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Publicado Marzo 2026

La Cleda: quesos, yogures y kéfir de oveja que cierran el ciclo productivo

Esta pequeña quesería y yogurtería familiar elabora sus productos de manera artesanal con leche fresca recién ordeñada de su rebaño de más de 400 ovejas. Su saber-hacer, su técnica artesanal y sus propuestas innovadoras fueron galardonadas en varias ocasiones con medallas de plata y de bronce en el certamen inglés The World Cheese Awards, uno de los concursos de queso más prestigiosos a nivel internacional.

La Cleda es una quesería familiar situada en el Vallès Oriental, a unos 20 kilómetros de Barcelona. Uno de sus distintivos característicos es que se encargan de todo el proceso de producción, desde cuidar y alimentar a su rebaño de 400 ovejas, hasta la elaboración de los productos lácteos (quesos, yogures y también kéfir). Sin duda, una rara avis en las sociedades globalizadas que habitamos, en las que hemos naturalizado que el proceso de producción esté fragmentado y deslocalizado. 

Hijos de familia campesina, Xavi y su hermano, Jordi, comenzaron sus andaduras en la década de los 90’, con la cría de un pequeño rebaño de ovejas cuya leche vendían a queserías locales.

Pronto los sedujo la idea de cerrar el ciclo con su propia quesería, así que se pusieron manos a la obra y empezaron a elaborar los primeros quesos. Su catálogo fue evolucionando con las peticiones de los consumidores y actualmente ofrecen diferentes tipos de quesos (tierno, semicurado, herbado o madurado), yogures (natural, desnatado o con diferentes sabores de mermelada), así como leche y kefir.

Ahora su equipo está formado por más de 5 personas, “mi hermano, Xavi, es ingeniero agrónomo y se encarga de cuidar el rebaño de ovejas; Dolors, mi cuñada, está en el obrador y es la responsable de la elaboración de los yogures y quesos, junto con Dina, que da soporte en la producción y el envasado. David se encarga de la distribución en nuestra propia furgoneta refrigerada. Y por último estoy yo, que me reparto entre el obrador y las tareas administrativas y logísticas”, nos cuenta Jordi Pujadas, promotor de la quesería La Cleda.  

Una apuesta por la economía circular

Xavi Pujadas -hermano de Jordi- no sólo se encarga de cuidar al rebaño de ovejas, también de sembrar y cuidar los campos de la finca para alimentar a sus animales. Toda la alimentación que reciben las ovejas es producida en sus instalaciones, y esta varía en cada animal dependiendo de la fase biológica en la que se encuentre (pre-parto, en período de ordeñar o en reposo). La alimentación sólo se complementa con cereales externos a la finca si la necesidad de rotación de cultivos para oxigenar la tierra lo hace necesario. Eso sí, siempre comprando a campesinos locales que no usan fertilizantes ni pesticidas en sus cultivos.

Las ovejas se alimentan de forraje (como la alfalfa), cereales (como la avena o la cebada) y algunas leguminosas. Una dieta variada y natural que es clave para asegurar que el rebaño esté bien nutrido y así produzca una leche saludable y de alta calidad.

Otro aspecto determinante es que las ovejas pastan al sol y que la alimentación que ingieren está libre de pesticidas y fertilizantes, ya que no utilizan más abono que el propio estiércol producido por el rebaño. Tampoco sus productos llevan ningún conservante, por lo que cuando pruebas uno de sus yogures o quesos no sólo estás consumiendo un producto elaborado al 100% en nuestra tierra, sino además un producto natural y altamente nutritivo.

Además, en esta empresa familiar todo se reaprovecha: ¡incluso la lana de las ovejas! El rebaño de La Cleda está constituido por ovejas de raza Assaf, caracterizada, entre otras cosas, por la gran producción de lana. Para garantizar el confort de estos animalitos, es necesario esquilarlas y de eso se encarga Xavi. “Las esquilamos 2 veces al año: la primera vez en primavera, cuando el invierno ya quedó atrás, y una segunda vez en julio para garantizar que pasen el verano bien fresquitas”, nos cuenta Jordi, su hermano.

En un primer momento este excedente de lana lo vendían para uso textil, pero ya no quedan muchas empresas textiles en Catalunya interesadas en adquirir esta materia prima, así que cambiaron de rubro y ahora la venden a una empresa del ámbito de la construcción que la utiliza como aislante térmico para la construcción de viviendas. Lo importante es cerrar el ciclo y aprovechar todos los derivados de la producción, dándole segundos usos y contribuyendo al reaprovechamiento de la materia prima por diferentes industrias.

Quizás el único punto que le queda por explorar para cerrar realmente el ciclo es la utilización de envases retornables, una tarea que Jordi no descarta para el futuro, pero que de momento tiene aparcada por la enorme dificultad logística que supone. Sin embargo, ya aportan su granito de arena con envases de vidrio, que el consumidor puede aprovechar dándole segundos usos de guardado o almacenamiento.

Leche de oveja: más digestiva y con mayor aporte de minerales

Cuando se trata de beber leche y tomar yogures de origen animal, la leche de vaca es lo primero que nos viene a la cabeza. Si bien es muy habitual consumir quesos de oveja, nos parece raro beber un vaso de leche o un yogur elaborado con esta materia prima. En definitiva, la leche de oveja es una opción tan sabrosa como inexplorada. Su textura cremosa y su sabor dulce sorprenden a aquellos escépticos que veían en la leche de oveja una opción alejada de su paladar.

“Muchos de nuestros consumidores y consumidoras nos preguntan si los yogures llevan edulcorante y se quedan perplejos cuando les explicamos que no llevan ningún endulzante, aditivo o conservante y que el dulzor proviene exclusivamente de las propiedades de la leche”, nos explica Jordi.

Esta leche, además, es muy rica en minerales. Por ejemplo, tiene un cincuenta por cien más de calcio que la leche de vaca. Esto la hace especialmente indicada para personas que sufren patologías como la osteoporosis u otros problemas derivados de la falta de calcio. También tiene un porcentaje más alto de fósforo, más proteína y también más grasa (aunque más baja en ácidos grasos saturados). Por último, al ser una leche mucho más digestiva que la de vaca, es especialmente apropiada para aquellas personas que sufren hinchazón o sensación de pesadez al ingerir productos elaborados con leche de vaca. 

Si eres de los o las que sufre esta molesta condición, el kéfir de oveja tampoco puede faltar en tu lista de la compra. En La Cleda lo elaboran de manera semanal y lo definen como un “yogur doble” porque tiene dos veces más fermentos y microbiota que el yogur. Por ello es altamente recomendable para personas que estén tomando antibióticos o que simplemente quieran fortalecer su flora bacteriana: el kéfir tiene una microbiota más presente y más activa, y por ello ayudará a la regeneración de esos microorganismos que juegan un papel clave en nuestra digestión. 

Así que ya sabes, si no sabías de la existencia de esta alternativa a la hora de consumir leche, yogures o kéfir, ya puedes probar esta opción que será un complemento sano y muy digestivo para tu dieta. Puedes incluir los productos de La Cleda en tu próxima compra en ¡La Colmena Que Dice Sí! Sus productos están disponibles en las Colmenas de: La Coqueta, Pasta i Gra, Anandaroot, Artisana, Nap Negre, Can Deu, Rusc 103, La Becket, Sants y La Cúpula.

Entrevista de Flavia Laurencich, Responsable de la Colmena de Guinardó – Bons Focs (Barcelona) y de la Colmena Cala Romana – Can Stella (Tarragona).

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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El «alemán loco» 40 años después

Si acompañas a Friedrich por su finca cerca de Gibraleón, escucharás sobre todo una cosa: un estruendoso concierto de cantos de pájaros. Pero tras este idilio se esconde una decisión radical contra lo convencional tomada hace tiempo. Hoy cuenta con la certificación Demeter desde 1994 y demuestra que su «locura» es la única respuesta lógica a la crisis de nuestros suelos.Hace 40 años, Friedrich se enamoró de la Finca Jelanisol-Montebello durante una visita a España. En aquel entonces, trabajaba como intermediario de frutas y verduras de producción convencional. Ocurrieron dos cosas que le hicieron reflexionar: Una amiga le regaló un libro sobre permacultura de Bill Mollison que le sirvió de inspiración. Estaba de visita en un campo en Italia y buscaba desesperadamente lombrices en el suelo. Cuando el agricultor le confirmó que no había «porque no hacían falta», Friedrich empezó a reflexionar. Una visión holística: todo está conectadoPara Friedrich, la agricultura no es un proceso aislado, sino parte de un todo. Mantiene una visión muy holística y filosófica del mundo en la que todo —desde el microbioma del suelo hasta el consumidor— está conectado. Para él, su finca no es un simple lugar de producción, sino un organismo vivo en el que el ser humano y la naturaleza coexisten en armonía. Cree que solo puede surgir una sociedad pacífica si producimos en sintonía con la naturaleza. Si lo hacemos bien, hay suficiente para todos; solo no debemos destruir las bases.Uno de los motores más fuertes del trabajo de Friedrich es una profunda preocupación por el estado de nuestra alimentación moderna. Cuenta que muchos de los alimentos que consumimos hoy están «vacíos». Se refiere a productos de la agricultura convencional que, debido a los pesticidas y al largo almacenamiento, ya no poseen ningún valor nutricional significativo. Sigue el principio de «suelo sano = persona sana». Solo un suelo vivo y regenerado puede producir frutos que realmente nutran el cuerpo.Una de las primeras cosas que hizo Friedrich fue crear un gran estanque, no para el riego de la finca, sino única y exclusivamente para los pájaros, ranas, patos y peces. Cuando llueve con fuerza, el agua drena por ahí. Ellos mismos fabrican el abono orgánico mediante microorganismos y suministran minerales a los árboles de forma continua a través del riego por goteo.

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Salvar al níspero de la extinción

Hablamos de un cultivo tradicional que cada vez cuenta con menos adeptos y apoyos; la zona ha pasado de producir 20 millones de kilos en sus mejores años a apenas 7 millones recientemente, y la gran mayoría de parcelas vecinas directamente se están abandonando o transformando en aguacates.Hace poco más de un año, la familia del agricultor Juan Ripoll de finca Camp d’Altea, estaba a punto de abandonar. De manera fortuita, nuestros caminos se cruzaron y, encontrar un modelo que por fin daba sentido y valor a su trabajo, les devolvió de golpe la ilusión de vivir en el campo y a través de él.Paseando por la finca, pudimos charlar, revisar el efecto del viento, el cuajado, el comportamiento de las diferentes variedades y la evolución de las nuevas plantaciones. Lo bonito fue comprobar que los frutos no eran los únicos que estaban cogiendo fuerza; ellos mismos nos recibieron con una energía renovada.Esta familia lleva practicando la agricultura regenerativa toda su vida de forma intuitiva y natural (a día de hoy ya cuentan con su certificación ecológica) y mantienen la firme convicción de que trabajar a favor de la naturaleza y priorizar la salud y el sabor auténtico tiene hoy más sentido que nunca.Injertos de membrillo y balsas de decantación: cómo cultivar nísperos en suelos de yeso y salTodo esto tiene un mérito enorme. Empezando por la exigencia del níspero, ya que requiere una dedicación absoluta y mucha mano de obra: exige una poda constante y cuidadosa para que entre la luz, implica horas a pie de árbol haciendo un minucioso aclareo manual tanto de flor como de fruto, y pide una recolección tremendamente delicada para evitar heridas o marcas en la piel.A esto hay que sumarle que tienen los elementos agronómicos y climáticos bastante en contra. Están en una zona de sequía extrema (en Altea ni siquiera ha llovido durante los temporales que han inundado recientemente el resto de España) y asentados sobre un suelo de yeso muy complejo, marcado por la roca y la sal. Ante esta falta de lluvia, se ven obligados a regar con agua de depuradora, la cual llega con una salinidad altísima, muy por encima de lo que el árbol puede soportar de forma natural.Ver cómo se adaptan o solucionan esto a pie de campo a través de la observación y la experimentación es realmente didáctico. Por ejemplo: riegan desde la capa superior de una gran balsa de decantación para esquivar los sedimentos y mitigar la salinidad; injertaron algunos de los nísperos sobre pies de membrillo (que toleran mucho mejor estas sales actuando como filtro natural); y realizan aportes constantes de estiércol y restos de poda triturados. El resultado salta a la vista: han conseguido dar vida al suelo, albergando una bonita y necesaria flora y fauna auxiliar y reteniendo mucho mejor la humedad.Agricultura regenerativa frente a la precariedad del sistemaEn todo este manejo, los animales son sus grandes aliados. Tienen un rebaño de oveja Guirra (una raza autóctona oficialmente en peligro de extinción, lo que aporta un valor ecológico brutal a la finca) pastando libremente por las parcelas. Ellas hacen de desbrozadoras naturales y fertilizan la tierra de forma constante, excepto cuando el fruto asoma, que toca sacarlas de las parcelas para que no se cobren el trabajo en especie.Sin embargo, mantener este ecosistema vivo hoy en día supone un sacrificio y un coste logístico muy elevado. El tejido rural de su comarca está desapareciendo: apenas queda una quesería, ya no hay agricultores con cuadras para ayudar a gestionar el estiércol, y el matadero municipal cerró hace años, obligándoles a hacer más de 100 kilómetros para encontrar el más cercano.Para más inri, la realidad externa casi se los lleva por delante. Por un lado, su colchón económico tradicional, que era la almendra, se esfumó de un soplo cuando la plaga de la Xylella les obligó a arrancar todos sus árboles de raíz. El golpe definitivo llegó de la mano del sistema: llevaban años entregando su fruta a la cooperativa local, soportando precios abusivos y unas exigencias estéticas irreales, hasta que una gestión deficiente y corrupta hizo quebrar la entidad. Se encontraron de la noche a la mañana con la cosecha entregada, sin cobrar y una situación financiera crítica.Tras años de precios abusivos y una gestión que les dio la espalda, encontrar en CrowdFarming un modelo vuelva a darle sentido y valor real a su trabajo les ha devuelto la ilusión por vivir en el campo y a través de él. 

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La ciencia detrás de la dulzura

Tenemos a Antonio de «Sicilian Passion» en Sicilia. En una región tradicionalmente conocida por sus cítricos, Antonio decidió tomar un camino diferente hace varios años: cultiva fruta de la pasión (¡e incluso papayas!). Una parte crucial de nuestra colaboración consiste en determinar con precisión el momento de la cosecha. Nuestros equipos miden el contenido de azúcar directamente en el campo. Con un refractómetro, se determina el valor Brix para garantizar que la fruta haya alcanzado la madurez fisiológica necesaria y haya desarrollado todo su perfil aromático. La cosecha solo comienza una vez alcanzados estos umbrales. En el vídeo a continuación, pueden ver a nuestro compañero Angelo tomando estas mediciones. Es muy divertido, porque literalmente estás mirando hacia el futuro. Características de maduración y etimologíaUn rasgo de calidad importante de la maracuyá es el estado de su cáscara. A diferencia de muchas variedades de fruta, aquí se aplica lo siguiente: cuanto más pronunciadas sean las arrugas de la fruta, mayor será el contenido de azúcar. Debido a la ligera evaporación durante el proceso de maduración, el azúcar de la fruta se concentra en el interior, mientras que la acidez disminuye sutilmente. Hay dos cosechas al año: una en los meses de invierno y otra en los de verano. Especialmente en verano, los frutos están más «arrugados», ya que el líquido se evapora más rápido por el calor. ¿Sabías que el nombre de “fruta de la pasión” deriva de la iconografía cristiana? Los misioneros españoles del siglo XVI interpretaron la compleja estructura de la flor como símbolos de la Pasión de Cristo. Los filamentos de la flor se asociaron con la corona de espinas, los tres estigmas con los clavos de la cruz y los cinco estambres con las llagas. En la galería encontrarás una imagen en la que se puede apreciar muy bien.

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