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Publicado Marzo 2026

Comó contribuyen los fenómenos meteorológicos a la escasez de alimentos

La comunidad científica está de acuerdo en que la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos está aumentando. Según el último informe del IPCC, el cambio climático provocado por el hombre ya está repercutiendo de manera extrema en muchos fenómenos meteorológicos y climáticos en todas las regiones del mundo. 

Las inundaciones de 2021 en Alemania, la ola de calor extremo en el Reino Unido y España en 2022 y los largos periodos de sequía que venimos sufriendo en Europa en los últimos años podrían tener efectos especialmente perjudiciales en el rendimiento de los cultivos. Esto genera una escasez generalizada, y esta reducción de la producción provoca un desequilibrio económico para agricultores y consumidores, además de socavar la seguridad alimentaria de todos nosotros.



El impacto de los fenómenos meteorológicos


Aunque en general se considera que Europa es una región con un suministro de alimentos estable y diversificado, no es inmune a los efectos de fenómenos meteorológicos extremos. He aquí algunos ejemplos de estos fenómenos que pueden tener un impacto directo en la producción agrícola, con la reducción (o incluso la pérdida total) de las cosechas o la interrupción de la planificación de los cultivos. 

  • Sequías: Los periodos prolongados de sequía pueden tener graves consecuencias para la agricultura. La falta de lluvia reduce la humedad del suelo, dificultando el crecimiento de los cultivos y afectando a su rendimiento. Las sequías también pueden significar menos agua disponible para el riego y para reponer las reservas de agua a lo largo del año. El resultado suele ser un menor rendimiento de la producción y un final prematuro de la temporada de cosecha. 


  • Inundaciones: Las precipitaciones excesivas y las inundaciones también pueden perturbar las actividades agrícolas. En la cuenca mediterránea española, las precipitaciones son cada vez más concentradas, lo que provoca largos periodos sin lluvia y la caída de muchos litros por metro cuadrado en pocas horas, causando inundaciones, a veces acompañadas de granizo, que destruyen los cultivos. El agua no tiene tiempo de infiltrarse y corre por la superficie del suelo. Las inundaciones también pueden dañar los cultivos, arrastrando la capa superficial del suelo y dejando los campos inaccesibles para la siembra o la cosecha. Los suelos anegados pueden provocar la putrefacción de las raíces y otras enfermedades de las plantas, reduciendo aún más el rendimiento de los cultivos. En algunos casos, las inundaciones pueden destruir cosechas enteras, provocando importantes pérdidas de alimentos.



  • Temperaturas extremas: El calor extremo o las olas de frío pueden tener efectos muy perjudiciales para los cultivos. Las olas de calor pueden provocar estrés hídrico en las plantas, afectando a su crecimiento y productividad. Las altas temperaturas también pueden interrumpir la polinización, reduciendo la fructificación de los cultivos. También pueden influir en la prevalencia y propagación de plagas y enfermedades, afectando a la salud de los cultivos y reduciendo el rendimiento. Por otro lado, las olas de frío repentinas pueden dañar o matar los cultivos que no están adaptados a las heladas, lo que puede provocar la pérdida de toda una cosecha.



Además, fenómenos como las heladas o las nubes de polvo también pueden afectar a los rendimientos. Por ejemplo, la nube de polvo del Sahara que llegó arrastrado por el viento a España en la primavera de 2022 afectó a la floración de muchos cultivos, ya que el barro creado dañó las flores e impidió el cuajado de los frutos. Este año, tras un largo periodo de sequía tanto en Italia como en España, nuestros agricultores de cerezas no tardaron en maldecir las lluvias torrenciales que lo siguieron: La intensidad de los aguaceros provocó importantes daños a la fruta y arruinó la cosecha, echando a perder muchos meses de duro trabajo. Los albaricoques sufrieron un destino similar, aunque por suerte no se arruinó toda la cosecha.

Cuando estos fenómenos meteorológicos se producen en fases críticas del crecimiento de los cultivos o afectan a varias regiones simultáneamente, pueden provocar una caída de la producción de alimentos, lo que puede causar escasez de alimentos en todo el continente. La gravedad y duración de esta escasez de alimentos depende de la magnitud e intensidad de los fenómenos meteorológicos, de las prácticas agrícolas aplicadas y de la disponibilidad de fuentes alternativas de alimentos en el mercado. 

Según Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea, ya se da por descontado que la agricultura sufrirá este año en el sur de Europa, con reducciones de los rendimientos incluso en caso de lluvias tardías.

Es importante señalar que hay otros factores que también pueden contribuir a la reducción de las cosechas a largo plazo, como el uso de métodos de cultivo intensivos, que pueden agotar el suelo, reducir la biodiversidad y aumentar el riesgo de epidemias de plagas y enfermedades. 



El impacto económico y en nuestra seguridad alimentaria 

Los factores mencionados no sólo socavan nuestra seguridad alimentaria, sino que pueden contribuir a la inestabilidad económica tanto de los agricultores como de los consumidores.

Inestabilidad financiera para los agricultores 

Los fenómenos meteorológicos extremos mencionados pueden causar daños importantes en los campos y cultivos, con la consiguiente pérdida de ingresos para los agricultores. Además de la pérdida de rendimiento o la posible destrucción de sus cosechas, ciertos fenómenos meteorológicos, como las inundaciones, pueden destruir las infraestructuras agrícolas, lo que a largo plazo se traduce en considerables pérdidas financieras.

Otro factor a tener en cuenta en la actualidad sería el aumento de los costes de producción y el encarecimiento de los materiales no agrícolas, como los costes energéticos, que amplifican aún más las dificultades que pueden encontrar los agricultores para mantener sus actividades.

Volatilidad del mercado 


Los fenómenos meteorológicos pueden generar la volatilidad del mercado debido a su impacto en los productos agrícolas y pueden provocar una importante escasez. Las malas cosechas y la reducción de la producción pueden disparar los precios de los alimentos esenciales. El aumento de la volatilidad de los precios de los alimentos puede tener efectos en cascada sobre la economía, afectando a las tasas de inflación, el gasto de los consumidores y la estabilidad económica general. Por ejemplo, una sequía prolongada puede reducir el rendimiento de las cosechas, con la consiguiente disminución de la oferta en el mercado. Como resultado, los precios de los productos agrícolas pueden subir debido a la escasez y al aumento de la demanda.

En la cadena alimentaria convencional, los agricultores a menudo tienen que adaptarse a la demanda del mercado y a la distribución masiva. Como hemos visto anteriormente, ciertos fenómenos meteorológicos pueden alterar la planificación inicial de una cosecha determinada. Si la gran distribución no recibe los productos deseados en el momento previsto, esto puede repercutir considerablemente en el coste de compra de estos productos.

La seguridad alimentaria, en peligro 

La reducción de las cosechas puede tener un impacto significativo en nuestra seguridad alimentaria mundial. 

Con los precios de la energía y los alimentos alcanzando niveles sin precedentes en todo el mundo, especialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania, la inflación de los precios de los alimentos es alta en muchos países. En 2023, por ejemplo, los supermercados británicos se vieron obligados a racionar las compras de sus clientes de ciertas frutas y verduras, en parte debido a la escasez persistente, como manzanas, tomates y pimientos. Como consecuencia, están experimentando dificultades en la cadena alimentaria.

Aunque sabemos que los fenómenos asociados al cambio climático siempre han existido, su frecuencia ha aumentado. La tendencia apunta a un aumento de la frecuencia de los fenómenos extremos y a una reducción de la resiliencia del ecosistema agrícola. Las anomalías climáticas nos hacen cada vez más vulnerables, con cosechas cada vez más imprevisibles, lo que pone en peligro la seguridad alimentaria de millones de personas. Según el PMA de Naciones Unidas, más de 345 millones de personas en todo el mundo se enfrentarán a niveles de crisis de inseguridad alimentaria en 2023, lo que supone un aumento de casi 200 millones desde principios de 2020.

Además, la subida generalizada de los precios también ha afectado a la industria agroquímica, provocando un aumento de los precios de los fertilizantes y un menor rendimiento de los cultivos convencionales. El Programa Mundial de Alimentos, por ejemplo, advertía ya en 2021 de que «los elevados precios de los fertilizantes podrían convertir la actual crisis de asequibilidad de los alimentos en una crisis de disponibilidad de los mismos, con lo que se prevé una menor producción de maíz, arroz, soja y trigo».

En resumen, los fenómenos meteorológicos tienen importantes repercusiones en el rendimiento de los cultivos, los ingresos de los agricultores y los costes de producción, y perturban los mercados agrícolas. Sin embargo, existen soluciones para hacer frente a esta situación.

¿Cómo limitar el impacto de estos fenómenos?

Para limitar la escasez de alimentos y hacer frente a estos fenómenos meteorológicos, es esencial aplicar prácticas agrícolas sostenibles, apoyar a nuestros agricultores y crear una cadena de distribución de alimentos más eficiente.

Promover prácticas agrícolas sostenibles

Es esencial luchar por la resiliencia de nuestros sistemas alimentarios e invertir en métodos de producción agrícola más resistentes al cambio climático. Para lograrlo, se pueden llevar a cabo una serie de acciones concretas en el campo:

  • Fomentar la agricultura ecológica:
  • Yendo aún más lejos, fomentando la agricultura regenerativa
  • Utilizar fuentes de energía renovables
  • Cambiar a cultivos y variedades más adecuadas: La introducción de cultivos o variedades más adecuados, teniendo en cuenta, por ejemplo, sus necesidades hídricas, contribuye a reducir el impacto negativo del cambio climático en los sistemas agrarios, al tiempo que garantiza una producción agrícola estable.


Es importante señalar que, aunque los fenómenos meteorológicos contribuyen en gran medida a la escasez de alimentos, otros factores como la dinámica del mercado, las condiciones económicas y los factores políticos también pueden desempeñar un papel importante en la disponibilidad y el acceso a los alimentos. La guerra en Ucrania, por ejemplo, provocó un aumento de los precios de los piensos, ya que Ucrania es un importante proveedor de cereales, pero también provocó una escasez temporal de mostaza en los estantes de los supermercados franceses, ya que al parecer los fabricantes franceses de mostaza estaban utilizando semillas de mostaza ucranianas en su producción. La pandemia también tuvo un enorme impacto en las cadenas de suministro de todo el mundo. Son factores difíciles de predecir y aún más difíciles de prevenir.

El reto actual, dadas las previsiones pesimistas emitidas por varias fuentes científicas y el inestable contexto geopolítico, es limitar al máximo los daños causados por estos fenómenos meteorológicos extremos para proteger a los agricultores y la seguridad alimentaria de la población. Para lograrlo, debemos centrarnos en prácticas agrícolas más sostenibles y en una cadena alimentaria más justa y eficiente.




Fuentes:

  • IPCC – Climate Change 2023
  • Organisation Météorologique Mondiale 2022- Changement climatique et phénomènes extrêmes
  • Copernicus EU 2023 – Europe’s eyes on earth 
  • Copernicus 2022 – record temperatures in Europe and across the world
  • FAO 2006 – Changing Policy Concepts of Food Security  
  • World Food Program 2023 – Ambassador Cindy McCain takes the helm at WFP at critical moment for global food security
  • World Food Program 2023 – A global food crisis

Written by Giovanna Rodrigues

Giovanna Rodrigues

Giovanna es experta en comunicación. La alimentación, la agricultura y la sostenibilidad son sus áreas de interés y competencia. También es una apasionada de la música y le encanta debatir sobre cómo encontrar soluciones sostenibles para el futuro, mientras se toma una copa de vino (de Burdeos, a ser posible).

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El vasto mundo de las variedades de cítricos y sus nutrientes

Los cítricos incluyen todas aquellas especies de fruta que pertenecen al género Citrus, con su característico sabor dulce y ácido y sus excepcionales propiedades nutricionales. Estos frutos carnosos se cultivan predominantemente en regiones subtropicales y tropicales, aunque se adaptan y crecen en casi todas las regiones del mundo dentro de la franja de los 40° de latitud – en Europa esto sería España, Italia y Grecia. Esta amplia distribución y adaptabilidad los ha convertido en una de las categorías de fruta con mayor producción y comercialización a nivel global.La “Odisea” de los cítricosLa historia de los cítricos abarca muchas culturas y épocas. Según el mito griego, los jardines de las Hespérides estaban poblados por manzanas de oro: hoy sabemos que en realidad se referían a naranjas. En la antigua China, desde el año 2200 a.C., eran símbolos de prosperidad. En la Ruta de la Seda, su valor radicaba en prevenir el escorbuto. El género Citrus incluye no solo naranjas, sino también mandarinas, limones, limas, pomelos y otras variedades menos conocidas. Todas comparten su origen, ubicado en el sudeste asiático, específicamente en la región del Himalaya. Su domesticación generó una compleja red genética que impulsó su expansión. Se cree que las limas y las naranjas amargas se originaron en el este y el norte de la India respectivamente, mientras que los limones podrían ser un híbrido entre el cidro y la mandarina. Las naranjas dulces posiblemente se originaron en el sureste de China y fueron llevadas a Europa por los romanos. Las mandarinas viajaron a Japón a lo largo del río Yangtsé, y los pomelos se establecieron rápidamente en la península malaya. Aunque rastrear su recorrido es complicado, la genómica y la biogeografía aportan algunas respuestas, además de una buena lección de historia. Un tesoro nutricional Además de azúcares como la glucosa y la fructosa, los cítricos son nuestra principal fuente de vitamina C, especialmente durante el invierno. Estos valores suelen ser más altos en las naranjas que en las mandarinas, y significativamente más altos en el caso de la fruta de producción ecológica, pudiendo ser entre un 15 y un 30% superiores según la variedad. También es importante saber que el zumo de naranja contiene solo el 25% de la vitamina C presente en la fruta. Sin embargo, la vitamina C no es la única joya nutricional de los cítricos. Estas frutas también son una excelente fuente de carotenoides, xantofilas o flavonoides que no solo dan a los cítricos su característico color naranja o incluso rojo en el caso de las naranjas sanguinas, sino que también actúan como potentes antioxidantes y precursores de la vitamina A. Otros nutrientes presentes en los cítricos incluyen ácido fólico, potasio, calcio y magnesio, esenciales para la salud cardiovascular y ósea y la función muscular. Además, cada especie de cítrico tiene sus propias particularidades nutricionales que la diferencian del resto: por ejemplo, las limas y los limones son especialmente ricos en ácido cítrico y vitamina C, mientras que los pomelos aportan una buena cantidad de vitamina A. Las interminables especies y variedades de cítricos La popularidad de las variedades modernas, que ofrecen mayor rentabilidad, están mejor adaptadas a las demandas del mercado y a las condiciones ambientales y son más resistentes a enfermedades y plagas, acaba desplazando a las variedades tradicionales e indígenas. Entre las principales especies y variedades de cítricos disponibles actualmente en el mercado, podemos destacar las siguientes: Naranjas (Citrus sinensis)Navelina: Esta variedad es una de las primeras Navel en madurar en la temporada, generalmente disponible a partir de noviembre. Las Navelinas se reconocen por su pequeño “ombligo” (o “bellybutton”) y son conocidas por su dulzor, baja acidez y jugosidad. Suelen estar listas para comer entre diciembre y enero. Navel de Foyos: Son jugosas y tienen un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tienen el “ombligo” característico de las naranjas Navel. La temporada de recolección de la Navel de Foyos suele comenzar en noviembre y durar hasta enero. Fukumoto: También es una variedad Navel temprana, conocida por su tamaño pequeño a mediano y su color naranja brillante. Tiene un sabor predominantemente dulce y una textura jugosa, con una piel fina que facilita pelarla. La temporada de cosecha de Fukumoto suele ser de octubre a diciembre. Navel Powell: Se distingue por su gran tamaño y un sabor ligeramente más dulce. Su piel es algo más gruesa que la de otras variedades Navel, lo que ayuda a prolongar su vida útil. La temporada de recolección de la Navel Powell suele ser de febrero a abril. Washington Navel: Quizá la variedad de naranja Navel más conocida y cultivada. Se caracteriza por su gran tamaño, jugosidad y dulzor y acidez equilibrados. Su piel es gruesa y fácil de pelar, y tiene un “ombligo” prominente. Su temporada de recolección comienza en noviembre y puede extenderse hasta marzo. Navel Lane Late: Una variedad tardía de naranjas Navel, la Navel Late se cosecha desde la primavera hasta principios del verano. Estas naranjas son grandes, jugosas y tienen un sabor equilibrado, ligeramente más dulce que las Navel. Son ideales para comer frescas y mantienen su calidad durante más tiempo. Su temporada es entre marzo y abril. Salustiana: Conocida por su alto contenido de zumo y su sabor dulce, la Salustiana tiene una piel fina y es fácil de pelar. Esta variedad es menos ácida que otras naranjas y tiene una temporada de recolección de mediados de invierno a primavera, aproximadamente de enero a marzo. Valencia Midnight: Una variante de la naranja Valencia, la Valencia Midnight madura más tarde en la temporada y ofrece un zumo rico y dulce, ideal para la producción de zumo de naranja. Su temporada de recolección va de abril a mayo. Valencia Late: Otra variedad tardía de la conocida naranja Valencia, destaca por su gran tamaño. Su temporada de recolección va de abril a julio, lo que la convierte en una de las últimas naranjas disponibles en el mercado cada temporada. Tarocco: Una de las variedades más populares de naranjas sanguinas. La Tarocco se valora por su distintiva pulpa rojiza y su perfil de sabor dulce con notas de bayas. Es rica en antioxidantes, especialmente antocianinas, que le dan su color rojo. Su temporada de recolección es de enero a mayo. Moro: Otra destacada variedad de naranja sanguina, famosa por su intenso color rojo tanto en la pulpa como en la piel, es muy valorada en la cocina gourmet. Su sabor es similar al de la Tarocco, con un ligero toque de acidez. Esta variedad es conocida por su alto contenido de antocianinas, los pigmentos que le dan su color característico y antioxidantes. La temporada de recolección de la Moro abarca los meses de enero y febrero de cada año. Mandarinas (Citrus reticulata)Gold Nugget: La mandarina Gold Nugget, llamada así por su piel rugosa – que le da ese aspecto imperfecto que tanto nos gusta – y su color dorado, es una variedad apreciada por su dulzor y jugosidad, con un toque de acidez. La piel de la Gold Nugget es un poco gruesa, pero aun así es fácil de pelar. Su temporada de recolección es tardía, normalmente comienza en marzo y puede durar hasta finales de mayo. Satsuma: Originaria de Japón, la mandarina Satsuma es una variedad sin semillas, muy dulce y jugosa, con un nivel de acidez más alto que otras mandarinas y clementinas. Su piel verdosa es ligeramente más gruesa pero fácil de pelar. La temporada de recolección de la Satsuma es temprana, comienza en otoño (aproximadamente de octubre a diciembre) y es una de las primeras frutas cítricas en llegar al mercado cada año. Tango: La mandarina Tango es una variedad muy popular y de alta calidad procedente de California. Es una mandarina sin semillas con un sabor excelente, que destaca por su dulzor intenso. La piel es fina y lisa, de un naranja brillante y fácil de pelar. Su temporada comienza en enero y dura hasta abril. Nardocot: Esta variedad, originaria de Marruecos, se caracteriza por su tamaño mediano y su piel fina, fácil de pelar. La Nadorcott tiene la ventaja de conservarse bien en el árbol, lo que permite alargar su temporada de recolección. También es resistente a la alternancia, lo que significa que produce una buena cosecha año tras año. Al igual que la variedad Tango, se cosecha entre enero y abril. Clemenvilla: También conocida como Nova, se caracteriza por su excelente calidad de zumo y facilidad de pelado. Las Clemenvilla son más grandes que las clementinas comunes y tienen una forma ligeramente alargada. Su temporada de recolección es de mediados de invierno a principios de primavera, aproximadamente de diciembre a marzo. Orogros: Es de tamaño medio/grande, con una piel que varía de amarillo a naranja. Su sabor es una mezcla equilibrada de dulzor y acidez. La piel es algo más gruesa que la de una mandarina normal, pero sigue siendo fácil de pelar. La temporada de recolección de la Orogros suele ser de enero a marzo. Tardivo di Ciaculli: Originaria de Sicilia, Italia, esta variedad tardía es conocida por su sabor excepcionalmente dulce y su aroma intenso. Tardivo di Ciaculli tiene una piel fina y una forma ligeramente aplanada, con una temporada de recolección más tardía que otras mandarinas, normalmente desde finales de febrero hasta abril. Ortanique: La variedad ortanique procede de Jamaica; su nombre indica “OR” (orange) naranja, “TAN” (tangerine) mandarina y “IQUE” (unique), lo que nos dice que es un híbrido entre mandarina y naranja. Son de tamaño mediano a grande, con una forma algo aplanada, y tienen un alto contenido de zumo de un intenso color naranja. Están en temporada entre febrero y marzo. Orri: La mandarina Orri es una variedad relativamente nueva y de muy alta calidad originaria de Israel. Se distingue por su sabor excepcionalmente dulce y su bajo nivel de acidez, lo que la convierte en una de las variedades más apetecibles del mercado. La Orri tiene una piel fina y brillante, es fácil de pelar y contiene pocas o ninguna semilla. La temporada de recolección de la Orri es en marzo. Clementinas (Citrus x clementina)Las clementinas, a menudo consideradas un tipo de mandarina, tienden a ser algo más dulces, de piel más fina y un poco más pequeñas que las mandarinas. Clemenules: Estas clementinas tienen un marcado sabor dulce, lo que las hace especialmente apreciadas para el consumo directo. Su piel es fina y fácil de pelar. En cuanto al tamaño, tienden a ser más grandes que las clementinas comunes. La temporada de recolección de Clemenules dura desde noviembre hasta finales de diciembre. Clementina común: Esta variedad es la más tradicional y conocida de las clementinas. Se caracteriza por su tamaño pequeño a mediano, su piel naranja brillante y su facilidad de pelado. La clementina común tiene un equilibrio perfecto entre dulzor y acidez, y es ideal tanto para consumo en fresco como para zumo. Su temporada de recolección suele ir de noviembre a enero. Tangold: También conocida como Seedless Tango, es una variedad sin semillas desarrollada recientemente. Destaca por su intenso color naranja, tanto en la piel como en la pulpa. Su sabor es dulce, con una textura jugosa y firme. La piel es fácil de pelar y su tamaño es mediano. La temporada de recolección de Tangold suele ser de finales de invierno a principios de primavera, aproximadamente de febrero a abril. Caffin: Una variedad temprana, conocida por su pequeño tamaño y su forma ligeramente alargada, que ofrece un buen equilibrio entre dulzor y acidez. Su cosecha es temprana, comienza en octubre y se extiende hasta diciembre. Oronules: La clementina Oronules es de las primeras en comercializarse, ya que es una de las más tempranas en alcanzar su punto óptimo de consumo. Es pequeña, de un atractivo color naranja rojizo y poco ácida. Tiene una piel muy fina, lo que facilita pelarla. Su temporada va de octubre a finales de noviembre. Córcega o “Fine de Corse”: La clementina de Córcega, originaria de la isla de Córcega en Francia, es una variedad muy apreciada por su calidad excepcional. Se caracteriza por un sabor intensamente dulce. Tiene una piel fina y una buena cantidad de zumo. Las corsas son muy valoradas en los mercados europeos y su temporada de recolección y disponibilidad en el mercado suele empezar alrededor de noviembre y puede prolongarse hasta finales de diciembre. Limones (Citrus limon)Verna: Esta variedad de limón es típica de España, con un ciclo de producción tardío. Tiene un tamaño grande, una piel gruesa y es muy jugosa. Es menos ácida que otras variedades y se utiliza ampliamente para la producción de zumo. Se cosecha principalmente en primavera y verano, lo que significa que su disponibilidad es mayor entre los meses de abril y agosto. Fino o Primofiori: También conocido como limón común o mesero, es una de las principales variedades cultivadas en el mundo. Se caracteriza por su piel fina y su alto contenido de zumo, con un equilibrio perfecto entre acidez y dulzor. Generalmente se cosecha desde el otoño hasta principios de primavera, con máxima disponibilidad entre octubre y marzo. Femminello: Originario de Italia, es una de las variedades más valoradas y extendidas en la región mediterránea. Destaca por su alto contenido de aceite esencial en la cáscara, lo que lo hace ideal para la producción de limoncello y otros productos aromatizados. Este limón tiene un sabor clásicamente ácido, con una piel fina y una forma ligeramente alargada. Su temporada se extiende durante la mayor parte del año. Pomelo (Citrus paradisi)Rio Red: Originario de Texas, este pomelo es conocido por su sabor dulce y ligeramente ácido. La temporada de cosecha del Rio Red va desde finales de otoño hasta primavera, lo que lo convierte en uno de los pomelos más buscados durante este periodo. Star Ruby: El Star Ruby tiene la pulpa más roja de todas las variedades de pomelo. Es conocido por su jugosidad y dulzor, y tiene una menor cantidad de semillas. Su temporada de cosecha es similar a la de las variedades Ruby Red y Rio Red. Otras especies y variedades de cítricosLima (Citrus aurantiifolia) Conocidas por su sabor menos ácido y más floral, las limas son más pequeñas y verdes. Se utilizan a menudo en bebidas y cócteles, así como en recetas que requieren un toque cítrico suave. Por lo general, la mejor época del año para encontrar limas frescas sería aproximadamente de junio a septiembre. Mano de Buda (Citrus medica var. sarcodactylis) Este fruto es muy llamativo por su inusual forma de dedos. No tiene zumo ni pulpa, pero su piel es muy aromática y se utiliza principalmente para perfumar y como decoración en platos y bebidas. Suele estar disponible en otoño e invierno, de octubre a febrero. Yuzu (Citrus junos) Originario de Asia, el yuzu es muy aromático y menos ácido que los limones tradicionales. Su sabor es una mezcla compleja de limón, mandarina y pomelo. Se usa ampliamente en la cocina japonesa, tanto su zumo como su piel. Está principalmente en temporada entre el otoño y principios de invierno. Se cosecha desde finales de invierno hasta principios de verano, de febrero a junio. Caviar de limón o “Fingerlime” (Citrus australasica) Esta variedad australiana es conocida por sus pequeñas vesículas en el interior, que parecen caviar. Estas “perlas” estallan en la boca, liberando un sabor ácido y refrescante. Es un ingrediente popular en la alta cocina. Suele estar disponible durante los meses más cálidos del año, lo que podría ser desde la primavera hasta finales del verano, aproximadamente de abril a septiembre. Kumquat (Fortunella spp.) El kumquat es un fruto pequeño y ovalado que se come entero, incluida la piel, que es dulce, mientras que la pulpa es ácida. Es popular en mermeladas, compotas y como fruta confitada. Su temporada comienza en invierno y dura hasta principios de primavera, de noviembre o diciembre a marzo o abril. Lemonquat (Citrus × floridana) Un híbrido entre kumquat y limón, tiene el tamaño de un kumquat pero con la forma y el sabor característicos de un limón. Se puede comer entero y es ideal para mermeladas o postres. Su disponibilidad es similar a la del kumquat, principalmente en invierno y a comienzos de primavera, aproximadamente de noviembre a abril.

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Una vez más, una COP que decepciona

La COP30, celebrada del 10 al 22 de noviembre de 2025 en Belém (Brasil), debía marcar un punto de inflexión. Diez años después del Acuerdo de París y ante un planeta al borde del sobrecalentamiento, el objetivo era claro: pasar de las promesas a la aplicación. Pero una vez más, las expectativas chocaron con la realidad de un proceso diplomático casi paralizado.“Basta de hablar, es hora de actuar”, advirtió el presidente brasileño Lula al inaugurar el evento. Quince días y 30 COP después, ¿dónde estamos? Lo que ocurrióLas negociaciones se centraron en varios temas clave: la adaptación de los países vulnerables, la financiación climática y —muy esperado— un compromiso para abandonar los combustibles fósiles. El texto final, llamado “Mutirão” (palabra de origen tupi-guaraní que designa una comunidad que trabaja junta en una tarea común), recibió un amplio apoyo, aunque muy crítico.Pide “esfuerzos para triplicar la financiación para la adaptación de aquí a 2035”, pero sin cantidades concretas ni plazos vinculantes. Tampoco establece una hoja de ruta obligatoria para la eliminación del carbón, el petróleo y el gas por falta de consenso. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, lo resumió con dureza: “Este texto no está a la altura de la ambición necesaria en materia de mitigación”.En resumen, la COP30 no fracasó por completo. No invalidó los compromisos existentes, pero sí perdió la oportunidad de reforzarlos en un contexto de emergencia climática. Por qué nos quedamos con hambre de másTras treinta conferencias climáticas, parece que seguimos atrapados en el mismo ciclo: repetir los mismos procesos esperando cada vez un resultado distinto.Cada COP despliega grandes discursos y un programa ambicioso… para terminar con un texto negociado a última hora destinado a evitar un fracaso total y preservar el multilateralismo. Las decisiones importantes se aplazan, se diluyen o se vuelven no vinculantes.Para los agricultores, los pequeños productores y las comunidades que apuestan por un sistema alimentario justo, transparente y resiliente, esto plantea interrogantes. Las declaraciones de “hay que actuar” se repiten, pero ¿quién actúa realmente? ¿Quién impulsa cambios estructurales más allá de informes y debates televisivos? Una vez más, la forma (el discurso, la imagen, la puesta en escena) prevalece sobre el fondo (los compromisos firmes, los recursos, la implementación).Nuestro sector —la agricultura, la alimentación justa y los circuitos cortos— esperaba una señal más clara: una salida creíble de los combustibles fósiles y los insumos químicos para liberar recursos hacia la transición agroecológica; y el reconocimiento de que la biodiversidad y la salud del suelo no son opcionales, sino esenciales para un futuro resiliente.Pero la COP30 vuelve a demostrar que el modelo diplomático internacional sigue atrapado en compromisos, pequeños avances y márgenes difusos.  En conclusión: ¿debemos seguir creyendo en las COP?Sí, porque el marco sigue siendo importante y no existe una alternativa creíble al multilateralismo. Pero seamos realistas: desde hace años revivimos el mismo ciclo —ambiciones declaradas → negociaciones interminables → texto pulido pero poco vinculante → decisiones reales aplazadas—. Repetir lo mismo esperando un resultado diferente ya no es aceptable.Es hora de exigir objetivos vinculantes y verificables, así como una aplicación rápida de los compromisos sobre suelos, alimentación y biodiversidad. De lo contrario, seguiremos siendo espectadores de un teatro que viste de verde el inmovilismo.Mientras tanto, los territorios, los agricultores, las pequeñas explotaciones y los consumidores comprometidos ya están construyendo la alternativa. La verdadera pregunta ya no es qué hacer, sino con qué rapidez podemos hacerlo. ¿Seremos capaces de desplegar estas soluciones antes de que avancen los impactos climáticos? Esa es la carrera en la que estamos.

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