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Publicado Marzo 2026

Duelo de potajes para acompañar la Cuaresma

Si hay un plato representativo que acompaña los días previos a Semana Santa es el potaje de vigilia. Se trata de un plato que surgió para sustituir al cocido y toda la carne que trae consigo durante los días de abstinencia impuestas por la Iglesia. Las viandas son reemplazadas por el bacalao para cubrir ese aporte proteínico y además se añaden espinacas para reforzar sus propiedades nutritivas. Su origen, dicen, se remonta a Castilla y a la Edad Media, época en la que el consumo de bacalao en salazón empezó a popularizarse.

El hecho de encontrar hoy en día bacalao de mejor calidad y no seguir a rajatabla las doctrinas de la Iglesia que advertían que de no cumplirse la abstinencia se estaba cometiendo un pecado mortal ha hecho que el consumo de este guiso se extienda a lo largo del año, sobre todo durante los meses fríos, pero realmente este plato es la estrella de la Cuaresma, servido principalmente los viernes. Y aquí va nuestro homenaje. 

Hemos interpretado este plato por partida doble: una versión siguiendo la receta tradicional que marca el cocinado de muchas casas de comida; y una alternativa más actualizada en la que intervienen los mismos ingredientes, pero con una apariencia distinta. 

Potaje de vigilia con pellas de bacalao de Restaurante Ponzano (Madrid)

Para la tradicional hemos seguido las instrucciones de Paco García, al frente del restaurante Ponzano desde que abrió sus puertas hace más de 30 años. Es un referente cuando se va en busca de comida de toda la vida y eso es lo que hemos hecho:

Ingredientes (10 pax)

  • 1 kg bacalao salado (si son migas lo desalamos 12 horas, si es lomo alto, necesitamos 36 horas y hay que cambiarle el agua cada 12 horas)
  • 1 kg garbanzos secos
  • Espinas / cabezas de pescados para caldo bien limpias
  • 300 gr. de espinacas frescas
  • 8 huevos duros (cortados en trocitos muy pequeñitos)
  • 1 cabeza de ajo
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla
  • 2 tomates
  • Pimentón
  • Vino tinto

Elaboración

Lo bueno que tiene hacer guisos es que cunden mucho y una vez ya entrados en materia con la elaboración no es esfuerzo en añadir más cantidad de cada ingrediente para aprovechar el cocinado y alimentar más bocas o en futuras ocasiones, si se pueden congelar. Por eso en Ponzano estiran las proporciones, pero siempre se puede reducir el volumen de ingredientes. Desde esta casa de comidas situada en la calle de la que toma su nombre advierten que “a la hora de hacer un buen potaje de vigilia el fondo es muy importante”, para ello utilizamos los pescados habituales o algo de ‘despojo’ de bacalao fresco –como la cola, las pieles, el cogote, las espinas-, que potenciará el sabor. 

Es también importante poner a remojo los garbanzos el día anterior (en agua templada y unas 12 horas aproximadamente, aunque todo depende del tipo de garbanzo). En el fondo de pescado que hemos hecho ponemos los garbanzos a cocer, ponemos también las verduras (ajo, tomate, cebolla y pimiento) y que cuando están listas las sacamos, hacemos puré y reservamos. Cuando los garbanzos están casi en su punto, añadimos las migas de bacalao y al par de minutos las espinacas, que se hacen en un momento pero que, advierten, deben cocinarse bien para que no fermenten.

En una cacerola aparte cocemos los huevos que luego se pueden trocear y utilizar de guarnición con el guiso o como hacen en Ponzano pasados por el pasapuré, obteniendo una pasta que hace que el potaje ligue bien y coja cuerpo-. 

Añadimos también el puré que hemos hecho con las verduras. Y lo último que añadimos son las pellas, echamos solo las que vayamos a comer, porque si no absorben mucho caldo, pero es interesante que cuezan un par de minutos para que se empapen del sabor y estén aún más jugosas. Y al final del todo, añadimos el sofrito de ajitos con pimentón (-un buen pimentón de la Vera- lo apagamos con un chorreón de vino tinto y eso lo incorporamos y con él damos el ultimo hervor), removemos y ya tendríamos el potaje, se trata de una receta sencilla, en el que la base, como decía es un buen caldo para que aporte sabor.

Para las pellas (2 por persona):

  • 500 g. bacalao en migas
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil
  • 5 rebanadas de pan mojado en leche
  • Pan rallado

Este último paso es opcional, y aquí lo hemos obviado: Paco añade a su potaje pellas de bacalao, que son básicamente unas albóndigas que se hacen mezclando el bacalao desmigado con ajo, perejil y pan mojado en leche. Después hacemos bolitas, empanamos y freímos y añadimos al potaje en el último hervor. 

Potaje de vigilia de Hugo Muñoz de La Fonda Lironda (Madrid)

Mismos ingredientes, distinto resultado. Eso es lo que nos ha propuesto Hugo Muñoz, chef ejecutivo de restaurantes del Grupo Carbón Negro como El Castizo de Velázquez y La Fonda Lironda. 

Ingredientes (2 pax)

  • 200 gr bacalao salado (si son migas lo desalamos 12 horas, si es lomo alto, necesitamos 36 horas y hay que cambiarle el agua cada 12 horas)
  • 200 gr garbanzos secos
  • Espinas / cabezas de pescados para caldo bien limpias
  • 50 gr. de espinacas frescas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 huevo duro
  • 1/2 cebolla
  • ½ cucharada
  • ½ cucharada sopera de harina
  • 50 ml leche

Elaboración 

Ésta receta está compuesta de distintas elaboraciones que se hacen paralelamente para después integrarse en el emplatado. En la base va el consomé que hacemos dorando cebolla (a la que Hugo recomienda añadir una cucharadita de azúcar para darle un toque más dulce) y recortes de bacalao, añadimos un vaso de agua y dejamos hervir y que reduzca un poco para después colarlo y reservamos, dorando los ajos laminados desde frío para que el aceite coja sabor antes de hacer el bacalao.

A continuación viene la el turno para los garbanzos, que hacemos en dos texturas: una va a ser una especie de hummus o puré de garbanzos porque no lleva tahini y que emulsionamos con un poco de aceite de oliva; la otra la obtendremos tras freír unos cuantos garbanzos una vez hervidos. 

A continuación llega el turno del pescado, vamos a necesitar dos lomos (uno por persona) de bacalao limpios y bonitos que serán prácticamente los protagonistas del plato. Comenzamos dorando unos ajos laminados desde frío para que el aceite coja todo el sabor y una vez que los ajos comiencen a dorarse, los reservamos y metemos los tacos de bacalao en el aceite a unos 65º para que se confite. 

Llega el turno de las espinacas, que también haremos en dos texturas: por un lado freiremos tres o cuatro hojas pequeñas por plato en aceite bien caliente que nos va a aportar el toque crujiente (junto con el de los garbanzos), por otro elaboramos una especie de Fiorentina con la mantequilla, la harina, la leche y un par de hojas de espinaca que trituramos para que consiga un tono verde clorofila, añadimos sal y poco de nuez moscada para potenciar el sabor. 

Llegados a este punto ya tenemos prácticamente todo listo. La primera capa será para el caldo sobre la que pondremos un poco del puré de garbanzos que servirá de cama al taco de bacalao, sobre él pondremos un poco de la Fiorentina que hemos hecho con las espinacas y los crujientes de espinacas, además de los garbanzos que servirán para decorar también el taco y el resto del plato, a la vez que aportará más textura.

Y por último, el huevo que coceremos 8 minutos desde que levante el hervor. Una vez cocidos y pelados los rallamos por encima y plato listo para impresionar. 

Escrito por Natalia Martínez, periodista gastronómica.

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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Tu menú navideño

Cuando llegan las fiestas, casi todas las familias tiran de los mismos platos de siempre, esos que pasan de generación en generación. Son pura tradición… pero no siempre tienen en cuenta lo que está de temporada. Mientras tanto, el desperdicio alimentario sigue siendo un problema en Europa: cada persona tira más de 130 kg de comida al año.Quizá este año sea un buen momento para darle una vuelta al menú navideño. No para dejar de lado los clásicos, sino para complementarlos con recetas de temporada, aprovechar mejor las sobras y reducir el desperdicio por el camino. Sacar partido a los productos de temporadaLos acompañamientos son el sitio perfecto para dar protagonismo a los productos de temporada en la mesa de Navidad. En vez de comprar verduras importadas o fuera de temporada, apuesta por verduras locales de invierno como el puerro, la col o la calabaza.Otros productos de invierno que puedes incluir en tu menú: Verduras de raíz: zanahorias, chirivías, nabos, remolachas, apionabo Crucíferas: col, col rizada (kale), coles de Bruselas, coliflor Calabazas y otras variedades de zapallo Puerros, cebollas y chalotas Manzanas, peras y frutos secos (nueces, avellanas) Cambios sencillos para los clásicos navideños Cambia las judías verdes de verano por una bandeja de verduras de invierno asadas: coles de Bruselas, col, coliflor y las verduras de raíz que tengas por casa. Dale más juego al puré de patatas mezclándolo con chirivía, nabo o apionabo. Dale un aire invernal a las ensaladas sustituyendo la lechuga por hojas de temporada como kale, espinacas o acelgas. Añade legumbres, verduras de raíz, frutos secos y semillas para que sean más completas. Reducir el desperdicio alimentario en NavidadLas pieles, semillas, tallos y hojas no tienen por qué acabar en la basura. Muchas veces pueden formar parte del plato. Por ejemplo, las semillas de calabaza se pueden tostar con un chorrito de aceite de oliva y especias para un snack crujiente, y la fruta muy madura es perfecta para hacer una compota o una mermelada rápida en casa. Algunos consejos prácticos para planificar el menú y tirar menos comida:Planifica a partir de los ingredientes: En vez de elegir primero las recetas, empieza con una lista corta de ingredientes base (por ejemplo: una calabaza, una col, legumbres, hierbas) y piensa platos que los compartan. Así evitas quedarte con medias verduras olvidadas en la nevera.Elige acompañamientos que se puedan reutilizar fácilmente: Las verduras asadas, por ejemplo, al día siguiente pueden convertirse en una sopa, un topping para ensaladas o el relleno de una tarta salada.Dale una segunda vida a pieles, tallos y hojas: Las hojas de zanahoria y la parte verde del puerro van genial para hacer caldos Las pieles de calabaza se pueden asar o triturar Los tallos de hierbas aromáticas son ideales para aceites aromatizados o fondos ¡3 acompañamientos sencillos para las fiestas con productos de temporada! Ensalada templada de coles de BruselasIngredientes:Para la ensalada: 450 g de coles de Bruselas frescas 1 cucharada de aceite de oliva 2 zanahorias grandes 60 g de arándanos secos ½ manzana en láminas 60 g de pistachos 3 cucharadas de queso de cabra Para el aliño de limón y parmesano: 60 ml de aceite de oliva 3 cucharadas de zumo de limón 3 cucharadas de parmesano rallado 1 diente de ajo picado ½ cucharadita de sal Una pizca de pimienta Cómo se prepara: Empieza con el aliño: mezcla en un bol grande el aceite, el zumo de limón, el parmesano, el ajo, la sal y la pimienta. Bate bien y reserva. Lava y seca las coles de Bruselas, corta la base y pártelas por la mitad a lo largo. Colócalas con la parte plana hacia abajo y córtalas en rodajas finas. Pela las zanahorias y córtalas en tiras anchas con un cuchillo o mandolina. Parte la manzana y córtala en láminas finas. Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade las coles y las zanahorias y saltea unos 5–6 minutos, hasta que empiecen a dorarse. Añade los pistachos y la manzana y cocina 3 minutos más. Baja el fuego, añade el aliño y mezcla bien. Cocina un par de minutos más y pasa a una fuente. Incorpora los arándanos y el queso de cabra, mezcla con cuidado y sirve caliente. Buñuelos de espinacas con queso y pasasIngredientes: 340 g de espinacas frescas 4 huevos grandes 1 diente de ajo picado 60 g de piñones o almendras laminadas 60 g de perejil fresco 60 g de queso Gruyère rallado 60 g de parmesano rallado 60 g de cebolla amarilla picada ¾ cucharadita de sal ½ cucharadita de pimienta negra 120 g de harina de trigo 120 g de pasas 120 ml de aceite vegetal Cómo se prepara: En un bol grande, bate los huevos con el ajo, los frutos secos, el perejil, la sal, la pimienta, los quesos y la cebolla. Junta las hojas de espinaca, córtalas en tiras finas y añádelas al bol. Mezcla bien. Incorpora la harina justo hasta integrar y añade las pasas con cuidado. Calienta una sartén profunda con unos 2,5 cm de aceite a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, añade cucharadas generosas de masa y fríe en tandas. Cocina 3–4 minutos por cada lado hasta que estén dorados. Escurre sobre papel absorbente y sirve caliente. Un dip de yogur les queda genial. Hummus de remolacha con queso de cabra y chips de pita caserosIngredientes:Hummus de remolacha: 1 bote de garbanzos, escurridos y enjuagados 2 remolachas grandes cocidas y peladas 2 cucharadas de tahini 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra ¾ cucharadita de sal ¼ cucharadita de pimienta negra ½ cucharadita de mostaza Dijon ½ cucharada de vinagre de manzana 1½ cucharadas de zumo de limón 2 cucharaditas de ajo picado Crema de queso de cabra: 113 g de queso de cabra 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 1–2 ramitas de tomillo fresco 1 diente de ajo Una pizca de sal ½ manojo de cebollino picado fino Chips de pita: 1 paquete de pan de pita integral 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra Una pizca de sal Una pizca de pimienta 2 cucharaditas de hierbas secas de invierno Cómo se prepara:Hummus: Precalienta el horno a 200 °C. Tritura los garbanzos y la remolacha hasta que quede suave. Añade el resto de ingredientes y vuelve a triturar. Pasa el hummus a un bol y haz un hueco en el centro con una cuchara. Chips de pita: 1. Corta el pan en triángulos, mézclalo con el aceite, la sal, la pimienta y las hierbas. 2. Hornea unos 10 minutos, hasta que esté crujiente. Queso de cabra: 1. Tritura el queso con el aceite hasta que quede cremoso. 2. Añade el tomillo, el ajo y la sal. 3. Incorpora el cebollino, pon la crema sobre el hummus y termina con un chorrito de aceite.

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