
Publicado Marzo 2026
La remolacha nos encanta de los pies a la cabeza
¡Atrévete a disfrutar de la remolacha en ramilletes! Sus hojas y tallos tienen tanto sabor, color y beneficios como su raíz carnosa. Pídesela a tu hortelano, que quizás antes usaba las hojas y tallos para hacer abono, y cocínala al completo.
REGRESO TRIUNFAL
Antes se cultivaba por sus hojas. Era vecina de la acelga en el huerto, con una raíz fina pero con sabor a miel. Los horticultores la hibridaron para desarrollar sus raíces. Su color rojo intenso y sabor delicioso hicieron que poco a poco se dejara de consumir sus hojas. Pero ahora ha vuelto a ser popular, gracias a la creciente conciencia sobre el desperdicio alimentario entre muchos chefs e influencers.
¿Y qué puedes hacer con este ramillete de remolacha? ¡Sigue la guía!
TODO LO QUE NECESITAS SABER
Voy a decirlo sin rodeos: después de varias semanas en el campo, sus hojas no son tan tiernas como los brotes jóvenes de remolacha que se cultivan específicamente para lucir bien en una mezcla de hojas verdes para ensalada.
¡Pero no hay problema! Los amantes de la comida cruda pueden picarlas muy finamente para compensar este inconveniente sin renunciar a los beneficios que aportan a las ensaladas. Y son muchos. Los antiguos no se equivocaban, utilizándolas exclusivamente como planta medicinal desde tiempos remotos.
Por otro lado, si las cocinas, prepáralas de la misma manera que cualquier otra verdura de hoja verde: espinacas, tetragonia, acelgas, etc.
Cómo prepararlas:
– Separa las raíces de los tallos cortándolos a unos tres cm del cuello.
– Cepilla la raíz bajo agua para eliminar la tierra.
– Retira las hojas y tallos dañados. Lava el resto rápidamente y envuélvelos en un paño de cocina para mantenerlos húmedos.
¡Y listo! Si aún no has decidido qué hacer con ellas, guárdalas en el cajón de las verduras del frigorífico.
CUBOS DE RUBIK
Ah, la clásica ensalada de remolacha en dados bañada en una simple vinagreta ya es cosa del pasado. La creatividad de los chefs ha convertido a la remolacha en su favorita de color rubí, aportando alegría a todo tipo de platos de invierno. Cocida en una capa de sal, al estilo inglés, al vapor o asada, muestra todas sus facetas en raviolis, capuchinos, chips, espumas, carpaccios, tártaros, sorbetes, coulis, confitada… ¡No hay límites!
¿Afinidades de temporada?
Frutas cítricas, granada, flor de azahar, alcaparras, canónigos, comino, jengibre, eneldo, perifollo, ajo, queso de cabra, pasta azul, pescado ahumado, aceites de sésamo, nuez y avellana…
SABOR
No le pidas lo imposible a la remolacha. Su crecimiento bajo tierra le da un sabor terroso, más pronunciado cuando se cocina. ¡Déjala marinar! Solo necesita un cuarto de hora con zumo de cítricos o vinagre balsámico. La acidez o el dulzor harán maravillas.
COLOR
¿Has rallado una remolacha cruda y ahora tienes las manos todas rosas, aunque te las hayas lavado con jabón?
Es fácil entender por qué la betanina que contiene se utiliza ampliamente como colorante alimentario. Código: E162.
Está aprobado por la Unión Europea por ser inofensivo, pero no se considera un colorante ecológico. La industria alimentaria lo utiliza sin reparos para hacer más apetecibles salchichas o yogures de fresa que, de otro modo, serían demasiado pálidos.
¿También es una planta tintórea?
Su líquido rojo puede engañar, ya que no resiste bien los lavados. Sin embargo, el ácido oxálico que contienen sus hojas puede utilizarse como mordiente en tintes sin alumbre, ofreciendo una alternativa ecológica y natural que solo funciona en fibras de lana y seda.
En pinturas vegetales, es un placer para los acuarelistas. Puedes diluir su líquido más o menos para obtener una gama de colores que va desde el rosa pálido hasta el violeta.
¿Prefieres la pintura acrílica? Solo tienes que añadir un poco de harina de trigo para espesarla y ¡listo!
La remolacha en redes sociales
La remolacha está arrasando en redes sociales con recetas increíblemente rosadas y femeninas. Pero en tu cocina, ¡es otro cantar! Ese rosa chicle que esperabas puede acabar siendo un marrón nada favorecedor. ¿Por qué ocurre esto?
Los pigmentos de la remolacha son inestables y muy sensibles a las altas temperaturas, el oxígeno, la luz y los niveles de pH. En un entorno ácido, los pigmentos mantienen un púrpura rojizo, pero en un entorno más básico se transforman en un marrón amarillento.
Un consejo:
El vinagre y el zumo de limón son tus aliados para conservar el color en platos crudos. En platos cocinados, apuesta por temperaturas bajas y cocción al vapor.
¡Por fin, recetas!
GOMASIO (Polvo de remolacha y sésamo)
- 3 remolachas crudas
- 20 g de semillas de sésamo
- 1 cucharadita de flor de sal
Cepilla y ralla las remolachas. Extiéndelas en una bandeja. Colócalas en un horno con ventilador a 80 °C para deshidratarlas durante el tiempo necesario, entre 3 y 4 horas, removiendo de vez en cuando.
Cuando estén completamente secas, pulverízalas en una batidora hasta obtener un polvo.
Tuesta las semillas de sésamo en seco. Mézclalas con el polvo de remolacha y la flor de sal. Guarda la mezcla en un tarro.
¿Y luego qué? Espolvorea sobre cualquier plato que desees.






