola deben abordarse de forma holística, teniendo en cuenta todos los aspectos que lo hacen insostenible. No es difícil encontrar soluciones, pero aún queda mucho camino por recorrer. Las subvenciones que se están eliminando para el gasóleo y otros insumos agrícolas deberían convertirse en subvenciones para aplicar prácticas más sostenibles y regenerativas. Hay que recompensar e incentivar a los agricultores para que adopten una agricultura más consciente.


En resumen..


Estamos juntos en esto

Aunque algunas preocupaciones, como el plan de eliminar gradualmente las exenciones fiscales al gasóleo agrícola para equilibrar el presupuesto en Alemania, o la exigencia de reducir las emisiones de nitrógeno en los Países Bajos, son específicas de cada país, las protestas actuales ven a agricultores de todos los bandos -pequeños productores y productores ecológicos junto a grandes productores comerciales y convencionales- unidos por su impotencia ante unas cadenas de suministro injustas. 

Es esencial que recordemos contra quién es esta lucha: estrategias de precios injustas, normas de comercio internacional indulgentes y sistemas de subvenciones ineficaces. La industria agrícola -que no son sólo los agricultores-, podría y debería contribuir a alcanzar los objetivos climáticos de la UE, incluido el mandato legal de ser climáticamente neutra en 2050, y para poder hacerlo, todos debemos ponernos manos a la obra.

Lo estamos viendo con nuestros propios ojos: suelos improductivos, falta de acceso al agua, disminución de las cosechas… Si no cambiamos la forma de producir nuestros alimentos, necesitaremos enormes inversiones para acceder artificialmente a los nutrientes y al agua y luchar contra las plagas. Una transición verde en la agricultura está lejos de ser imposible, pero requiere que volvamos a la mesa de dibujo y repensemos todo el sistema desde cero, evitando los arreglos a corto plazo. El espacio agroalimentario necesita desesperadamente un cambio de paradigma en el que los agricultores puedan reclamar un papel central.


Written by Emilia Aguirre

Emilia Aguirre

Emilia Aguirre es nuestra especialista en sensibilización y defensa — lo que significa que se pasa el día haciendo las preguntas incómodas sobre cómo se cultiva, se etiqueta, se vende y qué precio se le pone a nuestra comida. Presenta What The Field?!, un podcast lleno de historias a pie de campo, investigaciones de impacto y conversaciones con quienes están definiendo el futuro de la alimentación (quieran o no).

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El vasto mundo de las variedades de cítricos y sus nutrientes

Los cítricos incluyen todas aquellas especies de fruta que pertenecen al género Citrus, con su característico sabor dulce y ácido y sus excepcionales propiedades nutricionales. Estos frutos carnosos se cultivan predominantemente en regiones subtropicales y tropicales, aunque se adaptan y crecen en casi todas las regiones del mundo dentro de la franja de los 40° de latitud – en Europa esto sería España, Italia y Grecia. Esta amplia distribución y adaptabilidad los ha convertido en una de las categorías de fruta con mayor producción y comercialización a nivel global.La “Odisea” de los cítricosLa historia de los cítricos abarca muchas culturas y épocas. Según el mito griego, los jardines de las Hespérides estaban poblados por manzanas de oro: hoy sabemos que en realidad se referían a naranjas. En la antigua China, desde el año 2200 a.C., eran símbolos de prosperidad. En la Ruta de la Seda, su valor radicaba en prevenir el escorbuto. El género Citrus incluye no solo naranjas, sino también mandarinas, limones, limas, pomelos y otras variedades menos conocidas. Todas comparten su origen, ubicado en el sudeste asiático, específicamente en la región del Himalaya. Su domesticación generó una compleja red genética que impulsó su expansión. Se cree que las limas y las naranjas amargas se originaron en el este y el norte de la India respectivamente, mientras que los limones podrían ser un híbrido entre el cidro y la mandarina. Las naranjas dulces posiblemente se originaron en el sureste de China y fueron llevadas a Europa por los romanos. Las mandarinas viajaron a Japón a lo largo del río Yangtsé, y los pomelos se establecieron rápidamente en la península malaya. Aunque rastrear su recorrido es complicado, la genómica y la biogeografía aportan algunas respuestas, además de una buena lección de historia. Un tesoro nutricional Además de azúcares como la glucosa y la fructosa, los cítricos son nuestra principal fuente de vitamina C, especialmente durante el invierno. Estos valores suelen ser más altos en las naranjas que en las mandarinas, y significativamente más altos en el caso de la fruta de producción ecológica, pudiendo ser entre un 15 y un 30% superiores según la variedad. También es importante saber que el zumo de naranja contiene solo el 25% de la vitamina C presente en la fruta. Sin embargo, la vitamina C no es la única joya nutricional de los cítricos. Estas frutas también son una excelente fuente de carotenoides, xantofilas o flavonoides que no solo dan a los cítricos su característico color naranja o incluso rojo en el caso de las naranjas sanguinas, sino que también actúan como potentes antioxidantes y precursores de la vitamina A. Otros nutrientes presentes en los cítricos incluyen ácido fólico, potasio, calcio y magnesio, esenciales para la salud cardiovascular y ósea y la función muscular. Además, cada especie de cítrico tiene sus propias particularidades nutricionales que la diferencian del resto: por ejemplo, las limas y los limones son especialmente ricos en ácido cítrico y vitamina C, mientras que los pomelos aportan una buena cantidad de vitamina A. Las interminables especies y variedades de cítricos La popularidad de las variedades modernas, que ofrecen mayor rentabilidad, están mejor adaptadas a las demandas del mercado y a las condiciones ambientales y son más resistentes a enfermedades y plagas, acaba desplazando a las variedades tradicionales e indígenas. Entre las principales especies y variedades de cítricos disponibles actualmente en el mercado, podemos destacar las siguientes: Naranjas (Citrus sinensis)Navelina: Esta variedad es una de las primeras Navel en madurar en la temporada, generalmente disponible a partir de noviembre. Las Navelinas se reconocen por su pequeño “ombligo” (o “bellybutton”) y son conocidas por su dulzor, baja acidez y jugosidad. Suelen estar listas para comer entre diciembre y enero. Navel de Foyos: Son jugosas y tienen un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tienen el “ombligo” característico de las naranjas Navel. La temporada de recolección de la Navel de Foyos suele comenzar en noviembre y durar hasta enero. Fukumoto: También es una variedad Navel temprana, conocida por su tamaño pequeño a mediano y su color naranja brillante. Tiene un sabor predominantemente dulce y una textura jugosa, con una piel fina que facilita pelarla. La temporada de cosecha de Fukumoto suele ser de octubre a diciembre. Navel Powell: Se distingue por su gran tamaño y un sabor ligeramente más dulce. Su piel es algo más gruesa que la de otras variedades Navel, lo que ayuda a prolongar su vida útil. La temporada de recolección de la Navel Powell suele ser de febrero a abril. Washington Navel: Quizá la variedad de naranja Navel más conocida y cultivada. Se caracteriza por su gran tamaño, jugosidad y dulzor y acidez equilibrados. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tiene un “ombligo” prominente. Su temporada de recolección comienza en noviembre y puede extenderse hasta marzo. Navel Lane Late: Una variedad tardía de naranjas Navel, la Navel Late se cosecha desde la primavera hasta principios del verano. Estas naranjas son grandes, jugosas y tienen un sabor equilibrado, ligeramente más dulce que las Navel. Son ideales para comer frescas y mantienen su calidad durante más tiempo. Su temporada es entre marzo y abril. Salustiana: Conocida por su alto contenido de zumo y su sabor dulce, la Salustiana tiene una piel fina y es fácil de pelar. Esta variedad es menos ácida que otras naranjas y tiene una temporada de recolección de mediados de invierno a primavera, aproximadamente de enero a marzo. Valencia Midnight: Una variante de la naranja Valencia, la Valencia Midnight madura más tarde en la temporada y ofrece un zumo rico y dulce, ideal para la producción de zumo de naranja. Su temporada de recolección va de abril a mayo. Valencia Late: Otra variedad tardía de la conocida naranja Valencia, destaca por su gran tamaño. Su temporada de recolección va de abril a julio, lo que la convierte en una de las últimas naranjas disponibles en el mercado cada temporada. Tarocco: Una de las variedades más populares de naranjas sanguinas. La Tarocco se valora por su distintiva pulpa rojiza y su perfil de sabor dulce con notas de bayas. Es rica en antioxidantes, especialmente antocianinas, que le dan su color rojo. Su temporada de recolección es de enero a mayo. Moro: Otra destacada variedad de naranja sanguina, famosa por su intenso color rojo tanto en la pulpa como en la piel, es muy valorada en la cocina gourmet. Su sabor es similar al de la Tarocco, con un ligero toque de acidez. Esta variedad es conocida por su alto contenido de antocianinas, los pigmentos que le dan su color característico y antioxidantes. La temporada de recolección de la Moro abarca los meses de enero y febrero de cada año. Mandarinas (Citrus reticulata)Gold Nugget: La mandarina Gold Nugget, llamada así por su piel rugosa – que le da ese aspecto imperfecto que tanto nos gusta – y su color dorado, es una variedad apreciada por su dulzor y jugosidad, con un toque de acidez. La piel de la Gold Nugget es un poco gruesa, pero aun así es fácil de pelar. Su temporada de recolección es tardía, normalmente comienza en marzo y puede durar hasta finales de mayo. Satsuma: Originaria de Japón, la mandarina Satsuma es una variedad sin semillas, muy dulce y jugosa, con un nivel de acidez más alto que otras mandarinas y clementinas. Su piel verdosa es ligeramente más gruesa pero fácil de pelar. La temporada de recolección de la Satsuma es temprana, comienza en otoño (aproximadamente de octubre a diciembre) y es una de las primeras frutas cítricas en llegar al mercado cada año. Tango: La mandarina Tango es una variedad muy popular y de alta calidad procedente de California. Es una mandarina sin semillas con un sabor excelente, que destaca por su dulzor intenso. La piel es fina y lisa, de un naranja brillante y fácil de pelar. Su temporada comienza en enero y dura hasta abril. Nardocot: Esta variedad, originaria de Marruecos, se caracteriza por su tamaño mediano y su piel fina, fácil de pelar. La Nadorcott tiene la ventaja de conservarse bien en el árbol, lo que permite alargar su temporada de recolección. También es resistente a la alternancia, lo que significa que produce una buena cosecha año tras año. Al igual que la variedad Tango, se cosecha entre enero y abril. Clemenvilla: También conocida como Nova, se caracteriza por su excelente calidad de zumo y facilidad de pelado. Las Clemenvilla son más grandes que las clementinas comunes y tienen una forma ligeramente alargada. Su temporada de recolección es de mediados de invierno a principios de primavera, aproximadamente de diciembre a marzo. Orogros: Es de tamaño medio/grande, con una piel que varía de amarillo a naranja. Su sabor es una mezcla equilibrada de dulzor y acidez. La piel es algo más gruesa que la de una mandarina normal, pero sigue siendo fácil de pelar. La temporada de recolección de la Orogros suele ser de enero a marzo. Tardivo di Ciaculli: Originaria de Sicilia, Italia, esta variedad tardía es conocida por su sabor excepcionalmente dulce y su aroma intenso. Tardivo di Ciaculli tiene una piel fina y una forma ligeramente aplanada, con una temporada de recolección más tardía que otras mandarinas, normalmente desde finales de febrero hasta abril. Ortanique: La variedad ortanique procede de Jamaica; su nombre indica “OR” (orange) naranja, “TAN” (tangerine) mandarina y “IQUE” (unique), lo que nos dice que es un híbrido entre mandarina y naranja. Son de tamaño mediano a grande, con una forma algo aplanada, y tienen un alto contenido de zumo de un intenso color naranja. Están en temporada entre febrero y marzo. Orri: La mandarina Orri es una variedad relativamente nueva y de muy alta calidad originaria de Israel. Se distingue por su sabor excepcionalmente dulce y su bajo nivel de acidez, lo que la convierte en una de las variedades más apetecibles del mercado. La Orri tiene una piel fina y brillante, es fácil de pelar y contiene pocas o ninguna semilla. La temporada de recolección de la Orri es en marzo. Clementinas (Citrus x clementina)Las clementinas, a menudo consideradas un tipo de mandarina, tienden a ser algo más dulces, de piel más fina y un poco más pequeñas que las mandarinas. Clemenules: Estas clementinas tienen un marcado sabor dulce, lo que las hace especialmente apreciadas para el consumo directo. Su piel es fina y fácil de pelar. En cuanto al tamaño, tienden a ser más grandes que las clementinas comunes. La temporada de recolección de Clemenules dura desde noviembre hasta finales de diciembre. Clementina común: Esta variedad es la más tradicional y conocida de las clementinas. Se caracteriza por su tamaño pequeño a mediano, su piel naranja brillante y su facilidad de pelado. La clementina común tiene un equilibrio perfecto entre dulzor y acidez, y es ideal tanto para consumo en fresco como para zumo. Su temporada de recolección suele ir de noviembre a enero. Tangold: También conocida como Seedless Tango, es una variedad sin semillas desarrollada recientemente. Destaca por su intenso color naranja, tanto en la piel como en la pulpa. Su sabor es dulce, con una textura jugosa y firme. La piel es fácil de pelar y su tamaño es mediano. La temporada de recolección de Tangold suele ser de finales de invierno a principios de primavera, aproximadamente de febrero a abril. Caffin: Una variedad temprana, conocida por su pequeño tamaño y su forma ligeramente alargada, que ofrece un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su cosecha es temprana, comienza en octubre y se extiende hasta diciembre. Oronules: La clementina Oronules es de las primeras en comercializarse, ya que es una de las más tempranas en alcanzar su punto óptimo de consumo. Es pequeña, de un atractivo color naranja rojizo y poco ácida. Tiene una piel muy fina, lo que facilita pelarla. Su temporada va de octubre a finales de noviembre. Córcega o “Fine de Corse”: La clementina de Córcega, originaria de la isla de Córcega en Francia, es una variedad muy apreciada por su calidad excepcional. Se caracteriza por un sabor intensamente dulce. Tiene una piel fina y una buena cantidad de zumo. Las corsas son muy valoradas en los mercados europeos y su temporada de recolección y disponibilidad en el mercado suele empezar alrededor de noviembre y puede prolongarse hasta finales de diciembre. Limones (Citrus limon)Verna: Esta variedad de limón es típica de España, con un ciclo de producción tardío. Tiene un tamaño grande, una piel gruesa y es muy jugosa. Es menos ácida que otras variedades y se utiliza ampliamente para la producción de zumo. Se cosecha principalmente en primavera y verano, lo que significa que su disponibilidad es mayor entre los meses de abril y agosto. Fino o Primofiori: También conocido como limón común o mesero, es una de las principales variedades cultivadas en el mundo. Se caracteriza por su piel fina y su alto contenido de zumo, con un equilibrio perfecto entre acidez y dulzor. Generalmente se cosecha desde el otoño hasta principios de primavera, con máxima disponibilidad entre octubre y marzo. Femminello: Originario de Italia, es una de las variedades más valoradas y extendidas en la región mediterránea. Destaca por su alto contenido de aceite esencial en la cáscara, lo que lo hace ideal para la producción de limoncello y otros productos aromatizados. Este limón tiene un sabor clásicamente ácido, con una piel fina y una forma ligeramente alargada. Su temporada se extiende durante la mayor parte del año. Pomelo (Citrus paradisi)Rio Red: Originario de Texas, este pomelo es conocido por su sabor dulce y ligeramente ácido. La temporada de cosecha del Rio Red va desde finales de otoño hasta primavera, lo que lo convierte en uno de los pomelos más buscados durante este periodo. Star Ruby: El Star Ruby tiene la pulpa más roja de todas las variedades de pomelo. Es conocido por su jugosidad y dulzor, y tiene una menor cantidad de semillas. Su temporada de cosecha es similar a la de las variedades Ruby Red y Rio Red. Otras especies y variedades de cítricosLima (Citrus aurantiifolia) Conocidas por su sabor menos ácido y más floral, las limas son más pequeñas y verdes. Se utilizan a menudo en bebidas y cócteles, así como en recetas que requieren un toque cítrico suave. Por lo general, la mejor época del año para encontrar limas frescas sería aproximadamente de junio a septiembre. Mano de Buda (Citrus medica var. sarcodactylis) Este fruto es muy llamativo por su inusual forma de dedos. No tiene zumo ni pulpa, pero su piel es muy aromática y se utiliza principalmente para perfumar y como decoración en platos y bebidas. Suele estar disponible en otoño e invierno, de octubre a febrero. Yuzu (Citrus junos) Originario de Asia, el yuzu es muy aromático y menos ácido que los limones tradicionales. Su sabor es una mezcla compleja de limón, mandarina y pomelo. Se usa ampliamente en la cocina japonesa, tanto su zumo como su piel. Está principalmente en temporada entre el otoño y principios de invierno. Se cosecha desde finales de invierno hasta principios de verano, de febrero a junio. Caviar de limón o “Fingerlime” (Citrus australasica) Esta variedad australiana es conocida por sus pequeñas vesículas en el interior, que parecen caviar. Estas “perlas” estallan en la boca, liberando un sabor ácido y refrescante. Es un ingrediente popular en la alta cocina. Suele estar disponible durante los meses más cálidos del año, lo que podría ser desde la primavera hasta finales del verano, aproximadamente de abril a septiembre. Kumquat (Fortunella spp.) El kumquat es un fruto pequeño y ovalado que se come entero, incluida la piel, que es dulce, mientras que la pulpa es ácida. Es popular en mermeladas, compotas y como fruta confitada. Su temporada comienza en invierno y dura hasta principios de primavera, de noviembre o diciembre a marzo o abril. Lemonquat (Citrus × floridana) Un híbrido entre kumquat y limón, tiene el tamaño de un kumquat pero con la forma y el sabor característicos de un limón. Se puede comer entero y es ideal para mermeladas o postres. Su disponibilidad es similar a la del kumquat, principalmente en invierno y a comienzos de primavera, aproximadamente de noviembre a abril.

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Una vez más, una COP que decepciona

La COP30, celebrada del 10 al 22 de noviembre de 2025 en Belém (Brasil), debía marcar un punto de inflexión. Diez años después del Acuerdo de París y ante un planeta al borde del sobrecalentamiento, el objetivo era claro: pasar de las promesas a la aplicación. Pero una vez más, las expectativas chocaron con la realidad de un proceso diplomático casi paralizado.“Basta de hablar, es hora de actuar”, advirtió el presidente brasileño Lula al inaugurar el evento. Quince días y 30 COP después, ¿dónde estamos? Lo que ocurrióLas negociaciones se centraron en varios temas clave: la adaptación de los países vulnerables, la financiación climática y —muy esperado— un compromiso para abandonar los combustibles fósiles. El texto final, llamado “Mutirão” (palabra de origen tupi-guaraní que designa una comunidad que trabaja junta en una tarea común), recibió un amplio apoyo, aunque muy crítico.Pide “esfuerzos para triplicar la financiación para la adaptación de aquí a 2035”, pero sin cantidades concretas ni plazos vinculantes. Tampoco establece una hoja de ruta obligatoria para la eliminación del carbón, el petróleo y el gas por falta de consenso. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, lo resumió con dureza: “Este texto no está a la altura de la ambición necesaria en materia de mitigación”.En resumen, la COP30 no fracasó por completo. No invalidó los compromisos existentes, pero sí perdió la oportunidad de reforzarlos en un contexto de emergencia climática. Por qué nos quedamos con hambre de másTras treinta conferencias climáticas, parece que seguimos atrapados en el mismo ciclo: repetir los mismos procesos esperando cada vez un resultado distinto.Cada COP despliega grandes discursos y un programa ambicioso… para terminar con un texto negociado a última hora destinado a evitar un fracaso total y preservar el multilateralismo. Las decisiones importantes se aplazan, se diluyen o se vuelven no vinculantes.Para los agricultores, los pequeños productores y las comunidades que apuestan por un sistema alimentario justo, transparente y resiliente, esto plantea interrogantes. Las declaraciones de “hay que actuar” se repiten, pero ¿quién actúa realmente? ¿Quién impulsa cambios estructurales más allá de informes y debates televisivos? Una vez más, la forma (el discurso, la imagen, la puesta en escena) prevalece sobre el fondo (los compromisos firmes, los recursos, la implementación).Nuestro sector —la agricultura, la alimentación justa y los circuitos cortos— esperaba una señal más clara: una salida creíble de los combustibles fósiles y los insumos químicos para liberar recursos hacia la transición agroecológica; y el reconocimiento de que la biodiversidad y la salud del suelo no son opcionales, sino esenciales para un futuro resiliente.Pero la COP30 vuelve a demostrar que el modelo diplomático internacional sigue atrapado en compromisos, pequeños avances y márgenes difusos.  En conclusión: ¿debemos seguir creyendo en las COP?Sí, porque el marco sigue siendo importante y no existe una alternativa creíble al multilateralismo. Pero seamos realistas: desde hace años revivimos el mismo ciclo —ambiciones declaradas → negociaciones interminables → texto pulido pero poco vinculante → decisiones reales aplazadas—. Repetir lo mismo esperando un resultado diferente ya no es aceptable.Es hora de exigir objetivos vinculantes y verificables, así como una aplicación rápida de los compromisos sobre suelos, alimentación y biodiversidad. De lo contrario, seguiremos siendo espectadores de un teatro que viste de verde el inmovilismo.Mientras tanto, los territorios, los agricultores, las pequeñas explotaciones y los consumidores comprometidos ya están construyendo la alternativa. La verdadera pregunta ya no es qué hacer, sino con qué rapidez podemos hacerlo. ¿Seremos capaces de desplegar estas soluciones antes de que avancen los impactos climáticos? Esa es la carrera en la que estamos.

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