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Sociedad

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Publicado Abril 2026

La historia de las almendras en Europa: cómo Europa está redefiniendo la industria de la almendra

Las almendras (Prunus dulcis) forman parte de la agricultura mediterránea desde hace siglos. Probablemente llegaron a Europa hace más de 2.000 años, a través de rutas comerciales desde Oriente Medio y Persia, y encontraron su hogar en las zonas secas y soleadas del sur del continente.

Hoy en día, España es, con diferencia, el mayor productor europeo, responsable de entre el 70% y el 80% de la producción de almendras de la UE. Le siguen Italia, Portugal, Grecia y Francia. En España, las principales regiones productoras son Andalucía, Murcia, Valencia y Castilla-La Mancha, donde los inviernos suaves y los veranos calurosos crean las condiciones perfectas para el almendro.

La mayoría de los almendros crecen en suelos secos y pedregosos, a menudo en laderas. Estas condiciones son ideales para el cultivo de secano, el método tradicional mediterráneo que depende casi por completo de la lluvia natural.

El ciclo de vida de un almendro

Un almendro empieza a dar fruto a partir de su tercer o cuarto año, pero no alcanza su plena producción hasta los siete u ocho años. Una vez maduro, puede seguir produciendo durante 40 o 50 años.

El ciclo comienza con la floración a finales de invierno, cuando aparecen flores rosadas o blancas antes de que salgan las hojas. La polinización es fundamental y depende, sobre todo, de las abejas. En primavera, el fruto (la cáscara verde) se forma alrededor de la semilla.

La cosecha se realiza entre agosto y octubre, según la región y la variedad. Cuando la cáscara se seca y se abre, los agricultores sacuden los árboles (a mano o con máquinas) para que caigan las almendras. Luego se secan, se descascaran y, a veces, se pelan antes de almacenarlas o venderlas.

Después de la cosecha, los árboles descansan: pierden las hojas y entran en su reposo invernal, el momento perfecto para podarlos.

Almendras y agua: no siempre un cultivo sediento

Las almendras han ganado fama de ser muy demandantes de agua, sobre todo por el caso de California, que produce alrededor del 80% de las almendras del mundo y depende casi por completo del riego.

Pero en Europa, la historia es diferente. Muchos agricultores en España, Italia y Portugal cultivan almendras de secano, aprovechando las lluvias del clima mediterráneo. Los árboles se adaptan a la escasez de agua y dan almendras más pequeñas, pero con más sabor.

En los sistemas de riego, se suelen usar goteo o riegos controlados, aplicando agua solo en momentos clave como la floración o el desarrollo del fruto. Así se busca equilibrar rendimiento y conservación del agua.

El mercado de la almendra: una historia global

A nivel mundial, la producción está dominada por California, seguida de Australia y la cuenca mediterránea. Europa importa la mayoría de las almendras que consume. De hecho, entre el 60 y el 70% llegan desde Estados Unidos.

España exporta parte de su producción, especialmente las variedades locales de alta calidad, como la Marcona y la Largueta, muy apreciadas por pasteleros y chocolateros. Aun así, Europa sigue siendo importadora neta, ya que la demanda supera la producción local.

Mientras California se centra en una producción estandarizada y a gran escala, las almendras europeas destacan por su diversidad de sabores, variedades tradicionales y trazabilidad, pensadas para mercados más gourmet y sostenibles.

Cómo conservar y disfrutar las almendras

Las almendras se conservan mejor si se guardan en un lugar fresco, seco y hermético, lejos de la luz y la humedad. Las almendras enteras y sin pelar conservan mejor sus nutrientes, gracias a la piel natural, rica en antioxidantes y fibra.

Formatos:

  • Con cáscara: mayor duración, protección natural.
  • Peladas con piel: ricas en fibra y polifenoles, ideales para picar.
  • Blanqueadas (sin piel): textura más suave, perfectas para repostería.
  • Laminadas, molidas o tostadas: fáciles de usar, aunque se conservan menos tiempo. Mejor consumirlas en pocos meses.


Para conservarlas más tiempo, se pueden guardar en la nevera o el congelador, lo que ayuda a mantener sus aceites y evitar que se enrancien.

Conclusión: un cultivo atemporal con muchos sabores


Las almendras son parte esencial del patrimonio agrícola y gastronómico europeo. Su historia es una historia de adaptación al clima, al paisaje y al gusto.


Y para seguir con el viaje: descubre cuatro recetas tradicionales con almendra de distintos rincones de Europa, desde la Tarta de Santiago española hasta las Gebrannte Mandeln alemanas, la Tarte Amandine francesa o los Pizzicotti italianos.

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Written by Emilia Aguirre

Emilia Aguirre

Emilia Aguirre es nuestra especialista en sensibilización y defensa — lo que significa que se pasa el día haciendo las preguntas incómodas sobre cómo se cultiva, se etiqueta, se vende y qué precio se le pone a nuestra comida. Presenta What The Field?!, un podcast lleno de historias a pie de campo, investigaciones de impacto y conversaciones con quienes están definiendo el futuro de la alimentación (quieran o no).

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