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Publicado Marzo 2026

Cocina salvaje: haz tus compras en los prados

Todos los sabores están en la naturaleza. Una gran cantidad de plantas comestibles también. Ahora que en verano tenemos más tiempo y muchas veces nos vamos al campo, sería una pena perdérselas. He aquí cuatro plantas que puedes recoger para reinventarlas en la cocina. ¡Un poco de cultura Slow para estas vacaciones!

Durante unos 3 millones de años, es decir, más del 99% de su existencia en la tierra, el hombre se alimentaba de plantas silvestres. Pero el período neolítico cortó el hombre de sus raíces. Hasta entonces, se había alimentado de los «regalos» que le ofrecía la naturaleza. Pero al tomar la decisión de producir su propia comida, tuvo también que luchar contra ella y deshacerse de las malas hierbas que invadían sus cultivos… Unas malas hierbas que por cierto, ¡son a menudo excelentes verduras! Lo demostramos a continuación:

1- La ortiga: Urtica

¿Quién no se ha rozado con una ortiga durante una caminata y ha maldecido su picor un buen rato…? Pues esta mala hierba, es muy buena en la cocina.

¿Por qué nos gusta?

  • Porque crece en cualquier parte.
  • Porque tiene el récord vegetal de concentración en proteínas y es muy rica en vitaminas y oligoelementos.

Ideas para la cocina

Como es obvio, la ortiga hay que recogerla con guantes y hay que escaldarla en agua caliente para que deje de picar. Sus hojas son más tiernas en primavera, aunque la podemos usar también en verano. Se cocina sobre todo en sopa o como ingrediente estrella de un pastel… En la plataforma de intercambio de recetas Cookpad, hay 16 entradas de recetas caseras con esta planta.

2- Canónigos silvestres: Valerianella locusta

Seguramente te encanten los canónigos en la ensalada… pero ¿sabes que hay una versión salvaje que crece en muchos sitios?

¿Por qué nos gusta?

  • Porque su sabor es fino y dulce.

Ideas para la cocina

No arranques los canónigos. Recógela delicadamente entre el dedo pulgar y el índice y córtala con la uña. Igual que en Como su prima doméstica, los canónigos silvestres se consumen sobre todo en ensaladas.

 3- PamplinaStellaria media

También conocido con los nombres de Capiquí, álsine o hierba gallinera, también crece en los huertos. ¿Tenías la costumbre de arrancarla? Pues cambia el hábito y recógela para comer.

¿Por qué nos gusta?

  • Porque se come todo: tallo, hojas y flores.
  • Porque tiene un pequeño sabor a nuez y es muy nutritiva.
  • Porque es una planta llamada «bio-indicadora», es decir, donde la encuentres significa que la tierra es equilibrada y muy fértil.

Ideas para la cocina

Es indicada como base para toda clase de ensaladas. Hay que lavarla con mucho cuidado, cincelando las hojas (enrollándolas y cortar en trozos pequeños). También apreciamos la versión natural, con vinagre y una cucharada de aceite de oliva, para acompañar carne o pescado.

4- El diente de león: Taraxacum officinale

No hace falta presentación. Es sin duda la planta silvestre más cocinada.

¿Por qué nos gusta?

  • En primer lugar, porque sabemos reconocerla.
  • En segundo lugar, debido a que contiene muchas vitaminas A y C y de minerales.
  • Por último, porque todo se aprovecha: sus raíces, hojas y flores.

Ideas para la cocina

Comienza con la raíz. En Japón, se come salteada con un poco de aceite y salsa de soja. Continuar con sus hojas tiernas, las de los dientes de león más jóvenes son mejores y menos amargas que las de las plantas más viejas. Como de costumbre, puedes usarlas para hacer bonitas ensaladas o en una quiche. Terminar con las flores que se pueden usar en mermelada o, aún más elegante, en vino casero.

Para saber más podéis leer botanical, que ofrece una guía de plantas y flores silvestres con varias recetas.

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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Tu menú navideño

Cuando llegan las fiestas, casi todas las familias tiran de los mismos platos de siempre, esos que pasan de generación en generación. Son pura tradición… pero no siempre tienen en cuenta lo que está de temporada. Mientras tanto, el desperdicio alimentario sigue siendo un problema en Europa: cada persona tira más de 130 kg de comida al año.Quizá este año sea un buen momento para darle una vuelta al menú navideño. No para dejar de lado los clásicos, sino para complementarlos con recetas de temporada, aprovechar mejor las sobras y reducir el desperdicio por el camino. Sacar partido a los productos de temporadaLos acompañamientos son el sitio perfecto para dar protagonismo a los productos de temporada en la mesa de Navidad. En vez de comprar verduras importadas o fuera de temporada, apuesta por verduras locales de invierno como el puerro, la col o la calabaza.Otros productos de invierno que puedes incluir en tu menú: Verduras de raíz: zanahorias, chirivías, nabos, remolachas, apionabo Crucíferas: col, col rizada (kale), coles de Bruselas, coliflor Calabazas y otras variedades de zapallo Puerros, cebollas y chalotas Manzanas, peras y frutos secos (nueces, avellanas) Cambios sencillos para los clásicos navideños Cambia las judías verdes de verano por una bandeja de verduras de invierno asadas: coles de Bruselas, col, coliflor y las verduras de raíz que tengas por casa. Dale más juego al puré de patatas mezclándolo con chirivía, nabo o apionabo. Dale un aire invernal a las ensaladas sustituyendo la lechuga por hojas de temporada como kale, espinacas o acelgas. Añade legumbres, verduras de raíz, frutos secos y semillas para que sean más completas. Reducir el desperdicio alimentario en NavidadLas pieles, semillas, tallos y hojas no tienen por qué acabar en la basura. Muchas veces pueden formar parte del plato. Por ejemplo, las semillas de calabaza se pueden tostar con un chorrito de aceite de oliva y especias para un snack crujiente, y la fruta muy madura es perfecta para hacer una compota o una mermelada rápida en casa. Algunos consejos prácticos para planificar el menú y tirar menos comida:Planifica a partir de los ingredientes: En vez de elegir primero las recetas, empieza con una lista corta de ingredientes base (por ejemplo: una calabaza, una col, legumbres, hierbas) y piensa platos que los compartan. Así evitas quedarte con medias verduras olvidadas en la nevera.Elige acompañamientos que se puedan reutilizar fácilmente: Las verduras asadas, por ejemplo, al día siguiente pueden convertirse en una sopa, un topping para ensaladas o el relleno de una tarta salada.Dale una segunda vida a pieles, tallos y hojas: Las hojas de zanahoria y la parte verde del puerro van genial para hacer caldos Las pieles de calabaza se pueden asar o triturar Los tallos de hierbas aromáticas son ideales para aceites aromatizados o fondos ¡3 acompañamientos sencillos para las fiestas con productos de temporada! Ensalada templada de coles de BruselasIngredientes:Para la ensalada: 450 g de coles de Bruselas frescas 1 cucharada de aceite de oliva 2 zanahorias grandes 60 g de arándanos secos ½ manzana en láminas 60 g de pistachos 3 cucharadas de queso de cabra Para el aliño de limón y parmesano: 60 ml de aceite de oliva 3 cucharadas de zumo de limón 3 cucharadas de parmesano rallado 1 diente de ajo picado ½ cucharadita de sal Una pizca de pimienta Cómo se prepara: Empieza con el aliño: mezcla en un bol grande el aceite, el zumo de limón, el parmesano, el ajo, la sal y la pimienta. Bate bien y reserva. Lava y seca las coles de Bruselas, corta la base y pártelas por la mitad a lo largo. Colócalas con la parte plana hacia abajo y córtalas en rodajas finas. Pela las zanahorias y córtalas en tiras anchas con un cuchillo o mandolina. Parte la manzana y córtala en láminas finas. Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade las coles y las zanahorias y saltea unos 5–6 minutos, hasta que empiecen a dorarse. Añade los pistachos y la manzana y cocina 3 minutos más. Baja el fuego, añade el aliño y mezcla bien. Cocina un par de minutos más y pasa a una fuente. Incorpora los arándanos y el queso de cabra, mezcla con cuidado y sirve caliente. Buñuelos de espinacas con queso y pasasIngredientes: 340 g de espinacas frescas 4 huevos grandes 1 diente de ajo picado 60 g de piñones o almendras laminadas 60 g de perejil fresco 60 g de queso Gruyère rallado 60 g de parmesano rallado 60 g de cebolla amarilla picada ¾ cucharadita de sal ½ cucharadita de pimienta negra 120 g de harina de trigo 120 g de pasas 120 ml de aceite vegetal Cómo se prepara: En un bol grande, bate los huevos con el ajo, los frutos secos, el perejil, la sal, la pimienta, los quesos y la cebolla. Junta las hojas de espinaca, córtalas en tiras finas y añádelas al bol. Mezcla bien. Incorpora la harina justo hasta integrar y añade las pasas con cuidado. Calienta una sartén profunda con unos 2,5 cm de aceite a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, añade cucharadas generosas de masa y fríe en tandas. Cocina 3–4 minutos por cada lado hasta que estén dorados. Escurre sobre papel absorbente y sirve caliente. Un dip de yogur les queda genial. Hummus de remolacha con queso de cabra y chips de pita caserosIngredientes:Hummus de remolacha: 1 bote de garbanzos, escurridos y enjuagados 2 remolachas grandes cocidas y peladas 2 cucharadas de tahini 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra ¾ cucharadita de sal ¼ cucharadita de pimienta negra ½ cucharadita de mostaza Dijon ½ cucharada de vinagre de manzana 1½ cucharadas de zumo de limón 2 cucharaditas de ajo picado Crema de queso de cabra: 113 g de queso de cabra 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 1–2 ramitas de tomillo fresco 1 diente de ajo Una pizca de sal ½ manojo de cebollino picado fino Chips de pita: 1 paquete de pan de pita integral 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra Una pizca de sal Una pizca de pimienta 2 cucharaditas de hierbas secas de invierno Cómo se prepara:Hummus: Precalienta el horno a 200 °C. Tritura los garbanzos y la remolacha hasta que quede suave. Añade el resto de ingredientes y vuelve a triturar. Pasa el hummus a un bol y haz un hueco en el centro con una cuchara. Chips de pita: 1. Corta el pan en triángulos, mézclalo con el aceite, la sal, la pimienta y las hierbas. 2. Hornea unos 10 minutos, hasta que esté crujiente. Queso de cabra: 1. Tritura el queso con el aceite hasta que quede cremoso. 2. Añade el tomillo, el ajo y la sal. 3. Incorpora el cebollino, pon la crema sobre el hummus y termina con un chorrito de aceite.

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