¿Buscas algo más? 

Estamos solo a un email de distancia.

Noticias del campo

min

Publicado Marzo 2026

Els Horts de l’Alegria apuesta por la transición agrícola: agricultura a escala humana, ecológica y rentable

Este equipo de cinco personas transmite con firmeza y entusiasmo los preceptos que guían su actividad: producir fruta y verdura de calidad, hacerlo preservando la biodiversidad y apostando por la economía de escala. Su visión integral y su contacto con la agroecología los llevó a aplicar un método semi artesanal en el desarrollo del huerto, poniendo en el centro de su actividad el respeto del hábitat original.

El menorquín Gaspar Caballero de Segovia o el canadiense Jan Martin Fortier son algunos horticultores que influenciaron la visión innovadora que hoy aplican en sus campos.

“Sin duda los peores enemigos [del agricultor ecológico] son los supermercados: tienen unos precios muy bajos y son muy poderosos”, denuncia Carlos Ferrer Alsina, promotor de Els Horts de l’Alegria.

¿Cómo nació el proyecto de Els Horts de l’Alegria?

Hace una década, Francesc Giró, biólogo y activista ambientalista al frente de la masia Ca l’Andreu, en Tiana, se propuso junto con los vecinos de las masias contiguas iniciar un proyecto agroecológico juntos. El proyecto tuvo lugar muy cerca de la emblemática Ermita de l’alegria, que dio nombre al huerto. Pasados algunos años Francesc decidió darle continuidad a esta iniciativa comunitaria y convertirla en un proyecto empresarial sostenible, que permitiera alimentar a varias familias de Tiana y de El Maresme. Lo hizo trabajando codo a codo con su hermana, Anna, y su hija, Alba. 

¿En qué momento entras tú en la ecuación?

En 2019 decidí migrar de Buenos Aires a Barcelona. Y como lo que sé hacer, y lo que disfruto haciendo, es trabajar en el desarrollo de huertos ecológicos, empecé a buscar proyectos afines a mis valores con los que formar un proyecto empresarial responsable y sostenible. La vida me llevó a encontrar a Francesc; nos sentamos a hablar e intercambiar posiciones, y al día siguiente ya teníamos un plan de acción. 

Vienes de una larga trayectoria en la Argentina trabajando con cultivos ecológicos e iniciativas locales en defensa de la agroecología, ¿qué puedes contarnos de tu experiencia en Sudamérica?

En Argentina trabajé durante muchos años con agricultores ecológicos de las provincias de San Juan, La Pampa y Buenos Aires. En esta última todavía mantengo activo mi proyecto, llamado Colectivo Orgánico. Mis años de experiencia en Argentina me enseñaron que no se trata solo de producir, sino también de vender. Si quieres tener éxito con tu huerto debes tener un plan de producción, de ventas, de logística y de administración. También es fundamental encontrar tu mercado y saber transmitir al consumidor el valor de tu producto.

Sabemos que la verdura y fruta ecológicas no pueden competir en precio con la convencional, y por ello es fundamental transmitir el porqué de esta realidad a los consumidores. La verdura y fruta ecológicas son un alimento premium por completo. No se puede equiparar con un producto que no ha sido tratado igual, ya que a nivel nutritivo, de sabor e incluso de forma, son cosas totalmente distintas.

Te asentaste en Tiana, y pocos meses después llegó la pandemia a Europa. ¿Qué implicaciones tuvo esto para vuestro proyecto?

Poco antes de que se declarara el Estado de Alarma me uní a Els Horts de l’Alegria y empezamos a planificar cómo queríamos que se desarrollara nuestro proyecto. En aquel entonces, sin saber lo que vendría, hicimos una apuesta muy fuerte con el objetivo de que nuestro huerto abastezca a cien familias y en el que trabajen cinco personas a tiempo completo: Francesc, Anna, Alba, Samou y yo.

Empezamos la siembra en diciembre, así que en marzo cuando se decretó el confinamiento domiciliario nuestro huerto estaba a punto. Fue algo muy sincronizado. Se produjo un fenómeno con la huerta a domicilio y eso hizo que aumentaran exponencialmente las ventas. Hubo una ola de nuevos clientes: recibíamos tantas solicitudes, que no podíamos atender a toda la demanda, y era necesario controlar ese flujo.

Frente a esa situación de desborde decidimos darle prioridad a nuestros clientes de siempre y, una vez ellos estaban atendidos, les dimos lugar a los nuevos. También hubo mucha cooperación entre productores, si no podías atender a un nuevo consumidor lo pasabas a un productor amigo. No olvidemos que antes de la pandemia veníamos de la crisis del campo, donde había un fuerte reclamo por parte de los productores que denunciaban la precariedad de sus condiciones de trabajo. Cuando se terminó el confinamiento domiciliario la demanda se fue acomodando a la realidad y volvió a su cauce habitual.

¿Crees que hubo un fallo desde los diversos actores de la agroecología de no saber retener a toda esa gente que se pasó momentáneamente al modelo orgánico?

No lo creo. Pienso que, si ofreces un buen producto, una buena garantía (es decir, la confianza en que cambiarás el producto si este no cumple las expectativas), y una buena comunicación, estás transmitiendo seguridad al consumidor. Si mantienes eso y el cliente se va, no hay mucho que puedas hacer. 

A veces es difícil motivar al consumidor. Sin duda los peores enemigos son los supermercados: tienen unos precios muy bajos y son muy poderosos. Muchas veces manda lo económico, y el cliente vuelve al supermercado. Ahora bien, sabemos que es imposible competir con esos precios, por lo que hay que continuar haciendo una labor pedagógica que permita explicar la calidad del producto que hay detrás del precio.

Fíjate que en los momentos de enfermedad y pandemia muchas familias tendieron a volver a lo que se sabe que es una vida saludable y que ayudará a mantener sus defensas altas: la alimentación orgánica. 

Francesc Giró, tu socio y compañero de ruta, es un reconocido activista en Catalunya. ¿Qué puedes contarnos sobre él?

Francesc es biólogo de formación y se especializó en conservación de la biodiversidad. Trabajó durante más de 40 años en la administración, también como voluntario en diversos grupos y, por último, fundó la Fundación Natura donde ha trabajado los últimos 20 años.

Su experiencia fue crucial a la hora de crear Els Horts de l’Alegria utilizando el sistema de «paradas en crestall«, popularizado por el menorquín Gaspar Caballero de Segovia. Este método consiste en añadir materia orgánica (normalmente lo mejor es compost domiciliario) a las superficies del cultivo. Francesc es una persona en constante formación, así que poco después también orientó la producción del huerto con el sistema de bancales semipermanentes

Los bancales son porciones del terreno de un ancho de 70 centímetros que son destinadas al cultivo, y que se elevan entre 15 y 20 centímetros por sobre del suelo. En estos bancales se cultivan diversas plantas en pequeñas proporciones y en cultivos separados. Además, se procura mover la tierra lo menos posible, ya que, si conservas la estructura del suelo y la enriqueces, dará como resultado un rendimiento integral.

¿Qué actores de la agroecología han influenciado en vuestro método a la hora de gestionar el huerto?

Nuestra filosofía de trabajo está muy influenciada por el horticultor canadiense Jan Martin Fortier, que promueve la agricultura ecológica a pequeña escala (hablamos de huertos pequeños, de una o dos hectáreas como máximo). Él defiende una visión de la agricultura basada en tres pilares: que la actividad se realice a escala humana, que sea ecológica y, por último, rentable.

DCIM100MEDIADJI_0057.JPG

La idea es evitar plantaciones extensas de la misma planta o especie, pues la variedad crea un cordón de contención frente a posibles plagas o enfermedades. Por ejemplo, al distribuir 3 bancales de lechuga, 3 de coles y 3 de tomates en distintas partes del terreno, esta repartición te permite crear una diversidad que protege tus plantaciones de ataques externos. En la horticultura convencional (que se caracteriza por hectáreas y hectáreas de un mismo cultivo) cuando aparece una plaga en una zona del terreno, esta se extiende con muchísima rapidez porque no existe una barrera biológica de contención. Por ello se usa mucho químico de manera preventiva. 

En esta técnica, además, se utilizan abonos verdes (como el compost o el abono animal) para enriquecer el suelo y conservar la biodiversidad del espacio lo máximo posible. También se evita usar el tractor, porque hay que conservar la estructura del suelo lo máximo posible para evitar que la tierra se compacte. Queremos una tierra porosa y eso implica no usar maquinaria pesada. Nosotros mismos caminamos por pasillos para conservar la porosidad de la tierra. 

¿Qué papel juega la fauna auxiliar en este equilibrio que comentas?

Como te imaginarás, ¡es fundamental! La idea detrás de esta técnica es conservar la biodiversidad lo máximo posible, afectando mínimamente el territorio y beneficiándote de su biodiversidad. Por ejemplo, cortar el césped que rodea los cultivos está bien, pero con un límite, porque allí se refugia la fauna auxiliar. Como horticultor quieres que haya sapos y ranas en tu huerto. Ellas y otro tipo de controladores biológicos ayudarán a mantener el equilibrio de especies en el hábitat.

Por ejemplo, ante un crecimiento exponencial de poblaciones de caracoles, tanto los pájaros como las ranas o sapos ayudarán controlar a esa plaga. Pero esto no solo ocurre con la fauna, sino con toda la biodiversidad del hábitat. Por eso es importante tratar de impactar lo menos posible, conservando lo originario de la región, ya sean animales, árboles o plantas silvestres.

¿Qué producís en vuestro huerto? 

Nuestra apuesta es que la verdura que ofrecemos a los consumidores sea nuestra en su totalidad. Por supuesto, algunas verduras y hortalizas es difícil tenerlas todo el año como, por ejemplo, la patata o la alcachofa. En ese caso, si algo nos falta porque algún cultivo no salió bien o se vio dañado, lo compramos a otro productor ecológico de la zona. 

¿Y la fruta?

Ahí entramos en relación con las cooperativas de la zona o con algún otro huerto amigo. En el Maresme podemos encontrar fresas, limones, micacos (nísperos) o granadas.

Pero la fruta que más se consume (plátanos, manzanas, peras, mandarinas, manzanas, etc.) no se produce en el Maresme, así que hay que irnos a otras regiones de Catalunya o de España.

¿Cuál es vuestra política referente a las frutas y vegetales producidas fuera de Catalunya? Por ejemplo, ofrecéis algunas frutas propias de climas tropicales…

En primer lugar, trabajamos con la temporada. En segundo lugar, con una extensión territorial: el estado español. Nos proponemos tener disponibilidad de alimentos de temporada, y en el caso que no lo produzcamos nosotros mismos buscar el productor ecológico más próximo. Prácticamente en su totalidad la fruta que ofrecemos proviene de Catalunya: los cítricos son de Tarragona, las peras y las manzanas de Lleida. Ahora bien, como te comentaba, hay frutas que no se producen en Catalunya porque el clima no lo permite. Es el caso de los aguacates, el mango, los plátanos o el kiwi. Hacemos algunas excepciones con estas frutas muy concretas que traemos desde fuera de Catalunya, pero siempre limitándonos al estado español.

¿Cómo os están afectando las variaciones en el clima producidas por la emergencia climática?

Estamos sufriendo los efectos del cambio climático no solo por el aumento gradual de la temperatura, sino principalmente por los cambios bruscos y las interrupciones que se están produciendo en las estaciones. Por ejemplo, las recientes heladas en primavera nos han obligado a utilizar telas anti-heladas para proteger algunos cultivos, como los tomates. Esto da como resultado una enorme dificultad de previsión, porque las estaciones ya no son estables y eso altera enormemente el crecimiento de ciertas variedades.

Por último, tenéis un proyecto hermano de turismo responsable, Ca L’Andreu ECO Masia. ¿Qué nos encontraremos si nos alojamos allí?

Ca L’Andreu Eco Masia pertenece a la misma sociedad que Els Horts de l’Alegria. Son dos emprendimientos distintos y, a la vez, complementarios que están situados en el mismo territorio. A Ca l’Andreu se viene a desconectar, pero también a experimentar, por lo que ofrecemos diversas actividades utilizando siempre los recursos que nos da nuestro entorno. Es un espacio privilegiado, a solo 20 minutos de Barcelona, así que ¡os invitamos a visitarnos!

Entrevista de Flavia Laurencich, Responsable de la Colmena de Guinardó – Bons Focs (Barcelona) y de la Colmena Cala Romana – Can Stella (Tarragona).

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

Share this content:

Keep digging ...

Noticias del campo

3 min

El «alemán loco» 40 años después

Si acompañas a Friedrich por su finca cerca de Gibraleón, escucharás sobre todo una cosa: un estruendoso concierto de cantos de pájaros. Pero tras este idilio se esconde una decisión radical contra lo convencional tomada hace tiempo. Hoy cuenta con la certificación Demeter desde 1994 y demuestra que su «locura» es la única respuesta lógica a la crisis de nuestros suelos.Hace 40 años, Friedrich se enamoró de la Finca Jelanisol-Montebello durante una visita a España. En aquel entonces, trabajaba como intermediario de frutas y verduras de producción convencional. Ocurrieron dos cosas que le hicieron reflexionar: Una amiga le regaló un libro sobre permacultura de Bill Mollison que le sirvió de inspiración. Estaba de visita en un campo en Italia y buscaba desesperadamente lombrices en el suelo. Cuando el agricultor le confirmó que no había «porque no hacían falta», Friedrich empezó a reflexionar. Una visión holística: todo está conectadoPara Friedrich, la agricultura no es un proceso aislado, sino parte de un todo. Mantiene una visión muy holística y filosófica del mundo en la que todo —desde el microbioma del suelo hasta el consumidor— está conectado. Para él, su finca no es un simple lugar de producción, sino un organismo vivo en el que el ser humano y la naturaleza coexisten en armonía. Cree que solo puede surgir una sociedad pacífica si producimos en sintonía con la naturaleza. Si lo hacemos bien, hay suficiente para todos; solo no debemos destruir las bases.Uno de los motores más fuertes del trabajo de Friedrich es una profunda preocupación por el estado de nuestra alimentación moderna. Cuenta que muchos de los alimentos que consumimos hoy están «vacíos». Se refiere a productos de la agricultura convencional que, debido a los pesticidas y al largo almacenamiento, ya no poseen ningún valor nutricional significativo. Sigue el principio de «suelo sano = persona sana». Solo un suelo vivo y regenerado puede producir frutos que realmente nutran el cuerpo.Una de las primeras cosas que hizo Friedrich fue crear un gran estanque, no para el riego de la finca, sino única y exclusivamente para los pájaros, ranas, patos y peces. Cuando llueve con fuerza, el agua drena por ahí. Ellos mismos fabrican el abono orgánico mediante microorganismos y suministran minerales a los árboles de forma continua a través del riego por goteo.

Leer

Noticias del campo

5 min

Salvar al níspero de la extinción

Hablamos de un cultivo tradicional que cada vez cuenta con menos adeptos y apoyos; la zona ha pasado de producir 20 millones de kilos en sus mejores años a apenas 7 millones recientemente, y la gran mayoría de parcelas vecinas directamente se están abandonando o transformando en aguacates.Hace poco más de un año, la familia del agricultor Juan Ripoll de finca Camp d’Altea, estaba a punto de abandonar. De manera fortuita, nuestros caminos se cruzaron y, encontrar un modelo que por fin daba sentido y valor a su trabajo, les devolvió de golpe la ilusión de vivir en el campo y a través de él.Paseando por la finca, pudimos charlar, revisar el efecto del viento, el cuajado, el comportamiento de las diferentes variedades y la evolución de las nuevas plantaciones. Lo bonito fue comprobar que los frutos no eran los únicos que estaban cogiendo fuerza; ellos mismos nos recibieron con una energía renovada.Esta familia lleva practicando la agricultura regenerativa toda su vida de forma intuitiva y natural (a día de hoy ya cuentan con su certificación ecológica) y mantienen la firme convicción de que trabajar a favor de la naturaleza y priorizar la salud y el sabor auténtico tiene hoy más sentido que nunca.Injertos de membrillo y balsas de decantación: cómo cultivar nísperos en suelos de yeso y salTodo esto tiene un mérito enorme. Empezando por la exigencia del níspero, ya que requiere una dedicación absoluta y mucha mano de obra: exige una poda constante y cuidadosa para que entre la luz, implica horas a pie de árbol haciendo un minucioso aclareo manual tanto de flor como de fruto, y pide una recolección tremendamente delicada para evitar heridas o marcas en la piel.A esto hay que sumarle que tienen los elementos agronómicos y climáticos bastante en contra. Están en una zona de sequía extrema (en Altea ni siquiera ha llovido durante los temporales que han inundado recientemente el resto de España) y asentados sobre un suelo de yeso muy complejo, marcado por la roca y la sal. Ante esta falta de lluvia, se ven obligados a regar con agua de depuradora, la cual llega con una salinidad altísima, muy por encima de lo que el árbol puede soportar de forma natural.Ver cómo se adaptan o solucionan esto a pie de campo a través de la observación y la experimentación es realmente didáctico. Por ejemplo: riegan desde la capa superior de una gran balsa de decantación para esquivar los sedimentos y mitigar la salinidad; injertaron algunos de los nísperos sobre pies de membrillo (que toleran mucho mejor estas sales actuando como filtro natural); y realizan aportes constantes de estiércol y restos de poda triturados. El resultado salta a la vista: han conseguido dar vida al suelo, albergando una bonita y necesaria flora y fauna auxiliar y reteniendo mucho mejor la humedad.Agricultura regenerativa frente a la precariedad del sistemaEn todo este manejo, los animales son sus grandes aliados. Tienen un rebaño de oveja Guirra (una raza autóctona oficialmente en peligro de extinción, lo que aporta un valor ecológico brutal a la finca) pastando libremente por las parcelas. Ellas hacen de desbrozadoras naturales y fertilizan la tierra de forma constante, excepto cuando el fruto asoma, que toca sacarlas de las parcelas para que no se cobren el trabajo en especie.Sin embargo, mantener este ecosistema vivo hoy en día supone un sacrificio y un coste logístico muy elevado. El tejido rural de su comarca está desapareciendo: apenas queda una quesería, ya no hay agricultores con cuadras para ayudar a gestionar el estiércol, y el matadero municipal cerró hace años, obligándoles a hacer más de 100 kilómetros para encontrar el más cercano.Para más inri, la realidad externa casi se los lleva por delante. Por un lado, su colchón económico tradicional, que era la almendra, se esfumó de un soplo cuando la plaga de la Xylella les obligó a arrancar todos sus árboles de raíz. El golpe definitivo llegó de la mano del sistema: llevaban años entregando su fruta a la cooperativa local, soportando precios abusivos y unas exigencias estéticas irreales, hasta que una gestión deficiente y corrupta hizo quebrar la entidad. Se encontraron de la noche a la mañana con la cosecha entregada, sin cobrar y una situación financiera crítica.Tras años de precios abusivos y una gestión que les dio la espalda, encontrar en CrowdFarming un modelo vuelva a darle sentido y valor real a su trabajo les ha devuelto la ilusión por vivir en el campo y a través de él. 

Leer

Noticias del campo

2 min

La ciencia detrás de la dulzura

Tenemos a Antonio de «Sicilian Passion» en Sicilia. En una región tradicionalmente conocida por sus cítricos, Antonio decidió tomar un camino diferente hace varios años: cultiva fruta de la pasión (¡e incluso papayas!). Una parte crucial de nuestra colaboración consiste en determinar con precisión el momento de la cosecha. Nuestros equipos miden el contenido de azúcar directamente en el campo. Con un refractómetro, se determina el valor Brix para garantizar que la fruta haya alcanzado la madurez fisiológica necesaria y haya desarrollado todo su perfil aromático. La cosecha solo comienza una vez alcanzados estos umbrales. En el vídeo a continuación, pueden ver a nuestro compañero Angelo tomando estas mediciones. Es muy divertido, porque literalmente estás mirando hacia el futuro. Características de maduración y etimologíaUn rasgo de calidad importante de la maracuyá es el estado de su cáscara. A diferencia de muchas variedades de fruta, aquí se aplica lo siguiente: cuanto más pronunciadas sean las arrugas de la fruta, mayor será el contenido de azúcar. Debido a la ligera evaporación durante el proceso de maduración, el azúcar de la fruta se concentra en el interior, mientras que la acidez disminuye sutilmente. Hay dos cosechas al año: una en los meses de invierno y otra en los de verano. Especialmente en verano, los frutos están más «arrugados», ya que el líquido se evapora más rápido por el calor. ¿Sabías que el nombre de “fruta de la pasión” deriva de la iconografía cristiana? Los misioneros españoles del siglo XVI interpretaron la compleja estructura de la flor como símbolos de la Pasión de Cristo. Los filamentos de la flor se asociaron con la corona de espinas, los tres estigmas con los clavos de la cruz y los cinco estambres con las llagas. En la galería encontrarás una imagen en la que se puede apreciar muy bien.

Leer