
Publicado Marzo 2026
La rentabilidad de regenerar el suelo
Lee el informe completo aquí
Durante años, la conversación sobre agricultura regenerativa se ha centrado en biología, clima y biodiversidad. Pero hay una pregunta que decide si una explotación puede sostenerse en el tiempo: ¿cuadran los números? Nuestro nuevo informe, Wealth beneath our feet, pone cifras —con datos públicos y estudios revisados por pares— al impacto económico de pasar de un suelo degradado a un suelo vivo.
El problema no es producir: es ganar (y cada vez es más difícil)
Europa sigue produciendo mucho, pero la rentabilidad se estrecha. En 2022, el valor de la producción agrícola de la UE alcanzó un récord impulsado sobre todo por el alza de precios, en un contexto de costes disparados de energía, fertilizantes y piensos. En los años siguientes, la presión aumentó: cayeron la productividad por trabajador y el ingreso agrícola real. Y a esto se suma un reparto desigual en la cadena alimentaria: al agricultor le llega solo entre el 8% y el 25% del precio final, una proporción que además tiende a reducirse.
El resultado es un sector atrapado: producir más no siempre significa ganar más. De hecho, en 2024 se produjo algo más de volumen, pero el valor total cayó porque los precios bajaron.
Figura 1. En gran parte de las cadenas alimentarias europeas, la porción del precio final que llega al agricultores es pequeña —entre el 8% y el 25%— y ha ido reduciéndose con el tiempo. El retail concentra con frecuencia entre el 40% y el 60% del valor. (OECD & FAO, 2023; Heinrich Böll Stiftung, 2025).
Suelo degradado: la factura invisible
Bajo esta presión económica hay un “balance” que casi nunca entra en la contabilidad: el suelo. Entre el 60% y el 70% de los suelos de la UE no están sanos, y más del 80% de los suelos agrícolas presentan al menos una degradación importante (erosión, compactación, pérdida de carbono o contaminación). En zonas mediterráneas, muchos suelos han caído por debajo del 1% de carbono orgánico, muy lejos del rango deseable para mantener estructura, infiltración de agua y fertilidad.
En términos simples: un suelo degradado se comporta como un activo que se deprecia. Produce menos, exige más correcciones (fertilizantes, riego, maquinaria) y aumenta el riesgo en años difíciles.
Lo regenerativo como decisión económica: el ROI (Retorno sobre la Inversión) mínimo
El informe propone un marco deliberadamente prudente y calcula la rentabilidad sin contar ayudas de la PAC, pagos por carbono ni primas comerciales. Solo mide lo que ocurre dentro de la explotación:
- Ahorro directo en insumos: aprox. €190/ha/año (menos fertilizantes sintéticos y menos pesticidas).
- Más resiliencia = menos pérdidas: aprox. €360/ha/año al reducir la variabilidad del rendimiento cuando el suelo se comporta como un suelo de alta calidad.
- Con un coste de transición conservador de €2.000/ha, el ROI mínimo estimado es de ~27,5% anual, con recuperación de la inversión en ~3,6 años.
El informe explica también el balance oculto que aún no se está monetizando bien —agua, carbono, biodiversidad y revalorización del suelo como activo—, pero que ya empieza a influir en mercados, financiación y modelos de trazabilidad.
Si quieres entender por qué regenerar no es un lujo ecológico, sino una de las pocas palancas reales para recuperar margen, estabilidad y autonomía en el campo europeo, te invitamos a leer el informe completo.
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Written by Fran Aparicio
Fran is an Impact & Sustainability Analyst at CrowdFarming and a Biology graduate from Universidad Autónoma de Madrid, where he specialized in plant physiology and bioinformatics. Since then, he has focused on finding innovative ways to improve sustainable agriculture, making it more accessible to everyone while reducing its environmental impact.




