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Noticias del campo

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Publicado Marzo 2026

El invernadero del futuro: autosuficiencia y soberanía alimentaria

El invernadero del futuro es un diseño innovador construido con materiales reciclados que interactúa con los fenómenos naturales del planeta para crear el entorno ideal para el crecimiento de una huerta familiar.

Las tecnologías y los conceptos que han inspirado el diseño fueron probados por más de 40 años de investigación y muchos de los principios básicos de construcción siguen el desarrollo en las  casas de Earthships de Michael Reynolds, así como de los invernaderos solares pasivos.

Para realizar el proyecto se tomaron en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El invernadero fue construido semi-enterrado para aprovechar las propiedades aislantes de la tierra.
  • Se utilizaron neumáticos para hacer las paredes, rellenándolos con tierra (siguiendo el estilo de construcción de los earthships) para crear un microclima dentro del mismo.
  • Colocaron las placas de policarbonato clásicas de invernadero mirando hacia el sur para aprovechar al máximo las horas de sol estando en el hemisferio norte.
  • Abastecieron al invernadero de agua mediante un sistema de recogida de aguas pluviales. El agua se almacena en barriles en el interior, permitiendo además regular la temperatura del mismo.
  • Reciclaron y recuperaron materiales para la construcción.
  • Pensaron en un plan 100% DIY (Do It Yourself) para que todos sean capaces de poder autoconstruirlo.
  • El diseño permite la autosuficiencia y disponer de alimentos saludables todo el año.
  • Crear un espacio de esparcimiento y ocio para conectarse con la naturaleza.

De esta manera, la combinación de varios sistemas emergentes como: permacultura, energía solar pasiva, edificios vivos, earthships, agricultura biointensiva, entre otros, se presenta como una nueva forma de relacionarse con la naturaleza y los recursos naturales. Son movimientos que pretenden mejorar nuestra calidad  de vida denunciado que nuestra actual huella ecológica es insostenible con los límites físicos impuestos por nuestro finito planeta.

La seguridad alimentaria se está convirtiendo en una asunto crítico en todo el mundo. La sequía, la inestabilidad económica, el clima errático, los pesticidas, la contaminación y la desertificación son una amenaza real. Nuestra alimentación basada en gran medida en la agricultura corporativa y los mega supermercados forma parte de un sistema de consumo y de producción que no es racional ni sostenible (recordemos además que 1/3 de los alimentos que se producen a nivel mundial terminan siendo desperdiciados).

Por lo tanto, el invernadero del futuro es una alternativa eficaz y concreta a muchos de los problemas que afrontamos actualmente. Su creador, Francis Gendron, tuvo la idea luego de un curso de certificación en la Academia Earthship:

Empecé a pensar en todas las consecuencias que esto podría tener: ayudar a la gente a ser más flexible, autónoma y respetuosa con el medio ambiente. Recordé haber leído que el mayor consumo de energía en los países más fríos es debido a la importación de alimentos y, obviamente, de la calefacción doméstica. Nuestra comida viaja miles de kilómetros antes de encontrarse con nuestras bocas. Es genial tener acceso a los productos exóticos, pero en el caso de una crisis tecnológica o económica, una guerra, un desastre natural o cualquier otra cosa que se propague rápidamente a través de las fronteras es posible que no podamos tener acceso ¡a ninguno!

Según Francis Gendron “el proyecto del invernadero del futuro es un gran avance para el movimiento SAFE (Autonomía sostenible / Abundancia para todos), ya que sintetiza muchas de las mejores tecnologías sostenibles, resistentes y pasivas. Permite que cualquiera pueda comprenderlo y aplicarlo en sus propias vidas, y también anima a la gente a seguir innovando para que, juntos, podamos ser ¡un semilla para el cambio! Transformar la basura del pasado en la belleza y abundancia del futuro no es fácil, pero ¿qué otra cosa es más importante y mejor para hacer?”

La agricultura a pequeña escala: una solución de futuro

La lógica nos dice —y no lo decimos nosotros, sino el World Economic Forum— que otro sistema de producción es posible y, sin duda, necesario. Para que 2030 sea un sinónimo de «futuro para todos» necesitamos comer más sano y de forma más sostenible, reduciendo la agricultura y la ganadería de gran escala para sustituirla por granjas —grandes y pequeñas— que produzcan una amplia gama de productos diferentes y que necesiten de mano de obra, todo ello para crear una economía más local y, en definitiva, redonda. La revolución ya ha empezado y parece que el mundo se mueve, muy lentamente, hacia ese 2030 con un comercio local potente, comida orgánica, artesanal y real, con dietas basadas en frutas y verduras y con menos frituras y productos azucarados. La carne volverá a ser lo que era para nuestros padres y abuelos, un capricho a darse de vez en cuando y no un producto del que abusar.

¿Qué te parece esta iniciativa?
¿Te gustaría cultivar tu propios alimentos?

Artículo escrito por Diseño Social / En Facebook

Written by ¡La Colmena Que Dice Sí!

¡La Colmena Que Dice Sí!

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El «alemán loco» 40 años después

Si acompañas a Friedrich por su finca cerca de Gibraleón, escucharás sobre todo una cosa: un estruendoso concierto de cantos de pájaros. Pero tras este idilio se esconde una decisión radical contra lo convencional tomada hace tiempo. Hoy cuenta con la certificación Demeter desde 1994 y demuestra que su «locura» es la única respuesta lógica a la crisis de nuestros suelos.Hace 40 años, Friedrich se enamoró de la Finca Jelanisol-Montebello durante una visita a España. En aquel entonces, trabajaba como intermediario de frutas y verduras de producción convencional. Ocurrieron dos cosas que le hicieron reflexionar: Una amiga le regaló un libro sobre permacultura de Bill Mollison que le sirvió de inspiración. Estaba de visita en un campo en Italia y buscaba desesperadamente lombrices en el suelo. Cuando el agricultor le confirmó que no había «porque no hacían falta», Friedrich empezó a reflexionar. Una visión holística: todo está conectadoPara Friedrich, la agricultura no es un proceso aislado, sino parte de un todo. Mantiene una visión muy holística y filosófica del mundo en la que todo —desde el microbioma del suelo hasta el consumidor— está conectado. Para él, su finca no es un simple lugar de producción, sino un organismo vivo en el que el ser humano y la naturaleza coexisten en armonía. Cree que solo puede surgir una sociedad pacífica si producimos en sintonía con la naturaleza. Si lo hacemos bien, hay suficiente para todos; solo no debemos destruir las bases.Uno de los motores más fuertes del trabajo de Friedrich es una profunda preocupación por el estado de nuestra alimentación moderna. Cuenta que muchos de los alimentos que consumimos hoy están «vacíos». Se refiere a productos de la agricultura convencional que, debido a los pesticidas y al largo almacenamiento, ya no poseen ningún valor nutricional significativo. Sigue el principio de «suelo sano = persona sana». Solo un suelo vivo y regenerado puede producir frutos que realmente nutran el cuerpo.Una de las primeras cosas que hizo Friedrich fue crear un gran estanque, no para el riego de la finca, sino única y exclusivamente para los pájaros, ranas, patos y peces. Cuando llueve con fuerza, el agua drena por ahí. Ellos mismos fabrican el abono orgánico mediante microorganismos y suministran minerales a los árboles de forma continua a través del riego por goteo.

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Salvar al níspero de la extinción

Hablamos de un cultivo tradicional que cada vez cuenta con menos adeptos y apoyos; la zona ha pasado de producir 20 millones de kilos en sus mejores años a apenas 7 millones recientemente, y la gran mayoría de parcelas vecinas directamente se están abandonando o transformando en aguacates.Hace poco más de un año, la familia del agricultor Juan Ripoll de finca Camp d’Altea, estaba a punto de abandonar. De manera fortuita, nuestros caminos se cruzaron y, encontrar un modelo que por fin daba sentido y valor a su trabajo, les devolvió de golpe la ilusión de vivir en el campo y a través de él.Paseando por la finca, pudimos charlar, revisar el efecto del viento, el cuajado, el comportamiento de las diferentes variedades y la evolución de las nuevas plantaciones. Lo bonito fue comprobar que los frutos no eran los únicos que estaban cogiendo fuerza; ellos mismos nos recibieron con una energía renovada.Esta familia lleva practicando la agricultura regenerativa toda su vida de forma intuitiva y natural (a día de hoy ya cuentan con su certificación ecológica) y mantienen la firme convicción de que trabajar a favor de la naturaleza y priorizar la salud y el sabor auténtico tiene hoy más sentido que nunca.Injertos de membrillo y balsas de decantación: cómo cultivar nísperos en suelos de yeso y salTodo esto tiene un mérito enorme. Empezando por la exigencia del níspero, ya que requiere una dedicación absoluta y mucha mano de obra: exige una poda constante y cuidadosa para que entre la luz, implica horas a pie de árbol haciendo un minucioso aclareo manual tanto de flor como de fruto, y pide una recolección tremendamente delicada para evitar heridas o marcas en la piel.A esto hay que sumarle que tienen los elementos agronómicos y climáticos bastante en contra. Están en una zona de sequía extrema (en Altea ni siquiera ha llovido durante los temporales que han inundado recientemente el resto de España) y asentados sobre un suelo de yeso muy complejo, marcado por la roca y la sal. Ante esta falta de lluvia, se ven obligados a regar con agua de depuradora, la cual llega con una salinidad altísima, muy por encima de lo que el árbol puede soportar de forma natural.Ver cómo se adaptan o solucionan esto a pie de campo a través de la observación y la experimentación es realmente didáctico. Por ejemplo: riegan desde la capa superior de una gran balsa de decantación para esquivar los sedimentos y mitigar la salinidad; injertaron algunos de los nísperos sobre pies de membrillo (que toleran mucho mejor estas sales actuando como filtro natural); y realizan aportes constantes de estiércol y restos de poda triturados. El resultado salta a la vista: han conseguido dar vida al suelo, albergando una bonita y necesaria flora y fauna auxiliar y reteniendo mucho mejor la humedad.Agricultura regenerativa frente a la precariedad del sistemaEn todo este manejo, los animales son sus grandes aliados. Tienen un rebaño de oveja Guirra (una raza autóctona oficialmente en peligro de extinción, lo que aporta un valor ecológico brutal a la finca) pastando libremente por las parcelas. Ellas hacen de desbrozadoras naturales y fertilizan la tierra de forma constante, excepto cuando el fruto asoma, que toca sacarlas de las parcelas para que no se cobren el trabajo en especie.Sin embargo, mantener este ecosistema vivo hoy en día supone un sacrificio y un coste logístico muy elevado. El tejido rural de su comarca está desapareciendo: apenas queda una quesería, ya no hay agricultores con cuadras para ayudar a gestionar el estiércol, y el matadero municipal cerró hace años, obligándoles a hacer más de 100 kilómetros para encontrar el más cercano.Para más inri, la realidad externa casi se los lleva por delante. Por un lado, su colchón económico tradicional, que era la almendra, se esfumó de un soplo cuando la plaga de la Xylella les obligó a arrancar todos sus árboles de raíz. El golpe definitivo llegó de la mano del sistema: llevaban años entregando su fruta a la cooperativa local, soportando precios abusivos y unas exigencias estéticas irreales, hasta que una gestión deficiente y corrupta hizo quebrar la entidad. Se encontraron de la noche a la mañana con la cosecha entregada, sin cobrar y una situación financiera crítica.Tras años de precios abusivos y una gestión que les dio la espalda, encontrar en CrowdFarming un modelo vuelva a darle sentido y valor real a su trabajo les ha devuelto la ilusión por vivir en el campo y a través de él. 

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La ciencia detrás de la dulzura

Tenemos a Antonio de «Sicilian Passion» en Sicilia. En una región tradicionalmente conocida por sus cítricos, Antonio decidió tomar un camino diferente hace varios años: cultiva fruta de la pasión (¡e incluso papayas!). Una parte crucial de nuestra colaboración consiste en determinar con precisión el momento de la cosecha. Nuestros equipos miden el contenido de azúcar directamente en el campo. Con un refractómetro, se determina el valor Brix para garantizar que la fruta haya alcanzado la madurez fisiológica necesaria y haya desarrollado todo su perfil aromático. La cosecha solo comienza una vez alcanzados estos umbrales. En el vídeo a continuación, pueden ver a nuestro compañero Angelo tomando estas mediciones. Es muy divertido, porque literalmente estás mirando hacia el futuro. Características de maduración y etimologíaUn rasgo de calidad importante de la maracuyá es el estado de su cáscara. A diferencia de muchas variedades de fruta, aquí se aplica lo siguiente: cuanto más pronunciadas sean las arrugas de la fruta, mayor será el contenido de azúcar. Debido a la ligera evaporación durante el proceso de maduración, el azúcar de la fruta se concentra en el interior, mientras que la acidez disminuye sutilmente. Hay dos cosechas al año: una en los meses de invierno y otra en los de verano. Especialmente en verano, los frutos están más «arrugados», ya que el líquido se evapora más rápido por el calor. ¿Sabías que el nombre de “fruta de la pasión” deriva de la iconografía cristiana? Los misioneros españoles del siglo XVI interpretaron la compleja estructura de la flor como símbolos de la Pasión de Cristo. Los filamentos de la flor se asociaron con la corona de espinas, los tres estigmas con los clavos de la cruz y los cinco estambres con las llagas. En la galería encontrarás una imagen en la que se puede apreciar muy bien.

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