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Publicado Marzo 2026

Cuidados, higiene corporal y otros hábitos que destruyen nuestro planeta

¿Conoces el ciclo de vida de tus cosméticos y/o productos de higiene personal? ¿Te has parado a pensar qué sucede después de que te desmaquillas o te das una ducha? Porque sí, nuestros hábitos de consumo en las rutinas de belleza e higiene corporal también tienen un impacto directo en el medio ambiente (y en nuestra salud). Nuestras elecciones, una vez más, importan.

 

El cuidado e higiene corporal, ¿un habito saludable?

Según datos de Stanpa (la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética) en España los y las ciudadanas utilizamos entre 7 y 9 productos de cosmética a diario, unos 28 productos por persona al año, lo que supone un gasto promedio por persona de alrededor de 170€ anuales (la media europea se sitúa en 140€). El cuidado personal, de la piel y del cabello, perfumes o cosmética son las categorías predominantes en este sector de consumo.

Establecer una rutina de cuidado del cuerpo es, sin duda, un hábito saludable, pero si no queremos que este acto aparentemente inocuo tenga consecuencias negativas en el medio ambiente es importante que prestemos atención a nuestras elecciones de producto. La industria de la cosmética y los productos de higiene personal también tienen una incidencia importante en el planeta, así como en nuestra salud.

Los Dirty Dozen, ¿los conoces?

David Suzuki Foundation es una ONG canadiense dedicada a la protección del medio ambiente. En 2010 creó la lista “Dirty Dozen”, un compendio de los 12 ingredientes cosméticos más contaminantes que se encuentran en nuestro aseo diario. La fundación denuncia que son  componentes que debemos evitar al tratarse de químicos peligrosos para el medio ambiente y nuestra salud, entre los que se encuentran cancerígenos, pesticidas, toxinas reproductivas y disruptores hormonales.

A continuación, te contamos los componentes que forman parte de “la lista de los doce” y sus usos más comunes en cosmética y productos de higiene:

  1. Butilhidroxianisol (BHA) y el butilhidroxitolueno (BHT): son sustancias sintéticas que cumplen la función de antioxidantes, y se encuentran en productos como lápices labiales y humectantes. Pueden inducir reacciones alérgicas. Preocupa también su toxicidad para los organismos acuáticos y su potencial de bioacumulación.
  2. Colorantes de alquitrán de hulla: conocidos como p-fenilendiamina (pphenylenediamine) o colorantes enumerados como «C.I.» seguidos de un número de cinco dígitos, por ejemplo C.I.-55555. Son ampliamente utilizados en tintes para el cabello. En grandes dosis estos químicos son cancerígenos y dañan el medio acuático.
  3. DEA (dietanolamina o diethanolamine). Se utilizan para dar cremosidad al producto o para equilibrar su acidez, son muy comunes en jabones, limpiadores y champús. La Unión Europea clasifica la DEA como nociva por causar daños graves para la salud si hay exposición prolongada. Preocupa también su toxicidad para los organismos acuáticos y su potencial de bioacumulación.
  4. Ftalato de dibutilo (Dibutyl phthalate): funciona como disolvente o plastificante, y lo encontramos en productos como los esmaltes de uñas.
  5. Preservantes que liberan formaldehído (Dibutyl phthalate): su función es hacer de conservante, y se utilizan en muchos esmaltes de uñas. Puede irritar la piel y causar alergias.
  6. Parabenos: son conservantes sintéticos y en ocasiones actúan como disruptores endocrinos pudiendo interferir con el funcionamiento normal de algunas hormonas. Son ampliamente utilizados en la industria cosmética (se estima que entre el 75 y el 90 por ciento de los cosméticos contienen parabenos).
  7. Parfum (o fragancia): están hechos a base de componentes sintéticos. Como dato curioso, bajo esta denominación se pueden incluir más de 3.000 productos químicos, dejando así componentes ocultos en la etiqueta. La mayoría de estos componentes ocultos no han pasado por un proceso de control de toxicidad.
  8. PEG (polietilenglicol) o, lo que es lo mismo, micropartículas de plástico. Muy presentes en cremas, exfoliantes o pastas de dientes. Estas micropartículas son tan diminutas que no se pueden depurar y contaminan así el suelo y las aguas. Si los quieres detectar en la etiqueta, a veces se esconden en el listado de componentes del producto bajo las palabras polyethylene (PE) o polypropylene (PP).
  9. Vaselina (o Petrolatum): se usa como barrera para retener la humedad en la piel en una variedad de humectantes. También se utiliza en productos para el cuidado del cabello ya que aportan brillo a nuestras melenas. La vaselina es un producto derivado del petróleo, pudiendo estar contaminada con hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH). Los estudios sugieren que la  exposición a los PAH, incluido el contacto con la piel durante largos períodos de tiempo, está asociada con el cáncer.
  10. Siloxanos: son compuestos a base de silicona que se utilizan para suavizar, alisar y humedecer. Son los responsables de que nuestros cabellos se sequen más rápido o que las cremas se deslicen más fácilmente. Las evaluaciones de Environment Canada concluyeron que estos componentes en grandes dosis son tóxicos, y tienen el potencial de bioacumularse en los organismos acuáticos.
  11. Sulfato de sodio y laureth (sodium laureth sulfate, a veces denominado SLES): se utiliza en cosmética como agente de limpieza y también para hacer que los productos burbujeen o hagan espuma. Es común en pastas de dientes, champús, geles de ducha y limpiadores faciales. Según los procesos de fabricación, el laurethsulfato de sodio puede estar contaminado con cantidades medibles de óxido de etileno y 1,4-dioxano. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer lo clasificó como carcinógeno humano. El dioxano también es persistente. En otras palabras, no se degrada fácilmente y puede permanecer en el medio ambiente mucho tiempo después de que se enjuague por el desagüe de la ducha.
  12. Triclosán: se utiliza principalmente en antitranspirantes, limpiadores y desinfectantes para manos como conservante y agente antibacteriano. Es ampliamente utilizado en desodorantes. La Unión Europea clasifica al triclosán como irritante para la piel y los ojos, y como muy tóxico para los organismos acuáticos, señalando que puede causar efectos adversos a largo plazo en el medio acuático.
¿Sabías que se utilizan partículas plásticas en cosmética? Por inverosímil que parezca, es real. Algunos exfoliantes y pastas de dientes llevan pequeñas partículas de plástico (microplásticos) que no se pueden depurar y contaminan el suelo y las aguas.

Te desafiamos a un RETO

Haz la prueba, visita tu baño o espacio de aseo y echa un vistazo a tus productos de higiene y cosmética. ¿Cuántos de ellos contienen al menos uno de estos ingredientes? Tampoco podemos dejar de lado el problema de los deshechos asociado a esta industria.

Según Zero Waste Week, en 2018 se produjeron más de 120.000 millones de envases para productos cosméticos, la mayoría de los cuales no eran reciclables. A este ritmo, para el año 2050 la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que habrá más plástico en los océanos que peces.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, tenemos un gran poder como consumidores. Para no caer en cuadros de ecoansiedad (sensación de tristeza, insomnio, nerviosismo o ligeros cuadros de ansiedad asociados a la crisis climática), te damos una lista de acciones que puedes hacer para aportar tu granito de arena a la sostenibilidad en la cosmética y las rutinas de belleza.

Toma nota:

● El primer paso es, sin duda, reducir el uso de cosmética, productos de higiene y belleza. Pregúntate si realmente necesitas todos esos pasos en tu rutina diaria de higiene y belleza. ¡Seguro que puedes eliminar unos cuántos!
Introduce accesorios reutilizables en tu rutina, evitando las prácticas de usar y tirar. Por ejemplo, usa discos desmaquillantes de algodón orgánico reutilizables. Son lavables, sostenibles, mucho más económicos y, además, cuidan tu rostro de forma natural. Reemplaza las maquinillas de afeitar por cuchillas metálicas reutilizables, más duraderas que las de plástico. Usa la copa menstrual y combínala con las braguitas absorbentes para los días de regla más abundante. Diles adiós a los bastoncitos para las orejas de un solo uso. Los hay reutilizables de madera de bambú. Compra cosmética respetuosa con el medio ambiente. En este paso es fundamental estar bien informados, ya que no todo es lo que parece, hay que elegir bien y para ello debemos estar informados. Busca marcas que eviten sobreembalajes, ornamentos y envoltorios superfluos. Investiga sobre las fuentes que utilizan como materia prima: ¿de dónde vienen?
● Siempre que sea posible, elige comprar cosmética ecológica certificada. Como nos dicen desde Lilà Cosmètics: “leer la palabra natural o ecológico en el envase o ver dibujos florales no lo garantiza. Solo se puede saber si está certificado como tal por un organismo externo independiente y reconocido. Entre ellos se encuentran el sello suizo Bioinspecta, el francés Ecocert, el alemán BDIH o el italiano ICEA. Sin la certificación, aunque aparentemente el listado de ingredientes del cosmético pueda parecer natural, es imposible saberlo con certeza.”
Prioriza comprar marcas locales. Compra productos que se produzcan y se envasen en tu entorno. Así contribuirás a reducir la huella de carbono asociada al transporte de los productos que usas, y también tu compra contribuirá a fortalecer la economía local de tu territorio.
● Para los y las más atrevidas, también puedes crear tu propia cosmética natural. Por ejemplo, puedes elaborar tu propio enjuague bucal casero a base de bicarbonato y tomillo. También puedes crear un exfoliante artesanal a base de aceite de oliva, azúcar y limón. La información en internet es muy amplia en este sentido. Recuerda que es importante buscar fuentes de información fiables y no quedarte con el primer blog que encuentres.

¿Te animas a pasar a la acción?

Ya lo ves, si después de leer este artículo detectas que el tocador de tu baño está repleto de productos que contienen sustancias contaminantes, puedes empezar a tomar acción ahora. Pero ¡recuerda!, no tires a la basura los productos que ya están en tu aseo, es mejor gastarlos o reutilizarlos y empezar a tomar acción en tu próxima compra.

 


Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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El vasto mundo de las variedades de cítricos y sus nutrientes

Los cítricos incluyen todas aquellas especies de fruta que pertenecen al género Citrus, con su característico sabor dulce y ácido y sus excepcionales propiedades nutricionales. Estos frutos carnosos se cultivan predominantemente en regiones subtropicales y tropicales, aunque se adaptan y crecen en casi todas las regiones del mundo dentro de la franja de los 40° de latitud – en Europa esto sería España, Italia y Grecia. Esta amplia distribución y adaptabilidad los ha convertido en una de las categorías de fruta con mayor producción y comercialización a nivel global.La “Odisea” de los cítricosLa historia de los cítricos abarca muchas culturas y épocas. Según el mito griego, los jardines de las Hespérides estaban poblados por manzanas de oro: hoy sabemos que en realidad se referían a naranjas. En la antigua China, desde el año 2200 a.C., eran símbolos de prosperidad. En la Ruta de la Seda, su valor radicaba en prevenir el escorbuto. El género Citrus incluye no solo naranjas, sino también mandarinas, limones, limas, pomelos y otras variedades menos conocidas. Todas comparten su origen, ubicado en el sudeste asiático, específicamente en la región del Himalaya. Su domesticación generó una compleja red genética que impulsó su expansión. Se cree que las limas y las naranjas amargas se originaron en el este y el norte de la India respectivamente, mientras que los limones podrían ser un híbrido entre el cidro y la mandarina. Las naranjas dulces posiblemente se originaron en el sureste de China y fueron llevadas a Europa por los romanos. Las mandarinas viajaron a Japón a lo largo del río Yangtsé, y los pomelos se establecieron rápidamente en la península malaya. Aunque rastrear su recorrido es complicado, la genómica y la biogeografía aportan algunas respuestas, además de una buena lección de historia. Un tesoro nutricional Además de azúcares como la glucosa y la fructosa, los cítricos son nuestra principal fuente de vitamina C, especialmente durante el invierno. Estos valores suelen ser más altos en las naranjas que en las mandarinas, y significativamente más altos en el caso de la fruta de producción ecológica, pudiendo ser entre un 15 y un 30% superiores según la variedad. También es importante saber que el zumo de naranja contiene solo el 25% de la vitamina C presente en la fruta. Sin embargo, la vitamina C no es la única joya nutricional de los cítricos. Estas frutas también son una excelente fuente de carotenoides, xantofilas o flavonoides que no solo dan a los cítricos su característico color naranja o incluso rojo en el caso de las naranjas sanguinas, sino que también actúan como potentes antioxidantes y precursores de la vitamina A. Otros nutrientes presentes en los cítricos incluyen ácido fólico, potasio, calcio y magnesio, esenciales para la salud cardiovascular y ósea y la función muscular. Además, cada especie de cítrico tiene sus propias particularidades nutricionales que la diferencian del resto: por ejemplo, las limas y los limones son especialmente ricos en ácido cítrico y vitamina C, mientras que los pomelos aportan una buena cantidad de vitamina A. Las interminables especies y variedades de cítricos La popularidad de las variedades modernas, que ofrecen mayor rentabilidad, están mejor adaptadas a las demandas del mercado y a las condiciones ambientales y son más resistentes a enfermedades y plagas, acaba desplazando a las variedades tradicionales e indígenas. Entre las principales especies y variedades de cítricos disponibles actualmente en el mercado, podemos destacar las siguientes: Naranjas (Citrus sinensis)Navelina: Esta variedad es una de las primeras Navel en madurar en la temporada, generalmente disponible a partir de noviembre. Las Navelinas se reconocen por su pequeño “ombligo” (o “bellybutton”) y son conocidas por su dulzor, baja acidez y jugosidad. Suelen estar listas para comer entre diciembre y enero. Navel de Foyos: Son jugosas y tienen un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tienen el “ombligo” característico de las naranjas Navel. La temporada de recolección de la Navel de Foyos suele comenzar en noviembre y durar hasta enero. Fukumoto: También es una variedad Navel temprana, conocida por su tamaño pequeño a mediano y su color naranja brillante. Tiene un sabor predominantemente dulce y una textura jugosa, con una piel fina que facilita pelarla. La temporada de cosecha de Fukumoto suele ser de octubre a diciembre. Navel Powell: Se distingue por su gran tamaño y un sabor ligeramente más dulce. Su piel es algo más gruesa que la de otras variedades Navel, lo que ayuda a prolongar su vida útil. La temporada de recolección de la Navel Powell suele ser de febrero a abril. Washington Navel: Quizá la variedad de naranja Navel más conocida y cultivada. Se caracteriza por su gran tamaño, jugosidad y dulzor y acidez equilibrados. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tiene un “ombligo” prominente. Su temporada de recolección comienza en noviembre y puede extenderse hasta marzo. Navel Lane Late: Una variedad tardía de naranjas Navel, la Navel Late se cosecha desde la primavera hasta principios del verano. Estas naranjas son grandes, jugosas y tienen un sabor equilibrado, ligeramente más dulce que las Navel. Son ideales para comer frescas y mantienen su calidad durante más tiempo. Su temporada es entre marzo y abril. Salustiana: Conocida por su alto contenido de zumo y su sabor dulce, la Salustiana tiene una piel fina y es fácil de pelar. Esta variedad es menos ácida que otras naranjas y tiene una temporada de recolección de mediados de invierno a primavera, aproximadamente de enero a marzo. Valencia Midnight: Una variante de la naranja Valencia, la Valencia Midnight madura más tarde en la temporada y ofrece un zumo rico y dulce, ideal para la producción de zumo de naranja. Su temporada de recolección va de abril a mayo. Valencia Late: Otra variedad tardía de la conocida naranja Valencia, destaca por su gran tamaño. Su temporada de recolección va de abril a julio, lo que la convierte en una de las últimas naranjas disponibles en el mercado cada temporada. Tarocco: Una de las variedades más populares de naranjas sanguinas. La Tarocco se valora por su distintiva pulpa rojiza y su perfil de sabor dulce con notas de bayas. Es rica en antioxidantes, especialmente antocianinas, que le dan su color rojo. Su temporada de recolección es de enero a mayo. Moro: Otra destacada variedad de naranja sanguina, famosa por su intenso color rojo tanto en la pulpa como en la piel, es muy valorada en la cocina gourmet. Su sabor es similar al de la Tarocco, con un ligero toque de acidez. Esta variedad es conocida por su alto contenido de antocianinas, los pigmentos que le dan su color característico y antioxidantes. La temporada de recolección de la Moro abarca los meses de enero y febrero de cada año. Mandarinas (Citrus reticulata)Gold Nugget: La mandarina Gold Nugget, llamada así por su piel rugosa – que le da ese aspecto imperfecto que tanto nos gusta – y su color dorado, es una variedad apreciada por su dulzor y jugosidad, con un toque de acidez. La piel de la Gold Nugget es un poco gruesa, pero aun así es fácil de pelar. Su temporada de recolección es tardía, normalmente comienza en marzo y puede durar hasta finales de mayo. Satsuma: Originaria de Japón, la mandarina Satsuma es una variedad sin semillas, muy dulce y jugosa, con un nivel de acidez más alto que otras mandarinas y clementinas. Su piel verdosa es ligeramente más gruesa pero fácil de pelar. La temporada de recolección de la Satsuma es temprana, comienza en otoño (aproximadamente de octubre a diciembre) y es una de las primeras frutas cítricas en llegar al mercado cada año. Tango: La mandarina Tango es una variedad muy popular y de alta calidad procedente de California. Es una mandarina sin semillas con un sabor excelente, que destaca por su dulzor intenso. La piel es fina y lisa, de un naranja brillante y fácil de pelar. Su temporada comienza en enero y dura hasta abril. Nardocot: Esta variedad, originaria de Marruecos, se caracteriza por su tamaño mediano y su piel fina, fácil de pelar. La Nadorcott tiene la ventaja de conservarse bien en el árbol, lo que permite alargar su temporada de recolección. También es resistente a la alternancia, lo que significa que produce una buena cosecha año tras año. Al igual que la variedad Tango, se cosecha entre enero y abril. Clemenvilla: También conocida como Nova, se caracteriza por su excelente calidad de zumo y facilidad de pelado. Las Clemenvilla son más grandes que las clementinas comunes y tienen una forma ligeramente alargada. Su temporada de recolección es de mediados de invierno a principios de primavera, aproximadamente de diciembre a marzo. Orogros: Es de tamaño medio/grande, con una piel que varía de amarillo a naranja. Su sabor es una mezcla equilibrada de dulzor y acidez. La piel es algo más gruesa que la de una mandarina normal, pero sigue siendo fácil de pelar. La temporada de recolección de la Orogros suele ser de enero a marzo. Tardivo di Ciaculli: Originaria de Sicilia, Italia, esta variedad tardía es conocida por su sabor excepcionalmente dulce y su aroma intenso. Tardivo di Ciaculli tiene una piel fina y una forma ligeramente aplanada, con una temporada de recolección más tardía que otras mandarinas, normalmente desde finales de febrero hasta abril. Ortanique: La variedad ortanique procede de Jamaica; su nombre indica “OR” (orange) naranja, “TAN” (tangerine) mandarina y “IQUE” (unique), lo que nos dice que es un híbrido entre mandarina y naranja. Son de tamaño mediano a grande, con una forma algo aplanada, y tienen un alto contenido de zumo de un intenso color naranja. Están en temporada entre febrero y marzo. Orri: La mandarina Orri es una variedad relativamente nueva y de muy alta calidad originaria de Israel. Se distingue por su sabor excepcionalmente dulce y su bajo nivel de acidez, lo que la convierte en una de las variedades más apetecibles del mercado. La Orri tiene una piel fina y brillante, es fácil de pelar y contiene pocas o ninguna semilla. La temporada de recolección de la Orri es en marzo. Clementinas (Citrus x clementina)Las clementinas, a menudo consideradas un tipo de mandarina, tienden a ser algo más dulces, de piel más fina y un poco más pequeñas que las mandarinas. Clemenules: Estas clementinas tienen un marcado sabor dulce, lo que las hace especialmente apreciadas para el consumo directo. Su piel es fina y fácil de pelar. En cuanto al tamaño, tienden a ser más grandes que las clementinas comunes. La temporada de recolección de Clemenules dura desde noviembre hasta finales de diciembre. Clementina común: Esta variedad es la más tradicional y conocida de las clementinas. Se caracteriza por su tamaño pequeño a mediano, su piel naranja brillante y su facilidad de pelado. La clementina común tiene un equilibrio perfecto entre dulzor y acidez, y es ideal tanto para consumo en fresco como para zumo. Su temporada de recolección suele ir de noviembre a enero. Tangold: También conocida como Seedless Tango, es una variedad sin semillas desarrollada recientemente. Destaca por su intenso color naranja, tanto en la piel como en la pulpa. Su sabor es dulce, con una textura jugosa y firme. La piel es fácil de pelar y su tamaño es mediano. La temporada de recolección de Tangold suele ser de finales de invierno a principios de primavera, aproximadamente de febrero a abril. Caffin: Una variedad temprana, conocida por su pequeño tamaño y su forma ligeramente alargada, que ofrece un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su cosecha es temprana, comienza en octubre y se extiende hasta diciembre. Oronules: La clementina Oronules es de las primeras en comercializarse, ya que es una de las más tempranas en alcanzar su punto óptimo de consumo. Es pequeña, de un atractivo color naranja rojizo y poco ácida. Tiene una piel muy fina, lo que facilita pelarla. Su temporada va de octubre a finales de noviembre. Córcega o “Fine de Corse”: La clementina de Córcega, originaria de la isla de Córcega en Francia, es una variedad muy apreciada por su calidad excepcional. Se caracteriza por un sabor intensamente dulce. Tiene una piel fina y una buena cantidad de zumo. Las corsas son muy valoradas en los mercados europeos y su temporada de recolección y disponibilidad en el mercado suele empezar alrededor de noviembre y puede prolongarse hasta finales de diciembre. Limones (Citrus limon)Verna: Esta variedad de limón es típica de España, con un ciclo de producción tardío. Tiene un tamaño grande, una piel gruesa y es muy jugosa. Es menos ácida que otras variedades y se utiliza ampliamente para la producción de zumo. Se cosecha principalmente en primavera y verano, lo que significa que su disponibilidad es mayor entre los meses de abril y agosto. Fino o Primofiori: También conocido como limón común o mesero, es una de las principales variedades cultivadas en el mundo. Se caracteriza por su piel fina y su alto contenido de zumo, con un equilibrio perfecto entre acidez y dulzor. Generalmente se cosecha desde el otoño hasta principios de primavera, con máxima disponibilidad entre octubre y marzo. Femminello: Originario de Italia, es una de las variedades más valoradas y extendidas en la región mediterránea. Destaca por su alto contenido de aceite esencial en la cáscara, lo que lo hace ideal para la producción de limoncello y otros productos aromatizados. Este limón tiene un sabor clásicamente ácido, con una piel fina y una forma ligeramente alargada. Su temporada se extiende durante la mayor parte del año. Pomelo (Citrus paradisi)Rio Red: Originario de Texas, este pomelo es conocido por su sabor dulce y ligeramente ácido. La temporada de cosecha del Rio Red va desde finales de otoño hasta primavera, lo que lo convierte en uno de los pomelos más buscados durante este periodo. Star Ruby: El Star Ruby tiene la pulpa más roja de todas las variedades de pomelo. Es conocido por su jugosidad y dulzor, y tiene una menor cantidad de semillas. Su temporada de cosecha es similar a la de las variedades Ruby Red y Rio Red. Otras especies y variedades de cítricosLima (Citrus aurantiifolia) Conocidas por su sabor menos ácido y más floral, las limas son más pequeñas y verdes. Se utilizan a menudo en bebidas y cócteles, así como en recetas que requieren un toque cítrico suave. Por lo general, la mejor época del año para encontrar limas frescas sería aproximadamente de junio a septiembre. Mano de Buda (Citrus medica var. sarcodactylis) Este fruto es muy llamativo por su inusual forma de dedos. No tiene zumo ni pulpa, pero su piel es muy aromática y se utiliza principalmente para perfumar y como decoración en platos y bebidas. Suele estar disponible en otoño e invierno, de octubre a febrero. Yuzu (Citrus junos) Originario de Asia, el yuzu es muy aromático y menos ácido que los limones tradicionales. Su sabor es una mezcla compleja de limón, mandarina y pomelo. Se usa ampliamente en la cocina japonesa, tanto su zumo como su piel. Está principalmente en temporada entre el otoño y principios de invierno. Se cosecha desde finales de invierno hasta principios de verano, de febrero a junio. Caviar de limón o “Fingerlime” (Citrus australasica) Esta variedad australiana es conocida por sus pequeñas vesículas en el interior, que parecen caviar. Estas “perlas” estallan en la boca, liberando un sabor ácido y refrescante. Es un ingrediente popular en la alta cocina. Suele estar disponible durante los meses más cálidos del año, lo que podría ser desde la primavera hasta finales del verano, aproximadamente de abril a septiembre. Kumquat (Fortunella spp.) El kumquat es un fruto pequeño y ovalado que se come entero, incluida la piel, que es dulce, mientras que la pulpa es ácida. Es popular en mermeladas, compotas y como fruta confitada. Su temporada comienza en invierno y dura hasta principios de primavera, de noviembre o diciembre a marzo o abril. Lemonquat (Citrus × floridana) Un híbrido entre kumquat y limón, tiene el tamaño de un kumquat pero con la forma y el sabor característicos de un limón. Se puede comer entero y es ideal para mermeladas o postres. Su disponibilidad es similar a la del kumquat, principalmente en invierno y a comienzos de primavera, aproximadamente de noviembre a abril.

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Una vez más, una COP que decepciona

La COP30, celebrada del 10 al 22 de noviembre de 2025 en Belém (Brasil), debía marcar un punto de inflexión. Diez años después del Acuerdo de París y ante un planeta al borde del sobrecalentamiento, el objetivo era claro: pasar de las promesas a la aplicación. Pero una vez más, las expectativas chocaron con la realidad de un proceso diplomático casi paralizado.“Basta de hablar, es hora de actuar”, advirtió el presidente brasileño Lula al inaugurar el evento. Quince días y 30 COP después, ¿dónde estamos? Lo que ocurrióLas negociaciones se centraron en varios temas clave: la adaptación de los países vulnerables, la financiación climática y —muy esperado— un compromiso para abandonar los combustibles fósiles. El texto final, llamado “Mutirão” (palabra de origen tupi-guaraní que designa una comunidad que trabaja junta en una tarea común), recibió un amplio apoyo, aunque muy crítico.Pide “esfuerzos para triplicar la financiación para la adaptación de aquí a 2035”, pero sin cantidades concretas ni plazos vinculantes. Tampoco establece una hoja de ruta obligatoria para la eliminación del carbón, el petróleo y el gas por falta de consenso. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, lo resumió con dureza: “Este texto no está a la altura de la ambición necesaria en materia de mitigación”.En resumen, la COP30 no fracasó por completo. No invalidó los compromisos existentes, pero sí perdió la oportunidad de reforzarlos en un contexto de emergencia climática. Por qué nos quedamos con hambre de másTras treinta conferencias climáticas, parece que seguimos atrapados en el mismo ciclo: repetir los mismos procesos esperando cada vez un resultado distinto.Cada COP despliega grandes discursos y un programa ambicioso… para terminar con un texto negociado a última hora destinado a evitar un fracaso total y preservar el multilateralismo. Las decisiones importantes se aplazan, se diluyen o se vuelven no vinculantes.Para los agricultores, los pequeños productores y las comunidades que apuestan por un sistema alimentario justo, transparente y resiliente, esto plantea interrogantes. Las declaraciones de “hay que actuar” se repiten, pero ¿quién actúa realmente? ¿Quién impulsa cambios estructurales más allá de informes y debates televisivos? Una vez más, la forma (el discurso, la imagen, la puesta en escena) prevalece sobre el fondo (los compromisos firmes, los recursos, la implementación).Nuestro sector —la agricultura, la alimentación justa y los circuitos cortos— esperaba una señal más clara: una salida creíble de los combustibles fósiles y los insumos químicos para liberar recursos hacia la transición agroecológica; y el reconocimiento de que la biodiversidad y la salud del suelo no son opcionales, sino esenciales para un futuro resiliente.Pero la COP30 vuelve a demostrar que el modelo diplomático internacional sigue atrapado en compromisos, pequeños avances y márgenes difusos.  En conclusión: ¿debemos seguir creyendo en las COP?Sí, porque el marco sigue siendo importante y no existe una alternativa creíble al multilateralismo. Pero seamos realistas: desde hace años revivimos el mismo ciclo —ambiciones declaradas → negociaciones interminables → texto pulido pero poco vinculante → decisiones reales aplazadas—. Repetir lo mismo esperando un resultado diferente ya no es aceptable.Es hora de exigir objetivos vinculantes y verificables, así como una aplicación rápida de los compromisos sobre suelos, alimentación y biodiversidad. De lo contrario, seguiremos siendo espectadores de un teatro que viste de verde el inmovilismo.Mientras tanto, los territorios, los agricultores, las pequeñas explotaciones y los consumidores comprometidos ya están construyendo la alternativa. La verdadera pregunta ya no es qué hacer, sino con qué rapidez podemos hacerlo. ¿Seremos capaces de desplegar estas soluciones antes de que avancen los impactos climáticos? Esa es la carrera en la que estamos.

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