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Producción ecológica en la Unión Europea (I): panorama actual y evolución de la normativa

Advertencia: este artículo pretende divulgar información contrastada con la que cualquier persona pueda crearse su propia opinión sobre el tema que tratamos a continuación.



Datos generales de producción ecológica en la Unión Europea

Desde que en las décadas de los 60 y 70 la agricultura ecológica en Europa empezara a tomar forma, la demanda ha ido creciendo hasta convertirse en un mercado de 30.700 millones de euros en 2016. La superficie de cultivo también ha ido creciendo y en la última década ha aumentado un 70%. En 2017 suponía ya el 7% de la superficie agrícola total de la UE y el 18% de la superficie agrícola ecológica del mundo. Dentro de la Unión Europea el mayor productor es España con un 16,6%, seguido de Italia con el 15,2% y Francia con el 13,9%. Alemania ocupa el cuarto lugar con un 9 % (datos de 2017). 

Un gráfico de top países con mayor superficie de producción ecológica de alimientos

A pesar del aumento de la superficie dedicada a producción ecológica, no hay que perder de vista que cerca del 45% de la superficie que se certifica como ecológico son pastizales permanentes. Un dato que ronda la cabeza de los productores que dudan en si pasarse o no a una agricultura ecológica es que en las fincas ecológicas el rendimiento puede reducirse entre un 15% y un 60% con respecto a un cultivo convencional. A la hora de tomar la decisión, una de las variables que analizan los productores es si la bajada de rendimiento podrá ser compensada por un mayor precio de venta de la cosecha. 

Se da en la Unión Europea la paradoja de que los países con mayor superficie dedicada al cultivo ecológico no son sus principales consumidores, puesto que Alemania con 9.500 millones de euros y Francia con 6.700 millones, son los principales consumidores de producto ecológico en la UE. A día de hoy Europa es el segundo consumidor de producto ecológico por detrás de EEUU



Resumen sobre la situación legal de la AE en la Unión: normativa actual y modificaciones para 2021


La producción ecológica en la Unión Europea está reglada y controlada para asegurar que todos los países miembros tengan las mismas obligaciones y oportunidades. La UE plantea las reglas del juego en los siguientes reglamentos:

  1. Reglamento CE Nº 834/2007 sobre producción y etiquetado de productos ecológicos

  2. Reglamento CE Nº 889/2008 en el que se establecen las disposiciones de aplicación 

  3. Reglamento UE 2017/625 sobre controles realizados para garantizar la legislación sobre alimentos.

  4. Reglamento (UE) 2018/848 – nuevo reglamento de producción ecológica (a partir de 2021)

La confianza de los consumidores es crucial en el mercado de los alimentos ecológicos. Es necesario que el consumidor tenga la seguridad de que está comprando un producto que cumple con sus expectativas y por ello es necesario que un organismo que nos engloba a todos se encargue de definir el marco legal para productores y consumidores.
 

La armonización de criterios es clave para evitar posibles confusiones del consumidor a la hora de comprar un producto ecológico. Es decir, el consumidor tiene que saber que el sello Bio garantiza que se ha cumplido con la normativa independientemente del país del que provenga el producto. En la normativa de 2007 el objetivo mayor era la armonización, pero la UE también es consciente de la enorme diversidad agroclimática que se da en los territorios europeos por lo que abría un poco la mano para “permitir adaptar las normas y los requisitos ecológicos a las condiciones climáticas o geográficas locales, a las distintas prácticas agrarias y fases de desarrollo” siempre “dentro de los límites de condiciones específicas establecidas en la legislación comunitaria” (Ver Reglamento CE No 834/2007).

Es decir, que los estados miembros podrían permitir ciertas actuaciones pero nadie puede saltarse la normativa de producción ecológica. Un ejemplo de excepción sería el uso de “lechos demarcados” en Suecia, Finlandia y Dinamarca ya que las Autoridades Nacionales de Certificación han permitido su uso aún cuando en la normativa de 2007 se regulaba específicamente que el cultivo debía estar ligado al suelo. Otras excepciones hacen referencia al uso de material vegetal no ecológico cuando no se ha encontrado material certificado ecológico; o al uso de un determinado componente en la elaboración de un alimento de una manera temporal, puesto que el componente equivalente en ecológico no está disponible. 

La nueva normativa, que entrará en vigor en enero de 2021, persigue armonizar aún más los criterios de producción, eliminando las excepciones, y controlar los productos en todos los eslabones de la cadena. A la vez que se plantea un mejor control se quiere conseguir reducir la burocracia a la que se somete al  agricultor, por lo que la UE tiene un importante reto en encontrar ese equilibrio. En los próximos meses veremos las disposiciones concretas en las que se traduce esta normativa. 

Ilustración ECO CrowdFarming


¿Qué cambia en la normativa nueva?


Menos controles a los productores excelentes: a partir del tercer año de certificación sin pegas se podrán hacer controles cada dos años en lugar de anualmente. 

Eliminación de las excepciones: progresivamente se irán eliminando las excepciones que se habían concedido y se establece el marco para que las nuevas excepciones sean mínimas, consensuadas y temporales. 

Nuevos productos: la sal, el corcho o los aceites esenciales tendrán su hueco dentro de la reglamentación.

Facilidades al pequeño productor: se crea la certificación en grupo para pequeños productores. 


Explotaciones mixtas: se permitirá, siempre que estén claramente diferenciadas y delimitadas, que en la finca haya parte en ecológico y parte en convencional. Se persigue que los agricultores se animen a probar con parte de la finca y no con todo de golpe. 

Mismas condiciones en importación: los agricultores de fuera de la UE tendrán que someterse a los mismos criterios para exportar sus productos a la Unión. En lugar de establecer equivalencias prevalecerá el principio de conformidad y será la UE la que lo establezca en lugar de cada estado miembro. 


Esta nueva normativa se planteó con unos objetivos de armonización muy ambiciosos y ha tenido que ir ajustándose a lo largo de las negociaciones mantenidas durante varios años hasta su aprobación en noviembre de 2017. La ratificación con votos en contra de países como Finlandia, Austria o República Checa y la abstención de Alemania y Bélgica, da una idea de lo difícil y controvertido de esta nueva normativa. 


Nota: este artículo tiene una segunda parte donde analizamos si la regulación del sello ecológico es igual en todos los países.


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