Rojo sangre y extremadamente deliciosa
Por qué no todas las naranjas sanguinas son rojo sangre Estuvimos en Sicilia y nos encontramos con Danilo, de AranceBio en un campo, donde la cosecha de naranjas sanguinas está en su punto álgido. No solo se ven las naranjas maduras colgando de los árboles, también se pueden oler. El cielo es azul, los árboles y la hierba son verdes, y las naranjas cuelgan como pequeñas linternas en los árboles. Hace sol, pero hace bastante fresco: también en Sicilia es invierno. Es justo el momento adecuado para que maduren las naranjas sanguinas. Solo con la combinación de días cálidos y noches frías se puede formar antocianina, el pigmento que tiñe de rojo la pulpa. Así que, si las noches son demasiado cálidas, el pigmento no se forma y tu naranja sanguina quizá sea más naranja que rojo sangre, pero, por supuesto, igual de deliciosa. Danilo cultiva dos variedades distintas: Moro, algo más ácida y con una pulpa de rojo intenso (¡si hace suficiente frío!), y Tarocco, algo más dulce y muy suave. Es un poco como la infancia, cuando abres un huevo sorpresa: por fuera no puedes saber si la fruta será roja o más bien naranja. Ante periodos de sequía cada vez más frecuentes, Danilo apuesta por una cobertura permanente del suelo. Esta alfombra natural protege el terreno y actúa como reserva de agua, almacenando un recurso valioso en épocas secas; así, la naturaleza se mantiene resiliente. También preguntamos, claro, qué deberíamos comer cuando estemos en Sicilia, y Danilo nos recomendó dos platos: la tradicional Pasta con le Sarde (¡¿cómo no?!) y las bolas de arroz fritas, llamadas Arancini.