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Juan Plasencia y Javi Tornos en el mar de Valencia

Diario de un FarmerHunter

Amanezco un lunes lleno de ilusión y energía, porque para un Ingeniero Agrónomo asentado en Madrid, poder viajar a Levante a trabajar y aprender es todo un privilegio. Son las 6.45, arranca el AVE y comienza una vez más una gran experiencia laboral.

Para mi, madrileño de toda la vida, viajar a Valencia supone pensar en absorber todo el conocimiento posible sobre citricultura. Y es precisamente a esto a lo que dediqué gran parte de mi viaje, escuchando a Juan analizar si las heladas habían dejado daños en las naranjas de varios agricultores a los que visitamos, como Sergio (Jardín del Gordo), Vicente (Hort de Zefir) o Ernesto (Casa Carlos) para garantizar la mejor fruta a nuestros CrowdFarmers.

Sin embargo, mi gran sorpresa del viaje vino con la visita a Riuet para ver la preparación de su envío de arroz. Como todos sabemos, no hay Valencia sin naranjas, como no la hay sin arroz. Al entrar en sus instalaciones no pude evitar pararme a contemplar entusiasmado una fotografía aérea de La Albufera de Valencia.

– ¡Esto es impresionante! – pensé en voz alta.
– La verdad es que sí, es tal y como lo cuenta Blasco Ibáñez en su novela Cañas y Barro… ¿No eres valenciano, verdad? – me dijo José Ramón, trabajador de Riuet.
– ¡Que va! – contestó – soy de Madrid, y la verdad es que nunca me había acercado a conocer La Albufera – me sentí algo avergonzado por haber pasado por alto venir a conocer este hermoso lugar, pero al fin y al cabo, ¡más vale tarde que nunca!

Subimos al coche tras comprobar que el envío estaba perfectamente preparado cuando, no se si el espíritu docente de Juan, la suerte o la importancia de compartir el KnowHow en CrowdFarming, hizo que de pronto sonará música para mis oídos cuando dijo Juan:

– Javi, ¿volvemos viendo La Albufera y te cuento sobre el cultivo del arroz?

Así que después de una auténtica MasterClass por La Albufera tratando de retener todo aquello que Juan me explicó, ya estoy en Madrid, leyendo Cañas y Barro, imaginando cómo el trabajo de unos pocos hizo posible el cultivo del arroz en Valencia. 

Juan Plasencia y Javi Tornos en el mar de Valencia

Y como describir con mis palabras estas tierras y su origen sería pecado teniendo las de Blasco Ibañez, os dejo aquí unas líneas para que al igual que estoy haciendo yo, podáis imaginar el origen de esta maravilla – No había en toda la Albufera hombre más trabajador que el tío Tono. Se había metido entre ceja y ceja ser propietario, tener sus campos de arroz, no vivir de la pesca como el tío Paloma, que era el barquero más viejo de la Albufera; y solo —pues su familia únicamente le ayudaba a temporadas, cansándose ante la grandeza del trabajo—, iba rellenando de tierra, traída de muy lejos, la charca profunda cedida por una señora rica que no sabía qué hacer de ella.

¿Vendrá mi interés repentino por la literatura clásica española de mi pasión por la agricultura o porque mi 30 cumpleaños está a la vuelta de la esquina y esto son cosas de la edad?