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Cultivo Tropical Europeo

“Tropiterranean” es la unión de dos palabras: Tropical + Mediterráneo. Es una característica que otorgamos a frutas tropicales que crecen en la costa mediterránea.

En Europa el consumidor suele asociar las frutas tropicales a exóticas zonas lejanas, pero no siempre es así. Hay un rincón del sur de Europa donde se da la climatología para cultivar frutas tropicales de forma natural como los mangos, aguacates, maracuyás y papayas. 

Las frutas tropicales importadas, aunque sean ecológicas, recorren muchos kilómetros en barco o avión hasta llegar a la mesa de un consumidor en Europa. Estas frutas son recolectadas semanas antes de su consumo y se transportan en cámaras frigoríficas, perdiendo calidad organoléptica y aumentando su huella de carbono.

Además, la normativa europea de Agricultura Ecológica ofrece un sello de calidad reconocido para el consumidor europeo y la venta directa permite a los agricultores de fruta Tropiterranean la recolección bajo demanda.

Pero hay otra cuestión importante en juego: el uso de los recursos hídricos para este tipo de cultivo. ¿Podemos realmente producir estos frutos de manera sostenible? Esta es la pregunta a la que intentamos responder en nuestro documental rodado en el sur de España, donde nos reunimos con especialistas en la materia y con nuestros agricultores.



Nuestro documental


Dos hombres entre hojas de aguacate



El agua es un recurso imprescindible en toda actividad agrícola. Las personas podemos influir en cómo se utiliza para que siga siendo un bien no escaso a lo largo de los años. Actualmente, el consumo de agua en el cultivo del aguacate y de los mangos está en el punto de mira.

Centros de investigación como “La Mayora” en Málaga están desarrollando proyectos de investigación relacionados con el uso eficiente del agua de riego en la agricultura, un recurso fundamental para el desarrollo socioeconómico del sur de Europa.


“El hecho de cultivar cultivos tropicales con regadío en el sur de España puede ser incluso beneficioso porque estamos fijando carbono y tenemos si no unos terrenos que no son productivos y si no los regamos prácticamente no hay fijación de carbono, si estamos cultivando de manera sostenible, estamos fijando carbono, estamos aumentando también la diversidad de fauna en las plantaciones y por tanto podemos ayudar a mitigar el cambio climático.


Iñaki Hormaza Urroz,
Profesor de Investigación de OPI – Fruticultura Subtropical y Mediterránea
 


La cantidad de agua necesaria para producir un kilo de aguacate en España es de 700 litros de media. Las mejoras técnicas en el riego de la última década, así como un cuidadoso control del crecimiento de las plantas, han podido llegar a reducir la cifra por debajo de los 400 litros por kilo de aguacate en algunas fincas.

Esta cantidad de agua puede parecer alta. Sin embargo, según la organización Water Footprint Network la cantidad necesaria para producir 1 kilo de aguacate en España es inferior a la de otras frutas. Por ejemplo, las manzanas necesitan 822 litros por kilogramo. Las nectarinas necesitan 910 litros por kilogramo y los cereales como el maíz pueden llegar hasta los 1222 litros por kilogramo, más del doble que la que necesitan los aguacates. 


En el sur de España, las necesidades hídricas de los aguacates están muy por debajo de la cifra promedio mundial que alcanza un valor de 1981 litros por kilogramo.

Ilustración de una manzana, un albaricoque y una espiga con una gota de agua



María es una joven agricultora de Málaga dedicada al cultivo del mango y el aguacate ecológico y es una de las impulsoras del movimiento Tropiterranean. Una de las principales preocupaciones de María para tener una producción de mangos viable es el agua.


“Aquí los meses en los que llueve son los meses en los que la planta no necesita el agua realmente, entonces decidimos que el agua de lluvia que acaba directamente en el mar poder aprovecharla antes de que llegue a él. Por ello hicimos un sistema de canalización.Tenemos unas guías de canalización por toda la finca que recolecta toda el agua y la redirige a una balsa. En las zonas más bajas se redirige el agua mediante un motor, después ese agua la vamos recolectando durante todo el otoño, el invierno y la primavera y es la que utilizamos para regar durante el verano.”

María Martínez Hijano – Finca los Pepones


Jose Antonio también es otro joven agricultor que combina sus estudios universitarios con la ayuda al negocio familiar. Esta nueva generación de agricultores utiliza el altavoz de las redes sociales para resolver las dudas del consumidor europeo.



“La Costa Tropical de Granada y alargando un poco más hacia la Axarquía es un microclima tropical que hay en Europa único que es el que permite el cultivo de tropicales y subtropicales que sólo podrían darse en Sudamérica, en algunos países asiáticos o en algunos países del centro África.”


José Antonio Fajardo – Hacienda Altos de Cantarriján


En este paraje del sur de España donde apenas unos kilómetros separan el mar de las montañas, algunos agricultores tienen agua en abundancia. Damián usa agua procedente del deshielo del parque nacional de Sierra Nevada para regar sus campos de la finca La Reala. Este agua se almacena en la presa de Rules y se distribuye a los agricultores para los riegos. Esta presa es nueva. Una infraestructura creada por el gobierno para fomentar el desarrollo de cultivos tropicales en la zona que sean viables económicamente y que generen empleo durante los meses de menos afluencia turística, la otra gran industria de la región.


Para concluir, Iñaki Hormaza Urroz nos recuerda: 


“Es de sumo interés que el consumidor europeo considere el producto producido en España como un producto local. Tenemos una huella de carbono por transporte mínima comparada con los frutos tropicales que pueden llegar de América o de África. El producto tropical producido en España está muy cerca al consumidor y nos  llega en pocas horas. Tenemos una menor huella de carbono y podemos recolectar la fruta en el estado óptimo de  maduración. Ha permitido la fijación de población rural. En Málaga y Granada hay gente viviendo en los pueblos gracias a la agricultura que le permite vivir en su lugar de origen sin necesidad de trasladarse a las grandes ciudades.



Las personas cada vez somos más conscientes del impacto que generan nuestros hábitos de consumo. Nuestras decisiones de compra pueden generar empleo en zonas rurales y decidir el futuro del paisaje agrícola europeo.